19/12/11

En capilla






Se nos hizo eterno; pero el plazo ha concluido. Dentro de unas pocas horas Mariano Rajoy comparecerá ante el Congreso para desgranar su discurso de investidura.

Trazará en él las líneas maestras de su política; pero no entrará en detalles. La razón es obvia: está cumpliendo lo que prometió, no se quejará en ningún momento de la herencia recibida. Respaldó la comunicación del gobierno en funciones, que proclamó un traspaso ejemplar de funciones plegándose al mensaje; pero los miembros del equipo designado para dirigir ese traspaso ya avisaron: se les ofreció la información básica. Hay muchas cajas sensibles sin analizar y cabe prever que se haya destruido información sensible en este lapso. Eso significa que necesitarán meses de trabajo para comprobar la realidad de las cuentas públicas y cuadrar la política económica que han de abordar. Sin esos datos, es imposible enrtar en detalles.

Rubalcaba, el que lo sabe todo, probablemente ignore los datos que se ocultaron al equipo de Sáenz de Santamaría en el detalle; pero no cabe duda de que tiene claro que les han engañado y dejado un escenario mucho peor del que les han dejado entrever. Aún así, replicará conminando a Mariano Rajoy, en una edición más del ejercicio de cinismo al que nos tiene acostumbrados, a que detalle minuciosamente sus planes, logrando que vomitemos muchos españoles, como hemos venido haciéndolo al escucharle a él, al presidente que le encaramó a las cotas más altas de poder que conoció en su trayectoria política y al resto de los componentes de ese ejecutivo que se consagraron como los mendaces por excelencia de la historia de nuestra democracia; pero que lo hicieron de forma tan burda y patética, que, hasta los más fieles, acabaron por sentirse afrentados y de ahí su 110 en los resultados electorales. 

La paradoja que afrontaremos mañana es que lo más relevante de la jornada no radica en el discurso del aspirante a la investidura, sino en la intervención del gran derrotado. 

El futuro de Rubalcaba, tras su apabullante derrota, depende del éxito que coseche ante los españoles en la respuesta que le dé al candidato. Si logra hilar un discurso político de altura, tiene posibilidades de ser investido en el próximo congreso del PSOE como líder del partido, si no lo logra, está deshauciado. 

Los antecedentes predicen un gran batacazo. No cabe dentro de lo posible que, en el turno de respuesta, Rajoy replique con una frase demoledora de este tenor: «señor Pérez Rubalcaba: llevamos sobre nuestras espaldas una experiencia de años en los que el Gobierno en el que usted ostentó un poder omnímodo nos demostró que el engaño, la mentira, la fabulación, el insulto a la inteligencia más elemental, constituían la esencia de la acción gubernamental. El traspaso de poderes nos ha demostrado que mantienen esa línea de ocultación y esa es la razón por la que no puedo descender al detalle de mi programa; porque, vistos los papeles del traspaso, tengo fundados motivos para sospechar que lo que encontraré cuando tome posesión de mi cargo es mucho peor de lo que pude imaginar en la peor de mis pesadillas. Tengo una dilatada experiencia de Gobierno, señor Rubalcaba, que me permite calibrar, sobre la base de experiencias pasadas, el monto del problema que voy a afrontar. A diferencia de usted y el gobierno del que formó parte, soy honesto, franco y responsable. Mido cada palabra para ceñirla a la verdad, persigo el rigor en mi discurso y, por todas estas razones, me considero incapaz de detallar medidas en este momento; porque soy consciente de que he sufrido esa mendacidad intrínseca que caracteriza a la formación a la que pertenece usted, tengo la certeza de que las cosas están infinitamente peor de lo que nos han contado y necesito conocer el daño en toda su intensidad, antes de detallar con minuciosidad el programa adecuado para enmendar el desastre que ustedes han provocado».

Seríamos legión los españoles que aullaríamos aclamado esa respuesta; pero Rajoy nunca dirá algo así. No está en su ADN (que diría Rubalcaba) hacer sangre del contrincante de forma tan descarnada; pero hay otros caminos y Rajoy sabrá usarlos para desactivar la réplica, no ante el gran público, sino ante los analistas de PSOE, políticos curtidos en captar matices que se escapan ante el grueso de la ciudadanía y miden el nivel de la derrota sufrida por su representante usando parámetros que ignoramos los ciudadanos de a pie, incluso en los casos en los que nos pareció que un parlamentario había ganado por goleada, que decretan, de modo inapelable, que resultó perdedor y falló de modo estrepitoso a la confianza que depositó en él su partido.

Todos estamos pendientes del discurso de investidura de Mariano Rajoy. La mayoría pensamos que es determinante; pero eso es falso. Su mayoría le garantiza la investidura, incluso en el caso de que el contenido de su mensaje se centrara en relatar un cuento tradicional. Será investido, diga lo que diga y si optara por recurrir a la narrativa tradicional, si elige bien la historia, obtendría un gran éxito. Los analistas, ante la oscuridad del mensaje, saldrían en tromba a interpretar los aspectos más sutiles del cuento, pergeñarían un mensaje filosófico consistente y  le consagrarían como un gran visionario; porque ha ganado las elecciones por mayoría absoluta y eso estimula de modo notable un sentimiento de pleitesía acendrado, del que no pueden escapar ni sus detractores más virulentos en el pasado.

Rajoy no se juega nada; porque ostenta la cuota de votos  que garantiza su nombramiento para el cargo. Es Rubalcaba (110) quién tiene que protagonizar un alarde antológico en la respuesta para consolidar el liderazgo que persigue en su propio partido y todo apunta a su fracaso. Es un excelente fontanero; pero como líder, se ha revelado en exceso endeble. 

No descartemos sorpresas; pero es razonable apostar por una opción refrendada por los hechos constatados. Rubalcaba está muy por debajo de su leyenda y el discurso de investidura de Rajoy tiene muchas probabilidades de convertirse en su tumba política ante su partido.

17/12/11

Es mi bola de cristal



El Rey junto con Mariano Rajoy
El Rey recibió a Mariano Rajoy (APF para ABC)


El plato fuerte de la prensa se ha centrado en la especulación sobre la designación de cargos en el gobierno de Mariano Rajoy desde el momento en que se conoció el resultado de las elecciones y lo más gracioso es que todos coinciden en que la personalidad del nuevo Presidente dictamina la previsibilidad casi matemática de que las quinielas sean un fiasco, salvo en lo tocante al cargo que le reserva a Sáenz de Santa María.

Yo no voy a elaborar listas sobre titulares de carteras; pero voy a elucubrar sobre las líneas de Gobierno que va a trazar, tal vez no en el cuerpo central del discurso de investidura; pero sí en lo tocante a la línea que va a seguir.

No voy a abundar en dos de sus tres grandes directrices; porque él mismo lo ha explicado en numerosas ocasiones. Su prioridad está en la economía, la creación de puestos de trabajo y la política exterior. 

Acometerá el saneamiento de la banca, la reforma del mercado de trabajo y la implantación de todo tipo de medidas encaminadas a reactivar la economía. 

En política exterior Estados Unidos y la Unión Europea serán sus objetivos preferentes para recuperar el puesto que merecemos en el panorama internacional; para que dejemos de ser los amiguitos del alma de Chávez, Morales, los Castro y Erdogán y tengamos como interlocutores a los dirigentes de países importantes en el panorama mundial, con los que compartimos valores, aspiraciones, objetivos, mercados y cultura. 

El tercer bloque también está perfilado; pero ha pasado mucho más desapercibido. 

Mariano Rajoy ha prometido que cumplirá y hará cumplir la Ley sin contemplaciones en todos los terrenos; pero sobre todo en materia terrorista.


Van  a ser cruciales en ese terreno dos piezas: Justicia e Interior.


La figura del Ministro de Justicia, tiene que acometer una reforma completa del sistema para blindar la independencia de los jueces y garantizar que si llega tras él alguien tan dado a utilizar la Justicia para alcanzar sus objetivos como el gobierno que le antecedió, tenga las cosas muy difíciles. El otro reto que ha de afrontar son las reformas legales necesarias para lograr que España deje de ser un país en el que es muy barato delinquir; tanto para espantar el crimen organizado, como para colaborar en el éxito del otro puntal de la política de seguridad, el terrorismo. 

El Ministro del Interior es la otra pieza clave, de extraordinaria importancia en la estrategia del nuevo Gobierno. Tendrá que dirigir una cruzada implacable contra la delincuencia organizada: la de las mafias que se han instalado en nuestro país y la del terrorismo, el emergente en Galicia y el consolidado de ETA.

Puede que recupere a Mayor Oreja; tiene experiencia en el cargo y, además, ha vivido en primera fila las consecuencias del error de Aznar, que no acometió una limpieza profunda de las FFCCSSEE y gracias a eso fue posible lo ocurrido a partir del 11M. Puede que elija a otra persona. Sin duda, responderá a un perfil: el de alguien experto, gran conocedor de las interioridades de la Policía y la Guardia Civil, que le garantice una planificación de éxito en el objetivo vital: una batalla frontal contra la delincuencia y, sobre todo, el terrorismo.

Todos los analistas coinciden en un lamento amargo frente a Amaiur. La herencia envenenada, la deshonra viva de España, víctima de un Gobierno infame que usó todos los recursos del poder para devolver a los asesinos a las instituciones. Lo cuentan como si esa situación fuera algo fatídico, irreversible, contra lo que nada se puede hacer.

La realidad es que esa visión es absolutamente falsa y  ese análisis tan reproducido raya en lo ridículo hasta el punto de constituir una invitación a cuestionarse la capacidad analítica de los periodistas que sostienen estas tesis tan pesimistas.

Es cierto que la primera tarea del Ministro del Interior tiene que ser una reestructuración de cargos, tanto en la Policía como en la Guardia Civil, para asegurarse de que quienes dirijan las operaciones en los distintos niveles de mando sean profesionales rigurosos en la ejecución de su trabajo, ajenos a partidismos o intereses que centren su máxima prioridad en perseguir el delito, investigar con rigor y poner a disposición de la Justicia a los delincuentes dejando sobre la mesa del Juez un trabajo sólido y sin lagunas. 

Si el Ministro está familiarizado con los Cuerpos de Seguridad no necesitará más de un mes para remodelar las cúpulas, poner en ellas a profesionales de primer orden (que son muchos) encargados, a su vez, de reestructurar los servicios en la línea marcada por el Ministro: seleccionar los profesionales más cualificados y fiables para los cargos intermedios en la cadena de mando. Una vez finalizada esa tarea llamada a garantizar una línea de actuación impecable, el resto es sencillo.

Ya no existen las dificultades del pasado. La época en la que Francia colaboraba de forma activa en la protección a ETA está olvidada. Ahora nuestros vecinos son nuestros aliados más fieles en la lucha contra la banda. La Juez Le Vert estará encantada de colaborar con todas sus fuerzas en la erradicación de esa amenaza que ya les ha alcanzado y acogerá con el mejor espíritu todas las estrategias que le proponga España para perseguir a los miembros activos, detectar a los durmientes, localizar sus depósitos y desarticular su entramado.

Amaiur, sin el respaldo de la violencia latente de ETA, no es nada. Pueden bastar unos meses, un año, tal vez, para que la acción combinada de las fuerzas de seguridad españolas y francesas confisque el arsenal, desarticule la banda y, si no elimine, reduzca a mínimos despreciables el riesgo de que ETA pueda romper su pacto por algo tan sencillo como que no tiene suficientes armas, explosivos ni la infraestructura necesaria para resultar una amenaza a tener en cuenta.

Si los «primos de Zumosol», los que tienen a punto las pistolas y preparan las bombas destinadas a intimidar al Gobierno atentando contra la población indefensa, quedan desarmados, están detenidos y cae sobre ellos todo el peso de la Ley, tanto en Francia como en España, Amaiur no es nada. Si no se avienen a condenar el terrorismo, pueden ser ilegalizados y expulsados de las instituciones sin consecuencias; porque ya no existirá un grupo de asesinos listos para responder con sangre y muerte a lo que tacharán de una afrenta al pueblo vasco. 

Si el Gobierno entrante entra en una lucha sin tregua ni cuartel contra ETA desde el primer momento, se incauta de sus armas, detiene a los miembros de la banda y destroza su infraestructura, le bastarán pocos meses para conseguir esa «renuncia completa e irreversible al uso de la violencia» anunciada por los encapuchados, por el camino más seguro: su destrucción absoluta.

No solo es razonable el planteamiento. Es la única vía que tendrá el Gobierno para garantizar el fin del chantaje a España de los independentistas. Sin ETA, su brazo político no tiene ninguna fuerza; pero no queda ahí la cuestión. Los etarras y su entorno son intrínsecamente cobardes. Si se les priva de su herramienta de chantaje, recogerán velas a toda prisa, condenarán el terrorismo, acatarán la Constitución, pedirán perdón a las víctimas y hasta donarán órganos, si hace falta, para dejar claro que no tenían nada que ver con los terroristas. 

Recularán como alimañas y harán lo imposible por ganarse el favor de la ciudadanía; pero ese efecto se extenderá a otros territorios que acarician ideas independentistas. 

No fue el PNV el único que recogió las nueces cuando los atentados hacían temblar el árbol del que se desprendían los frutos. El independentismo catalán fue otro gran recogedor de nueces en ese escenario de sangre y muerte. Si se lamina el terrorismo, si se destruye a ETA, el tono de los independentistas va a reducirse de forma más que considerable. 

Puede que no desaparezcan por completo las reivindicaciones del «hecho diferencial»; pero se limitarán a una melodía en sordina; a una reivindicación testimonial que sólo pretende mantener la memoria de un tiempo en el que pareció posible alcanzar el objetivo, que se ha perdido; pero que ha de seguir manifestándose periódicamente, por si hay suerte, los tiempos cambian, las circunstancias crean el clima adecuado y surge de nuevo la oportunidad que acarician unas oligarquías irreductibles en su aspiración de optar por ser cabeza de ratón en un pequeño territorio, a cola de león en un proyecto de unidad más sólido y conveniente para la comunidad local; pero letal para sus aspiraciones de convertirse en personalidades de la mayor dignidad en su pequeña taifa.

16/12/11

Amaiur prueba la dureza de la Ley




Amaiur: "Hemos coincidido con el Rey en la voluntad de conseguir la paz"
El Rey y Errekondo (EFE para 'El Confidencial')

El gran cachondeo en el día de hoy fue la actitud servil e impropia que mostró el representante de Amaiur en la recepción del Rey. Ayer también dio para muchas risas la actitud de los representantes de otras formaciones que llegaron a la recepción con cartas, llamadas a ser archivadas para la historia sin que los egregios ojos se molestaran en leerlas (yo lo haría así), puesto que su contenido reivindicaba que el Rey trabajara con denuedo para que los postulantes consiguieran sus objetivos: modificar la Constitución para suprimir la institución monárquica y sustituirla por una república o, en el caso de Amaiur, para que el Rey sea proactivo en la tarea de la independencia del País Vasco.

De locos, sin ninguna duda; pero es lo que hay. Cuando nuestros representantes son toscos payeses o rudos baseritarras que no entienden cómo funcionan las cosas, es lo que pasa: que el Rey, o mejor dicho, la más alta figura institucional, tenga que aguantar «la chapa» de unos patanes que no tienen ni idea, no ya de cómo funcionan las cosas, sino de la cortesía básica que ha de respetar el invitado ante el anfitrión. 

Todos salieron de la entrevista asegurando que el Rey ejercería su influencia para apoyar sus peticiones mendicantes, dando fe de que son incapaces de distinguir la cortesía de la aquiescencia y, lo que es más grave, sin tener la más leve conciencia de que lo que pedían era imposible porque entrañaba, más que la renuncia a privilegios personales, la Alta Traición a la Constitución  que tiene en el Rey el máximo garante de su cumplimiento.

UPyD ha dado muestras de su sentido de estado pactando con Sostres para que no hubiera ninguna reserva reglamentaria a su derecho a formar grupo propio. Muchos han fruncido la nariz cual fariseos genuinos ante esa alianza. 

Si hay algo que ha cuidado el FAC en su formación, fue la incorporación de particulares ajenos a la política a sus filas. Reclutó profesionales y empresarios con dilatada experiencia y Sostres es uno de ellos. 

También representa ese tipo de ciudadano que puede ser más afín a las ideas conservadoras o a las progresistas; pero que, por encima de todo, maneja más el sentido común que la ideología, busca ideas, soluciones eficientes, propuestas que funcionen y le da igual si lo eficiente viene de una tendencia u otra. 

Sostres estará como pez en el agua en compañía de cualquiera que defienda la democracia, persiga el bien común, ambicione colaborar en la solución de los arduos problemas que enfrentamos más allá de siglas o ideologías. UPyD reúne todos esos requisitos y no tengo ninguna duda de que hay muchos más puntos de confluencia en los objetivos, que de disensión.

Hoy es un gran día. La Mesa de Congreso ha impedido que Amaiur forme grupo propio, gracias, en buena parte, a la inteligencia de UPyD, que ha cuidado de poner estacas en las ruedas alcanzando una alianza que le confiere con pleno derecho la formación de grupo propio y libera a la Mesa de hacer equilibrios para justificar que se trate de forma distinta a dos grupos que no cumplen los requisitos. 

Rosa Díez: recibe mi más sincero y sentido agradecimiento por esa generosidad, tan valiosa para eliminar ese escollo y consolidar el veto frontal al terrorismo que compartes con tantos españoles, entre los que me encuentro.

Para Amaiur no es problema la merma económica que entraña ir al grupo mixto; pero es más que sensible perder el privilegio inherente a la categoría de grupo propio, que le concede acceso a los «secretos de Estado» y al control de la actividad del CNI, que disfrutan los partidos que logran un grupo propio y queda fuera del alcance del grupo mixto.

Apelarán, sin duda. Hay antecedentes de interpretaciones latas de la normativa, que fundamentan con solidez el recurso; pero como esos precedentes son excepcionales, no es complicado encontrar justificaciones legales incontestables, en el caso que nos ocupa, para desestimar el recurso.

Es una gran noticia la que nos depara el día de hoy, con la resolución sobre Amaiur. No sólo porque los que el Tribunal Supremo definió como un partido con fuertes vinculaciones con ETA ha encontrado dificultades para avanzar en su paseo  triunfal, con el apoyo del socialismo, sino porque se les ha hurtado el acceso a información muy sensible que sería filtrada de inmediato a ETA, que ninguna persona sensata aceptaría poner en manos de esos asesinos. 

Hoy la Democracia ha dado un paso muy importante en la estrategia de neutralización de las aspiraciones de los asesinos. Y Rosa Díez ha sido la gran aliada en esa labor.

7/12/11

Munia y Zaldun: vascos para la historia


Chao Samartín. Acrópolis. Empalizada, recreación de A. Peña


Hace tiempo que tengo ganas de dar un puñetazo en la mesa con esto de las «comunidades históricas» y hoy he tenido tiempo para trazar unas pinceladas.

Sin duda, la comunidad histórica por excelencia de España debe situarse en Andalucía. No se sabe el emplazamiento exacto de Tartessos; pero no cabe duda de que la primera civilización autóctona desarrollada, con instituciones políticas sólidas, industria, comercio, cultivo de las artes, etc., estuvo allí y desapareció en el s. VI a.C.

¿Qué decir de Numancia, Termancia y otras poderosas ciudades con suficiente poder y riqueza para resistir décadas de asedio de las poderosas legiones romanas? ¿Reivindicamos fueros privilegiados para Soria?

Todo esto parecería una broma si no hubieran aparecido en las últimas  décadas grupos independentistas que han sembrado de sangre y terror cuarenta años de nuestra historia argumentando oscuros derechos históricos nacidos de un pasado imaginario, que no resiste ninguna revisión histórica.

Historiadores tan ilustres como Sánchez Albornoz, Caro Baroja o G. de Valdeavellano (historiador del Derecho), coinciden en que la organización de los pueblos de la Península Ibérica no era uniforme cuando fuimos invadidos por Roma. Los más atrasados se encontraban en el estadio organizativo derivado del concepto gens (unión basada en los vínculos familiares) y el pópulus (vínculos de cohabitación). Los más avanzados habían desarrollado instituciones más evolucionadas, en las que aparece la figura del rey, con frecuencia unida al poder religioso y una estratificación social más acusada, en la que hay castas nobles palaciegas, castas nobles militares, poderosos comerciantes,  pueblo llano, siervos y esclavos. 

En el norte, estábamos en la primera categoría. Hay pocas ciudades importantes y los habitantes ocupan aldeas o pueblos en los que es frecuente que exista una fortificación, bien una torre, bien un enclave amurallado, dada la frecuencia de las razzias y ataques entre poblaciones, por razones diversas que no creo oportuno reseñar aquí.

Sí parece probado que, aunque la organización política fuera débil, existía con carácter general una asamblea (concejo) en la que los jefes de los clanes o los poblados se reunían cuando era necesario afrontar problemas de gran calado que les afectaban a todos, en las que tomaban decisiones consensuadas.

Fuera de esos momentos de grave crisis, cada asentamiento se ocupaba de sus problemas, vengaba sus afrentas atacando al otro cuando correspondía o para robarle, sin más, en tiempos de hambruna o por codicia.

Galicia fue la más romanizada. Hay muestras de una potente romanización de enclaves en Asturias (el castro de Chao San Martín es una joya en ese aspecto, puesto que muestra cómo las construcciones circulares autóctonas se modifican por influencia romana, se modifica la plaza del poblado para construir un foro, incluso albergó en su recinto una villa romana auténtica). Los cántabros también fueron muy romanizados, como los autrigones, caristios, várdulos y berones, dadas las riquezas mineras que había en sus tierras. Sólo una pequeña franja, ocupada por los vascones que no tenían minas ni un valor estratégico reseñable, se mantuvo aislada. 

Con la llegada de las invasiones godas, durante un corto periodo, se constituye un reino suevo en Galicia con capital en Tuy. Como curiosidad: 

«Vitiza reinó diez años.En vida de su padre residió en la ciudad de Tuy, de Galicia. Allí estaba también el duque Favila, padre de Pelayo, enviado por el rey Egica. Por un motivo ocasionado por la mujer, le golpeó la cabeza con un bastón [Vitiza a Favila], lo que le produjo después la muerte. Y cuando Vitiza ocupó el Reino de su padre, entonces Pelayo, el hijo de Favila, el que después se sublevaría con los asturianos contra los sarracenos, fue desterrado de la ciudad regia [Toledo] a causa de lo ocurrido con su padre. Y en Toledo acabó la vida de Vitiza [bajo la advocación del] emperador Tiberio». (Crónica Alberdense).

Tras la invasión musulmana Galicia deja de ser reino y en el nacimiento del Reino de Asturias, no aparece una figura real. Pelayo (719-737), su hijo Favila (737-739), Alfonso I (casado con Ermesinda, hija de Pelayo 739-757), Fruela I (757-768), Aurelio (768-774), Silo (774-783), Mauregato (783-788) y Bermudo (788-791), fueron solo princeps. Tiene que llegar Alfonso II (791-842), hijo de Fruela I, para que se restaure la monarquía. Él sí fue ungido para reinar (Crónica Alfonsina) y renace un reino.

Aún así, la organización del nuevo reino no sufre modificaciones. La sede regia está en Oviedo y el resto del territorio está en manos de señores que defienden zonas que van de Galicia a la frontera con Navarra. Al sur de la cordillera, la acción militar de Alfonso I deja desiertas las tierras; pero Fruela, el padre de Alfonso II, favorece el fortalecimiento de algunos enclaves como, por ejemplo, el monasterio de San Miguel de Pedroso.

¿Qué se sabe de lo que hoy es el País Vasco en esa época? Se sabe que, con Alfonso I ya se producen ataques combinados por parte de los musulmanes al pequeño reino del norte, usando la estrategia de ataque por las alas. Álava y la Vardulia son atacadas con frecuencia y los vascones se defienden con bravura, consiguiendo en ocasiones victorias tan sonadas como la de la batalla de las Conchas de Vitoria (reinado de Alfonso II). 


Se sabe que en el reinado de Fruela I se sublevaron los vascones al mando del conde de Álava. Fruela sofoca la sublevación, toma rehenes, entre ellos a Munia, la hija del Conde, la toma por esposa y engendra en ella a su hijo Alfonso. Máximo y Fromestano habían fundado al comienzo de su reinado un monasterio en Ovetao. Fruela quiere favorecer la población en aquel lugar despoblado por razones que se ignoran y construye una basílica dedicada a San Salvador y un palacio. Aunque la corte estaba en otro lugar, tal vez seguía en Cangas de Onís o puede que hubiera ya una presencia frecuente de la corte en San Martín del Rey Aurelio, que se convertiría en definitiva con este rey, parece que vivió en ese palacio con su mujer y que nació en él su hijo Alfonso. Dada la distancia de Cangas con Oviedo, supongo que la sede de la Corte debía estar más cerca de Oviedo, de otro modo parece muy raro que la residencia habitual de la Reina estuviera en Oviedo. 

La siguiente noticia sobre los vascos se produce en el 812. Ya había iniciado Carlomagno una política de creación de un cinturón de seguridad, con la Marca Hispánica. Estaban conquistadas Cataluña y Huesca, cuando Ludovico Pío, que gobernaba Aquitania desde Toulouse, penetró en Navarra, conquistó Pamplona para frenar los frecuentes ataques de los musulmanes a sus territorios y estableció en ella como gobernador a Velasco el Gascón

Al-Hacam, en respuesta, decide atacar para abrir una cuña en la frontera entre el Reino de Asturias y Navarra. En el ejército de Alfonso II hay una nutrida representación de vascos, cuando acude a la batalla que se entabla el 25 de mayo de 816, probablemente en el valle de Miranda, junto al río Orón. 

La batalla fue encarnizada, terminó en tablas, Abd al-Karim tuvo que retirarse y en su reseña de la batalla recoge los nombres de los siguientes próceres caídos en el bando contrario: Sancho, el mejor caballero de Pamplona, García López, un magnate casado con la hija de Bermudo I, Saltan o Zaldun, el mejor caballero de los «vascos paganos», entre otros muchos guerreros de prestigio. 


Sé que soy muy dura. El mejor caballero de los vascos paganos no se llamaba Aitor, ni Patxi, ni Kepa, se llamaba Zaldun. La primera reina madre del primer reino tras la invasión, una vasca para la historia, no se llamaba Aintzane ni Arantxa, sino Munia. ¡Qué cruel es la historia!

El tiempo no modificó esta línea. A lo largo de toda la historia de España, los vizcainos, guipuzcoanos y alaveses fueron los más fieles y leales servidores del rey de Castilla y luego de España. Nunca estuvieron ajenos a los acontecimientos históricos que vivimos el resto de los pueblos de España hasta que prendió el nacionalismo una mecha absurda inventando una historia irreal, tanto para Cataluña como para el País Vasco.

En nombre de esa fantasía, ha salido de las cavernas una jauría asesina rodeada de un corifeo del que son representantes señeros Patxi López y Jesús Eguiguren. Esta semana nos han dado muestras de su miseria exhibiendo su traición a España, presumiendo de negociar con unos asesinos vulgares que encontraron en una quimera una razón para darse el gusto de asesinar que les pedía su naturaleza, reivindicando un conflicto que nunca existió, actuando como paladines de sus supuestos derechos a que les reconozcamos razón y razones. ¡Si Zaldun levantara la cabeza!

Tampoco existió en Cataluña nada parecido a un reino o una nación. Ni siquiera estoy segura de que Asturias, León, Castilla, Navarra y Aragón tengan ningún derecho particular nacido de unos acontecimientos que, en el fondo, forman parte de la lucha de los habitantes de la Península Ibérica, incluida Portugal, derivada de un hecho geopolítico puro y duro.

España es  un cruce de caminos que recorrieron todos los pueblos  y ese hecho condicionó la historia, la obligó a defenderse de sucesivas oleadas de invasores y cada territorio se las arregló para sacudirse los yugos y caminar hacia un futuro mejor, que, salvo en el caso de Portugal, terminó con la coronación de la lucha compartida en una unión conseguida con sangre, sudor, grandes padecimientos y, sobre todo, una identidad que hizo que todos y cada uno de nosotros viviéramos milenios persiguiendo el mismo objetivo: salvar nuestra historia, nuestra cultura, lo que nos unía, por encima de todas las diferencias.


3/12/11

Gollum rampante



María Dolores de Cospedal en su comparecencia de ayer (LD)

Gollum mató a su amigo para obtener el anillo de poder. No le arredró la soledad ni la necesidad de recluirse durante mucho tiempo en oscuras cavernas para conservar «su tesoro». Cuando lo perdió, dedicó su vida a buscarlo y recuperarlo, sin importarle el sufrimiento propio o ajeno y los daños que pudiera causar para alcanzar su objetivo.

Este personaje de Tolkien es fiel reflejo de la devastación que causa en el individuo la utilización del poder en beneficio propio y se contrapone a la trayectoria de otro personaje, Frodo, que hereda el anillo y asume  la misión de llevarlo al único lugar en el que puede ser destruido para  poner fin a los males que había causado. Frodo no logra sustraerse por completo de la ponzoña de la joya mágica, pero logra recuperarse pronto, una vez que se desprende de él; porque no lo codició para sí en ningún momento.

Mingote dibujó una viñeta hace meses en la que aparecían dos varones que comentan lo hartos que están de la situación y su voluntad inquebrantable de enfrentarse al Gobierno «cuando ganen los otros».

María Dolores de Cospedal anunció ayer un nuevo paquete de medidas de ahorro. Es de todos conocido que el estado de la Hacienda castellano-manchega es ruinoso. No hay dinero, sólo deudas, intereses que pagar que incrementan la deuda cada día y merman las posibilidades de iniciar políticas que relancen la economía. 

No es diferente la situación de la que viven muchas familias. Cuando los ingresos son muy inferiores a los gastos y hay deudas, se recorta hasta en la comida para poder hacer frente a la liquidación de las deudas contraídas. 

Esto es fácil de entender, si se tiene voluntad de salir de la crisis y, sobre todo, si uno considera la cantidad de dinero que se despilfarra en gastos innecesarios al servicio de los políticos: coches de alta gama, que requieren un chófer, mantenimiento, gasolina y son usados hasta para ir a la calle de al lado sin ninguna consideración al gasto que entraña. Electrónica de última generación, gastos en comidas, cenas, desayunos, invitaciones que se hacen en muchas ocasiones sin considerar el beneficio que pueda traer el agasajo, única justificación para el gasto, sino que cualquier excusa vale para darse un homenaje a la hora de comer o cenar a cuenta de los contribuyentes.

Es lógico que el ciudadano esté indignado ante la injusticia de cargar sobre sus espaldas unos sacrificios provocados por una política sin control; pero la realidad es ésta. Han votado durante décadas a quienes demostraban que usaban el anillo de poder en beneficio propio y ahora que no hay ya un euro en las arcas y sí muchas facturas sin pagar, llegan las consecuencias.

En buena lógica, quienes han llevado a la ruina a los demás con sus extravagancias y su desgobierno, deberían estar callados. Los que no se opusieron en su momento con la contundencia debida y colaboraron en el desastre, también deberían asumir su cuota y  todos deberían centrarse en colaborar, por supuesto desde una oposición en la que su objetivo debería ser ofrecer propuestas mejores para alcanzar los fines con menos sacrificios, si es que existen esas fórmulas.

Hoy vemos que no hay lógica. Cayo Lara propone tomar la calle para oponerse a las medidas y el PSOE de Castilla-La Mancha se suma a la llamada de la agitación en las calles contra la política trazada por Cospedal. Sin duda, el PSOE ha derivado en un Gollum que sólo quiere recuperar el anillo del poder, aunque tenga que hundir aún más a España para lograrlo. 

Imaginamos que esto es un adelanto de la responsabilidad y el sentido de Estado que van a exhibir cuando Rajoy llegue al Gobierno y adopte una política similar, no hay otra posible dado el estado de cuentas. 

Castilla-La Mancha va a ser la prueba de fuego de la ciudadanía. Si hemos madurado, las protestas tendrán escaso apoyo; porque entendemos que sólo nos falta dañar más la economía ruinosa que tenemos con huelgas y disturbios. Si no hemos madurado, si las convocatorias obtienen un apoyo amplio, estamos perdidos. 

Jesús Eguiguren ha hablado



Jesús Eguiguren (www.noticiasdenavarra.com)


La presencia de 'los negociadores', con Cofi Annan en cabeza de la llamada 'Conferencia de Aiete' hizo evidente la bendición del Gobierno a esa mascarada; porque bastaría la más leve indicación de la Presidencia para que el ex Secretario General de las Naciones Unidas se desmarcara de ese acto de apoyo al cuaderno de ruta de ETA.

Jesús Eguiguren fue entrevistado en el día de ayer en 'Euzkadi Irratia' (Radio Euzkadi) y confirmó sin ambages lo que sospechábamos muchos de nosotros. No era gratuita la sospecha. Tiempo antes se habían intervenido unas actas de ETA en el marco de unas detenciones, en las que se demostraba que las negociaciones entre el Gobierno y los terroristas no se interrumpieron tras los atentados de la T4 y se avanzó en un cuaderno de ruta que tuvo su colofón en el retorno del brazo político de la banda  a las Instituciones.

José Blanco salió a la palestra de inmediato para desautorizarle; pero sus palabras son papel mojado; porque hay antecedentes que refrendan las palabras de Eguiguren en intervenciones anteriores que dieron lugar a la presentación de una querella criminal fechada el ocho de noviembre de 2010, sellada en el Juzgado el mismo día, a instancias de la 'Asociación de Víctimas contra el Terrorismo Verde Esperanza', bajo la dirección letrada de Juan Carlos Segura y Manuela Rubio Valero, a raíz de unas declaraciones efectuadas por él en el programa 'Salvados' de la 'Sexta', en la que manifestaba que habría una declaración definitiva y verificable que supondrá prácticamente el final del terrorismo antes de Navidad y afirmó que Batasuna estará en las autonómicas y podrá hacer política en las instituciones.

Las terribles confidencias de Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT, sobre las presiones que sufrió por parte de enviados por el Ministerio del Interior para que se plegara a la negociación, pidiéndole que se pusiera en el lugar de las familias de los presos, apuntalan lo dicho por Eguiguren. 

Diga lo que diga Blanco, los hechos dan carta de credibilidad absoluta a lo dicho por Eguiguren; para vergüenza del Gobierno aún en funciones y de todos los españoles de bien que no aceptamos nunca esa política y lo dejamos bien claro con nuestros votos en las dos convocatorias electorales que se produjeron este año.

1/12/11

Las pequeñas cosas




Alberto Fabra (Fotografía: 'Desde Levante' ESD)

Esta noche, escuché a Ónega en el cierre de 'La Brujula' ironizar en su editorial sobre las medidas adoptadas por el Presidente de la Comunidad Valenciana para recortar gastos. El tono burlón me exasperó; porque veo desde una atalaya privilegiada las penurias de muchas familias y me parece una frivolidad que se considere una tontería, si no un gesto estúpido, poner coto a los gastos de los políticos.

El señor Ónega propone cambiar el refrán: «pasa más hambre que un maestro de escuela» sustituyendo la profesión por el de Consejero de la Generalidad Valenciana por el hecho de que las dietas de comida de los Consejeros, se fijen en veinte euros.

Para quienes sientan pereza en seguir el enlace, les informo: Fabra ha adoptado una medida de ahorro en la que establece una dieta de comida de veinte euros para los Consejeros y recomienda elegir locales cercanos a la sede para evitar gastos de transporte. Al comentarista le ha hecho mucha gracia esa medida.

Parece que el señor Ónega no considera que él, como yo, sufraga las cuchipandas del Gobierno central, del autonómico y del consistorial. Sobran las noticias, aunque no haya datos oficiales, que nos permiten aproximarnos al volumen de gastos que generan nuestros políticos, más que generosos a la hora de usar la VISA oficial para darse homenajes en restaurantes muy caros, que sufraga el contribuyente.

Me he molestado en buscar en Google el precio medio del menú en los restaurantes de Valencia y el resultado ha sido este: se puede comer muy bien por quince euros, a juzgar por las opiniones de los clientes. 

Item más. No cabe ninguna duda de que en los días en los que las exigencias del cargo obliguen a los Consejeros a renunciar a comer en sus casas y optar por un restaurante para abreviar el trámite alimentario, resulta muy sencillo reducir costes concertando con un restaurante de calidad cercano a la sede del Parlamento de la Comunidad de turno, una oferta razonable que permita cubrir a satisfacción las preferencias individuales con la oferta de un abanico limitado de opciones que satisfagan a quienes prefieran legumbres o verduras, carnes o pescados, fruta o postres dulces en su dieta.

La medida de Fabra no sólo es obligada, sino que resulta más que razonable. Ya está bien de que los contribuyentes sufraguemos comidas que nunca pagarían de su bolsillo nuestros políticos. Es obvio que si comen en un restaurante en lugar de ir a su casa, es porque tienen que afrontar por la tarde sesiones de trabajo y goza de una amplia aceptación que, si has de afrontar una tarea exigente por la tarde, la dieta más adecuada es hacer un desayuno que proporcione un aporte alto de vitaminas, proteínas variadas e hidratos de carbono, para afrontar el día con una ingestión de nutrientes potente, que nos permita llegar a la comida con un hambre moderada, fácil de satisfacer con un refrigerio ligero que nos liberará de la modorra que provoca una comida copiosa y nos permita rendir con plenitud en la sesión de la tarde y relegar para la tarde-noche la ingesta de una cena más copiosa que compense la frugalidad de la comida.

Las amas de casa sabemos que la clave del éxito de la economía doméstica está, no en la reducción del consumo  en grandes magnitudes, sino en sustituir el solomillo por las albóndigas, en recortar en partidas de apariencia despreciable a priori; pero que sumadas, suponen una notoria reducción de gastos a final de mes.

Fabra ha aplicado esa sencilla contabilidad doméstica y no dudo de que será efectiva; porque las sangrías más graves de cualquier economía no están tanto en los grandes gastos, como en la férrea administración de los pequeños. Yo puedo lograr economizar una partida notable eliminando el coste de adquisición de un inmueble o los gastos de mantenimiento que entraña vendiéndolo; pero me asombraré, si mantengo una contabilidad rigurosa, ante la cantidad de dinero que se me va cada semana en bagatelas, pequeños caprichos, partidas de apariencia insignificante, que, sumadas, alcanzan resultados abrumadores.

No se equilibrará la economía de la Comunidad Valenciana sólo con ese recorte de gastos, en eso le doy la razón a la tesis profunda que sostiene Ónega; pero hay dos factores positivos en esa decisión. Uno está en esos contribuyentes que trabajan varios meses al año para pagar sus impuestos y ven cómo los dilapidan los políticos dándose homenajes que no se justifican en una estrategia de captación de voluntades o recursos que nos beneficien a todos, homenajeando periódicamente a inversores codiciados y se limitan a disfrutar de placeres que no se permitirían si tuvieran que pagarlos de su bolsillo y otro, un mensaje al contribuyente asqueado de que, de una vez por todas, se va a poner coto a la alegría de los políticos al invertir nuestros impuestos. 

Debo confesar, con vergüenza, que incurrí en la maldad de preguntarme si las ironías del periodista no tienen algo que ver con la posibilidad de que ese libertinaje en el uso de las tarjetas de crédito institucional tengan algo que ver con los homenajes a los que pueden acceder determinados santones de la opinión, invitados por el detentador de cierta tarjeta que les permite acceder a cotos prohibidos en su nivel de ingresos con una frecuencia notable, si logra conciliar un grupo abundante de aspirantes a su apoyo en los Medios; pero mi 'yo' honesto lo rechazó de inmediato. 

Ningún profesional honesto de la información permitiría que su juicio sobre una noticia fuera mediatizado por la eventualidad de disfrutar de invitaciones a comer o cenar en restaurantes prohibitivos para su economía, por parte de políticos con «derecho de pernada» en el uso de su tarjeta institucional. Me declaro culpable y asumo mi penitencia.