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9/1/12

Cientos de miles, decenas de millones



La portavoz de la izquierda abertzale, Maribi Ugarteburu. | Mitxi
Marivi Ugarteburu, portavoz de la izquierda aberchale (Mitxi para 'El Mundo')



Ayer se produjo una manifestación a favor de los presos vascos que reunió (según la prensa) varios miles de personas.

Cuarenta y siete millones de habitantes, menos esos miles (imposible saber si fueron 10.000 o 90.000), observaron esa manifestación. Una mayoría los vio como apestados, como la lepra de nuestra democracia, que es lo que son.

Apestados. Ciudadanos malditos aquejados de una patología letal para las personas y las Instituciones. No lo entienden y exigen que el Gobierno se siente con los asesinos para negociar.

Es hora de que asimilen de una vez por todas que son una lacra, unos intocables, seres malditos que no tienen lugar entre los ciudadanos de bien y que sus pretensiones muestran una arrogancia tan afrentosa que no merecen más respuesta que la negativa y la marginación. 

21/12/11

Bofetón institucional a Antigüedad





Poco hay que añadir a las imágenes. Tras años de cesión y genuflexión ante los terroristas tratándolos con guante de seda, no fueran a sentirse molestos, el ya presidente del Gobierno les ha dejado clara la situación.

Nada les debemos, ellos son los que tienen una deuda con España y tienen que pagarla. En tanto no lo hagan, el Gobierno se mantendrá firme.

No tuve ocasión de ver la cara de Antigüedad cuando respondió Rajoy a sus bravatas; pero sin duda, el arcaico personaje se habrá sentido muy sorprendido al ver que alguien, nada menos que la más alta institución del Estado tras el Rey, le plantaba cara y desmontaba la línea política de los siete últimos años. 

¡Zas! ¡En toda la boca! Y somos legión los españoles que aplaudimos con las orejas al ver al Estado poner a los terroristas en su sitio en cuatro frases.

17/12/11

Es mi bola de cristal



El Rey junto con Mariano Rajoy
El Rey recibió a Mariano Rajoy (APF para ABC)


El plato fuerte de la prensa se ha centrado en la especulación sobre la designación de cargos en el gobierno de Mariano Rajoy desde el momento en que se conoció el resultado de las elecciones y lo más gracioso es que todos coinciden en que la personalidad del nuevo Presidente dictamina la previsibilidad casi matemática de que las quinielas sean un fiasco, salvo en lo tocante al cargo que le reserva a Sáenz de Santa María.

Yo no voy a elaborar listas sobre titulares de carteras; pero voy a elucubrar sobre las líneas de Gobierno que va a trazar, tal vez no en el cuerpo central del discurso de investidura; pero sí en lo tocante a la línea que va a seguir.

No voy a abundar en dos de sus tres grandes directrices; porque él mismo lo ha explicado en numerosas ocasiones. Su prioridad está en la economía, la creación de puestos de trabajo y la política exterior. 

Acometerá el saneamiento de la banca, la reforma del mercado de trabajo y la implantación de todo tipo de medidas encaminadas a reactivar la economía. 

En política exterior Estados Unidos y la Unión Europea serán sus objetivos preferentes para recuperar el puesto que merecemos en el panorama internacional; para que dejemos de ser los amiguitos del alma de Chávez, Morales, los Castro y Erdogán y tengamos como interlocutores a los dirigentes de países importantes en el panorama mundial, con los que compartimos valores, aspiraciones, objetivos, mercados y cultura. 

El tercer bloque también está perfilado; pero ha pasado mucho más desapercibido. 

Mariano Rajoy ha prometido que cumplirá y hará cumplir la Ley sin contemplaciones en todos los terrenos; pero sobre todo en materia terrorista.


Van  a ser cruciales en ese terreno dos piezas: Justicia e Interior.


La figura del Ministro de Justicia, tiene que acometer una reforma completa del sistema para blindar la independencia de los jueces y garantizar que si llega tras él alguien tan dado a utilizar la Justicia para alcanzar sus objetivos como el gobierno que le antecedió, tenga las cosas muy difíciles. El otro reto que ha de afrontar son las reformas legales necesarias para lograr que España deje de ser un país en el que es muy barato delinquir; tanto para espantar el crimen organizado, como para colaborar en el éxito del otro puntal de la política de seguridad, el terrorismo. 

El Ministro del Interior es la otra pieza clave, de extraordinaria importancia en la estrategia del nuevo Gobierno. Tendrá que dirigir una cruzada implacable contra la delincuencia organizada: la de las mafias que se han instalado en nuestro país y la del terrorismo, el emergente en Galicia y el consolidado de ETA.

Puede que recupere a Mayor Oreja; tiene experiencia en el cargo y, además, ha vivido en primera fila las consecuencias del error de Aznar, que no acometió una limpieza profunda de las FFCCSSEE y gracias a eso fue posible lo ocurrido a partir del 11M. Puede que elija a otra persona. Sin duda, responderá a un perfil: el de alguien experto, gran conocedor de las interioridades de la Policía y la Guardia Civil, que le garantice una planificación de éxito en el objetivo vital: una batalla frontal contra la delincuencia y, sobre todo, el terrorismo.

Todos los analistas coinciden en un lamento amargo frente a Amaiur. La herencia envenenada, la deshonra viva de España, víctima de un Gobierno infame que usó todos los recursos del poder para devolver a los asesinos a las instituciones. Lo cuentan como si esa situación fuera algo fatídico, irreversible, contra lo que nada se puede hacer.

La realidad es que esa visión es absolutamente falsa y  ese análisis tan reproducido raya en lo ridículo hasta el punto de constituir una invitación a cuestionarse la capacidad analítica de los periodistas que sostienen estas tesis tan pesimistas.

Es cierto que la primera tarea del Ministro del Interior tiene que ser una reestructuración de cargos, tanto en la Policía como en la Guardia Civil, para asegurarse de que quienes dirijan las operaciones en los distintos niveles de mando sean profesionales rigurosos en la ejecución de su trabajo, ajenos a partidismos o intereses que centren su máxima prioridad en perseguir el delito, investigar con rigor y poner a disposición de la Justicia a los delincuentes dejando sobre la mesa del Juez un trabajo sólido y sin lagunas. 

Si el Ministro está familiarizado con los Cuerpos de Seguridad no necesitará más de un mes para remodelar las cúpulas, poner en ellas a profesionales de primer orden (que son muchos) encargados, a su vez, de reestructurar los servicios en la línea marcada por el Ministro: seleccionar los profesionales más cualificados y fiables para los cargos intermedios en la cadena de mando. Una vez finalizada esa tarea llamada a garantizar una línea de actuación impecable, el resto es sencillo.

Ya no existen las dificultades del pasado. La época en la que Francia colaboraba de forma activa en la protección a ETA está olvidada. Ahora nuestros vecinos son nuestros aliados más fieles en la lucha contra la banda. La Juez Le Vert estará encantada de colaborar con todas sus fuerzas en la erradicación de esa amenaza que ya les ha alcanzado y acogerá con el mejor espíritu todas las estrategias que le proponga España para perseguir a los miembros activos, detectar a los durmientes, localizar sus depósitos y desarticular su entramado.

Amaiur, sin el respaldo de la violencia latente de ETA, no es nada. Pueden bastar unos meses, un año, tal vez, para que la acción combinada de las fuerzas de seguridad españolas y francesas confisque el arsenal, desarticule la banda y, si no elimine, reduzca a mínimos despreciables el riesgo de que ETA pueda romper su pacto por algo tan sencillo como que no tiene suficientes armas, explosivos ni la infraestructura necesaria para resultar una amenaza a tener en cuenta.

Si los «primos de Zumosol», los que tienen a punto las pistolas y preparan las bombas destinadas a intimidar al Gobierno atentando contra la población indefensa, quedan desarmados, están detenidos y cae sobre ellos todo el peso de la Ley, tanto en Francia como en España, Amaiur no es nada. Si no se avienen a condenar el terrorismo, pueden ser ilegalizados y expulsados de las instituciones sin consecuencias; porque ya no existirá un grupo de asesinos listos para responder con sangre y muerte a lo que tacharán de una afrenta al pueblo vasco. 

Si el Gobierno entrante entra en una lucha sin tregua ni cuartel contra ETA desde el primer momento, se incauta de sus armas, detiene a los miembros de la banda y destroza su infraestructura, le bastarán pocos meses para conseguir esa «renuncia completa e irreversible al uso de la violencia» anunciada por los encapuchados, por el camino más seguro: su destrucción absoluta.

No solo es razonable el planteamiento. Es la única vía que tendrá el Gobierno para garantizar el fin del chantaje a España de los independentistas. Sin ETA, su brazo político no tiene ninguna fuerza; pero no queda ahí la cuestión. Los etarras y su entorno son intrínsecamente cobardes. Si se les priva de su herramienta de chantaje, recogerán velas a toda prisa, condenarán el terrorismo, acatarán la Constitución, pedirán perdón a las víctimas y hasta donarán órganos, si hace falta, para dejar claro que no tenían nada que ver con los terroristas. 

Recularán como alimañas y harán lo imposible por ganarse el favor de la ciudadanía; pero ese efecto se extenderá a otros territorios que acarician ideas independentistas. 

No fue el PNV el único que recogió las nueces cuando los atentados hacían temblar el árbol del que se desprendían los frutos. El independentismo catalán fue otro gran recogedor de nueces en ese escenario de sangre y muerte. Si se lamina el terrorismo, si se destruye a ETA, el tono de los independentistas va a reducirse de forma más que considerable. 

Puede que no desaparezcan por completo las reivindicaciones del «hecho diferencial»; pero se limitarán a una melodía en sordina; a una reivindicación testimonial que sólo pretende mantener la memoria de un tiempo en el que pareció posible alcanzar el objetivo, que se ha perdido; pero que ha de seguir manifestándose periódicamente, por si hay suerte, los tiempos cambian, las circunstancias crean el clima adecuado y surge de nuevo la oportunidad que acarician unas oligarquías irreductibles en su aspiración de optar por ser cabeza de ratón en un pequeño territorio, a cola de león en un proyecto de unidad más sólido y conveniente para la comunidad local; pero letal para sus aspiraciones de convertirse en personalidades de la mayor dignidad en su pequeña taifa.

17/11/11

Tañido de campanas




Aumenta el temor a una escisión de ETA
Zugarrabeitia, miembro de ETA. (EFE para ABC)

Quienes hemos sufrido a ETA en directo, mantenemos una suerte de cordón umbilical con su devenir. Aunque estemos lejos de su ámbito de destrucción, no olvidamos y sabemos que nada de lo que diga es fiable. Todo responde a una estrategia que será modificada cuando las condiciones lo exijan.

Cuando la banda emitió su último comunicado, el escepticismo fue absoluto, por mi parte. Recordé lo que ocurrió años atrás, cuando ETA político-militar decidió abandonar la lucha armada. No supuso la desaparición de ETA, sino una escisión en la que los que decidieron continuar «luchando» se revelaron como más sanguinarios y crueles aún que el tronco del que procedían.

Ante este anuncio, era fácil suponer que la historia podía repetirse. Los más viejos tienen una experiencia y razones para concluir que su lucha sólo conduce a detenciones, condenas, una vida azarosa que, llegada cierta edad, se hace dura, más si se llega a la conclusión que lo que han venido haciendo no va a lograr el objetivo: la independencia de Euzkadi.

Los más jóvenes tienen otra visión. Aún están embriagados por ese sentimiento que les hace sentirse algo cercano a los dioses: la facultad de matar a alguien a su capricho. Disponer de una vida, no sólo es emocionante por la tensión que generan los preparativos, la sensación que experimenta el comando ejecutor mientras avanza hacia el objetivo, temiendo ser descubierto en el camino, temiendo no poder escapar tras el atentado, mientras avanzan hacia escenario de la acción. Cuando logran llegar sin tropiezos y abatir a la víctima, la sensación es tan potente que no ven la hora de verse comisionados para ejecutar a otra víctima, no por razones ideológicas, sino por las mismas que otros hacen puenting: el placer que sienten corriendo un riesgo y el añadido de ejecutar a su víctima. Es algo tan gratificante, una sensación de poder tan extrema, que no admite parangón.

Esa facción aún no ha atentado lo suficiente para que desaparezca la sensación placentera. Llega ese momento, como ocurre con los consumidores de droga; pero para ellos no ha entrado en escena aún esa fase de cansancio y hastío que provoca la rutina del atentado, de hartura de la clandestinidad, si han logrado evadirse o ser liberados, tras cumplir su condena o por razones políticas (tenemos unos cuantos casos en la etapa Zapatero).

Hoy, ABC recoge la noticia de un sentimiento de temor en las FFCCSS del Estado, ante la más que probable escisión de ETA. Los veteranos renuncian a los atentados, los más jóvenes quieren continuar la lucha.

Ya lo vislumbrábamos muchos. Es la crónica de una eventualidad anunciada por la historia; pero nuestros políticos han querido vendernos una paz infame y engañosa, nos han desarmado y en cualquier momento, siempre tras las elecciones, el núcleo duro puede dar un golpe sobre la mesa para demostrar que puede y quiere derrotar a la Democracia a placer, situar a los suyos en las Instituciones y continuar atentando; porque los políticos, con tal de presentar éxitos ante los electores, están dispuestos a aceptar que la serpiente que nos ha bañado en sangre, se ha transmutado en una Hermana de la Caridad a la que debemos todas las consideraciones y reverencias.

23/10/11

El velo de la serpiente



Cleopatra mordida por el áspid
Cleopatra  mordida por el áspid. Guido Reni.

Cuenta la leyenda que Cleopatra, ante la inminente acometida de Octavio, se suicidó haciendo que un áspid mordiera su seno.

Esta imagen es el leitmotiv de los contenidos de la prensa en el día de hoy. Los socialistas lloran lágrimas socialdemócratas (©Santiago González. La esfera de los libros) a moco tendido. Los analistas y los participantes en los foros discuten el asunto hasta la náusea. 

La campaña del candidato iba fatal. El comunicado del áspid enrollado en el hacha ha dado un vuelco al desastre, ha ayudado a que olvidemos que es patético, le permite mostrarse humano, llorar en público (alucinante la visión de Rubalcaba llorando) y que pasen desapercibidas otras noticias muchísimo más importantes, como las que nos trae 'El Confidencial'.

No sé si el genio de las tinieblas ha calculado bien el plazo que queda hasta las elecciones; porque es obvio que a la UE no le interesa que gane él heredero directo de la catástrofe zapateril, que,  para mayor torpeza, trae a la precampaña toda la inconsistencia y frivolidad del actual Presidente del Gobierno, dejando claro que si gana él, España se hundirá sin remedio. 

Puede que sea el tiempo que necesita para inocular en muchos españoles la conveniencia de aceptar lo que exija ETA a cambio de la «paz». Pero entre que no parece fácil que en un mes se dé esa mudanza en una mayoría indignada por el comunicado y que va a caer sobre él el chaparrón europeo en ese plazo, en forma de nuevas medidas de todo punto impopulares que van a dejar a un lado los efectos ocultadores de la buena nueva y desnudar el problema que vamos a tener si gana, puede que sea demasiado tiempo.

No ha servido para gran cosa la Cumbre de hoy en Bruselas; pero, sin duda, Zapatero vendrá con deberes puestos en forma de medidas que ha de aplicar de inmediato. 

No sé si Rubalcaba tendrá capacidad para mantener a ETA en el candelero lo necesario para que todas esas medidas queden ocultas por el velo de la serpiente. Sí queda demostrado que si uno calienta una serpiente en su seno, acabará siendo mordido por ella de forma inevitable. Es su naturaleza. 

El candidato debería saberlo; pero, sobre todo, España debe tener en cuenta que se la está invitando a acoger una serpiente en su seno y obrar en consecuencia. 

20/10/11

Los asesinos toman decisiones




Después de la pantomima del lunes, el comunicado del jueves que mendigaba el candidato: ETA  ha decidido abandonar la lucha armada definitivamente. 


El objetivo es que el candidato pueda presentar el logro de su gobierno (ahora no renegará, supongo, de su etapa anterior): ha sido el artífice de la desaparición de ETA y que ese éxito, le permita ganar las elecciones. Si lo logra, olos acuerdos ya alcanzados con los terroristas se ejecutarán y permitirá que avancen hacia la independencia, consumando la derrota del Estado.

Pero no es cierto que este gobierno haya logrado el final de ETA. En 1977 ETA (político militar) ya decretó un alto al fuego definitivo y se disolvió en 1982; pero eso no impidió que ETA militar siguiera matando. 

ETA sigue armada y lista para seguir asesinando y si Rubalcaba no logra ganar las elecciones, la decisión de hoy será revocada. Si las gana; pero no quiere o puede completar el camino hacia la independencia del País Vasco, nada impide que decidan cambiar de opinión y bañarnos en sangre una vez más.

La palabra de ETA tiene tanto valor como la de Rubalcaba. Ni una ni otra es ninguna garantía para nadie. Dirán lo que les interese y harán lo que les convenga, aunque los hechos sean contrarios a las palabras. 

Así que, señores, no seamos ingenuos. ETA dejará de matar para lograr avanzar en sus objetivos y si encuentra obstáculos, volverá a matar para intentar removerlos. 

No es improbable que surja, más pronto que tarde, una escisión dentro de la organización terrorista, formada por quienes quieren seguir matando y se queden con dos palmos de narices quienes piensan que esto es un paso para el cese de la violencia. Ha ocurrido en Irlanda del Norte, que sigue sufriendo atentados y violencia pese a la renuncia del IRA a la lucha terrorista y no será extraño que ocurra aquí lo mismo.

Así que con todos esos antecedentes, no tengamos ninguna confianza. No nos ofrecen ninguna garantía, ningún gesto significativo de buena voluntad, una muestra de que estamos en camino de que los asesinos cesen en su macabra actividad. Son palabras, solo palabras. Lo más estúpido que podemos hacer es confiar en la palabra de los asesinos de Miguel Ángel Ordóñez. 

19/10/11

Carta abierta a María Jesús González



María Jesús González (Fotografía Minuto Digital)


Querida María Jesús:

Ayer fue un día terrible para todos; pero para ti fue peor. Se cumplían veinte años del día en el que una bomba lapa adosada a los bajos de tu coche por José Javier Aizkuren Ruiz y Soledad Iparaguirre, estallaba cuando iba contigo tu hija Irene, que tenía doce años. Ella perdió las dos piernas y tres dedos de la mano derecha, tú una pierna y un brazo.

Fuisteis dos de las cuatro víctimas que se produjeron ese día en Madrid. Las otras dos, fueron Francisco Caballar, que murió y Rafael Villalobos, que sufrió también graves amputaciones. 

Ayer tuvisteis que sumar a un recuerdo tan traumático la escenificación de una pantomima encaminada a satisfacer las aspiraciones de quienes os destrozaron la vida. 

Todo eso ocurre porque el Gobierno de España lleva años negociando con ETA para que se cumpla la hoja de ruta jalonada por la muerte y la mutilación de personas elegidas al azar, como es vuestro caso, que eran el instrumento para llevar a término sus planes. El Gobierno de España ha permitido que ayer se abra una nueva etapa en la que la «internacionalización del conflicto», propiciada por la cómplice pasividad del Gobierno en funciones, se os volvieran a amputar miembros sensibles del alma.

No pienses que no lo entienden. Recuerda la respuesta de Zapatero: a él también le mataron un abuelo y desde ese día, inició un calvario de operaciones, vivió entre la silla de ruedas y las prótesis que abren dolorosas llagas con el uso. Entiende, no lo dudes, cómo te sientes, cómo se siente Irene y todas las víctimas; porque a él le mataron a su abuelo y eso le convierte en una víctima, como vosotros. 

Hace cinco años se inició una campaña que no habrás olvidado contra todas las víctimas, en especial contra ti, en la que se os acusaba de que lo que queríais era que otros muchos sufrieran lo que sufristeis vosotros y por eso rechazabais las negociaciones. Por suerte, la campaña cesó tras la T4 y tuvisteis un respiro; pero hoy empieza una nueva campaña, ya lo has visto, en la que no se os ahorran vejaciones ni bromas macabras.

Va a ser muy duro, María Jesús. Sé que eres muy fuerte y que soportarás esto, como lo hará Irene y el resto de las víctimas. Es imposible que no haya momentos en los que el acoso os haga sentir una soledad insoportable; por eso quiero decirte esto:

No vas, no va a estar sola ninguna víctima. Somos muchos millones de personas las que os admiramos, miles las que os queremos y os tenemos como ejemplo de lucha y superación.

Nunca tuviste una mala palabra. Derramas alegría, dulzura y paz y eres un faro para todos nosotros, al que recurrimos cuando nos sentimos vencidos, te miramos y comprendemos que no hay nada insuperable si se lucha con determinación contra los reveses.

Por eso, porque todos estamos en deuda contigo y con el resto de las víctimas, es muy importante que tengáis la certeza de que no os abandonaremos nunca a vuestra suerte. Tenéis todo nuestro apoyo y no repararemos en medios para parar esta locura y que triunfe el Estado de Derecho. 

Lo haremos por vosotros; porque os lo debemos. Vosotros seréis el motor que nos anime a luchar, a no ceder a la pereza o al desaliento y eso tiene un gran valor; porque, reconozcámoslo: todos perdemos con esta rendición y las heridas que abrirá, harán muy difícil la reconciliación entre los españoles.

Espero verte el 29 de octubre. Verdad, Memoria, Dignidad y Justicia. 

Un abrazo.

18/10/11

Dentro de un año emitieron una declaración




Berti Ahern habla junto a Gerry Adams, Harlem Brundtland, Kofi Annan, Pierre Joxe y Jonathan Powell. | Ap
La foto de la ignominia (AP para 'El Mundo')

Si quieren saber algo de los personajes, abran el link que les brindo, en el que José Antonio Zarzalejos (El Confidencial) entra en el fondo de quienes pueden ser los eventuales promotores, organizadores, financiadores del evento y currículum de los expertos mediadores internacionales. Les dejo el ratón que han parido y seguimos más abajo.


DECLARACIÓN
Hemos venido al País Vasco hoy porque creemos que ha llegado la hora  y la posibilidad de finalizar la última confrontación armada en Europa.
Creemos que este objetivo puede ser alcanzado ahora con el apoyo de toda la ciudadanía, de sus representantes políticos y con el de Europa y la amplia Comunidad Internacional. Queremos aclarar que no hemos venido aquí hoy para imponer algo o pretender que tenemos el derecho o autoridad de dictar a la ciudadanía de este país, a sus diversos actores y a sus representantes políticos qué se debe hacer.
En cambio, hemos venido con buena fe y con la esperanza de poder ofrecer ideas desde nuestra propia experiencia resolviendo largos conflictos que afligieron a nuestras propias sociedades y pueblos, así como
de otros que ayudamos a resolver.
Sabemos desde nuestra propia experiencia que lograr terminar con una situación de violencia y conflicto, y lograr una paz duradera nunca es fácil.
Se requiere valentía, voluntad de tomar riesgos, compromisos profundos, generosidad y visión de hombre de estado.
La paz viene cuando el poder de la reconciliación pesa más que los hábitos del odio; cuando la posibilidad del presente y del futuro es infinitamente mejor que la amargura del pasado.
Sabemos también de nuestra propia experiencia que cuando hay una verdadera oportunidad para alcanzar la paz debe ser aprovechada. La creciente exigencia de la ciudadanía de este país y sus representantes políticos para superar el conflicto mediante el diálogo, la democracia y la completa no violencia, ha creado esta oportunidad.
En base a esto creemos que es posible terminar hoy con más de cincuenta años de violencia y alcanzar una paz justa y duradera.2
Por todo ello:
1.- Llamamos a ETA a hacer una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada, y solicitar diálogo con los gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.
2.- Si dicha declaración fuese realizada instamos a los gobiernos de España y Francia a darle la bienvenida y aceptar  iniciar conversaciones para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.
3.- Instamos a que se adopten pasos profundos para avanzar en la reconciliación, reconocer compensar y asistir a todas las víctimas, reconocer el dolor causado y ayudar a sanar las heridas personales y sociales.
4.- En nuestra experiencia de resolver conflictos hay a menudo otras cuestiones que si son tratadas pueden ayudar a alcanzar una paz duradera.
Sugerimos que los actores no violentos y representantes políticos se reúnan y discutan cuestiones políticas así como otras relacionadas al respecto, con consulta a la ciudadanía, lo cual podría contribuir a una nueva era sin conflicto. En nuestra experiencia terceras partes observadoras o facilitadoras ayudan el diálogo. Aquí, el diálogo también podría ser asistido por facilitadores internacionales si así fuese decidido por las partes involucradas.
5.- Estamos dispuestos a organizar un comité de seguimiento de estas recomendaciones.
Donostia
17 de Octubre de 2012

Estaba cantado que esto era una farsa montada por ETA. Empecemos por la designación de la farsa: «Conferencia internacional para la resolución del conflicto en el País Vasco. Ese pomposo enunciado es sello indiscutible de ETA, que se empeña en llamar conflicto a lo que es un problema: tenemos una banda de asesinos, chantajistas y secuestradores que perturban el orden público desde hace cuarenta años. 

A lo largo de todo el preámbulo la presencia etarra en la redacción es evidente. «La última confrontación armada en Europa», consagrando su machacona insistencia de que lo suyo es una confrontación bélica. Sigue con la vieja aspiración de la internacionalización del «conflicto» pretendiendo meter a Europa. «Oportunidad para alcanzar la paz». No, señores, necesidad de restaurar el orden público y la seguridad ciudadana amenazada por los terroristas. El diálogo y la colaboración ciudadana como vías de resolución del conflicto (me entra la risa floja).

Y por último, los pasos.

Que ETA haga una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada y que España y Francia acepten negociar con los asesinos. Y yo digo: ¿Qué garantías tenemos acerca de ese cese definitivo? La única vía, que tampoco ofrece una seguridad total es que entreguen todo el arsenal, que vayan a juicio, cumplan sus sentencias completas por pertenencia a banda armada y pidan perdón a las víctimas.

El siguiente apartado acota el marco. Lo único que se puede tratar en esa negociación son las consecuencias del conflicto, lo que demuestra que el punto primero no se cumplirá, salvo que se acepten las condiciones de la banda: amnistía total para los etarras, incluidos los presos.

El tercero tiene truco; pero no engaña; porque esa formulación de auxiliar a todas las víctimas es lo que reclama ETA, que ellos mismos sean considerados tan víctimas, como los que han sufrido las consecuencias de los atentados de la banda.

El cuarto no merece ni la más leve consideración.

El quinto es buenísimo: se trata de garantizar a los negociadores unos ingresos permanentes; porque hay que dar por hecho que si la paz ha de ser duradera, tendrán que mantener controles a lo largo de años para verificar el cumplimiento. No se pierdan la fecha, esa declaración se emite en el año 2012, para rematar el surrealismo.

Palabrería etarra que no vale ni el papel en que está escrita. Lo normal (como consecuencia de las negociaciones del Gobierno y ETA) es que el Gobierno en funciones apruebe estas medidas, con la ayuda de los nacionalistas catalanes y vascos, tal como está pactado y de este modo, Jaime Mayor Oreja, tan denostado, demostrará que tenía información de primera mano. La pregunta es: ¿Qué haremos los españoles ante esta humillación?

14/10/11

El bucle interminable



Hoy nos aburren los periódicos con la reunión de los negociadores que tienen como objetivo lograr que ETA deponga las armas y las idas y venidas de los políticos.

Aburren, porque llevamos cuarenta años con la misma historia y nos sabemos la copla hasta la náusea.

ETA exigirá que se acepten sus condiciones; nada tiene que perder, ellos no tienen ningún interés en dejar las armas, viven del negocio del asesinato y la extorsión.

Lo triste es que nos vuelvan a vender esta historia. Lo inquietante es lo que publica 'La Razón'. 

Es creíble que todo este montaje (que seguro que pagamos usted y yo) sea fruto de las negociaciones que mantuvo el Gobierno con ETA. La maltrecha campaña del candidato necesita un poco de oxígeno y piensa que un anuncio de ETA de que deja las armas, va a cambiar el sentido del voto.

Con su historial de apoyo a caballo perdedor, debería ser muy prudente en sus cábalas; porque es posible que ese anuncio sea el finiquito que necesita para una derrota histórica en las urnas y el fin de sus aspiraciones al cargo de Secretario General del PSOE.

11/5/11

Marionetas en el guiñol de ETA



El preso etarra Ander Errandonea Arruti (d) enarbola una pancarta a favor de Bildu junto a uno de sus hermanos tras salir hoy de la prisión de Herrera de la Mancha (Manzanares). Efe
Fotografía tomada de 'La Gaceta'


Creo que debo empezar esta entrada explicando las razones por las que llevo días ausente. La historia es sencilla: sufrí una conmoción intensa al conocer el fallo, que, por previsible, aún era más dañino. 

Lo más urgente era darme tiempo para asimilar el golpe. No lo lograría colgada del ordenador, leyendo artículos en defensa de la decisión o en contra. Necesitaba instalarme en la realidad, en la vida rutinaria y cotidiana en la que tus preocupaciones son recordar que hay que comprar leche, qué comemos mañana o decidir que ha llegado el momento de hacer esa invitación pospuesta para compartir mantel y sobremesa con personas que quieres.

Empleé las horas que antes dedicaba a informarme  en la prensa digital y los blogs, a la lectura tradicional, a paladear el placer del peso del libro en las manos, el aroma del papel, la comodidad del sillón orejero en el que me enrosqué como un gato mientras me entregaba a las lecturas que tenía pendientes. Entre tanto, en un sector secundario de mi mente, iba produciéndose, tal como esperaba, el análisis del por qué que debería liberarme de la desolación que roía mi alma.

El hilo de mis lecturas ayudaba en ese proceso. Me conducía a través de la historia al análisis de lo que estaba estudiando; pero también a las causas profundas de la articulación de las sociedades, lo que las lleva a coronar con éxito gestas heroicas o las sume en la derrota y la opresión.

El elemento clave está en la fe. Cuando los habitantes de lo que más tarde sería Hispania tenían fe en sí mismos, en sus capacidades y en la bondad de su organización, fueron capaces de plantar cara a la misma Roma y embarcarla en una lucha tenaz para conquistar el territorio. 

Cuando las luchas fratricidas entre las facciones godas hicieron que la población sintiera que aquello no tenía arreglo, sufrieron en sus carnes la crueldad de la lucha entre clanes que llevaban a masacrar a la población, carente de defensa ante esos desmanes, los ejércitos invasores no encontraron resistencia. Es una de las grandes incógnitas que aún no se han resuelto entre los historiadores; pero yo lo vi muy claro.

Cuando las grandes estructuras de poder hacen que el ciudadano se sienta seguro, protegido, dueño de unas expectativas de futuro, aunque esta mejoría pase por un esfuerzo personal que entrañe grandes sacrificios para mejorar su posición, defiende su tierra y sus instituciones con uñas y dientes; pero cuando le defrauda el sistema, cuando contempla un panorama terrible en el que está indefenso y no tiene ninguna posibilidad de cambiar las cosas, recibe con resignación, incluso con complacencia, al invasor que ha de tumbar esa estructura opresora, porque siente que todo cambio, por malo que sea, será mejor que lo que tiene.

Esa es la clave. Los individuos necesitamos tener fe en las grandes estructuras. Necesitamos que los gobernantes ejecuten el papel que les hemos encomendado conforme a lo previsto. Necesitamos que los tribunales defiendan la ley y nos protejan adoptando una línea que, aunque en ocasiones nos parezca injusta, en los grandes problemas, resuelva conforme al interés común.

El Tribunal Constitucional ha roto, una vez más, nuestra fe en la Justicia. Todos necesitamos que demuestren independencia frente al Ejecutivo, es indispensable para el buen funcionamiento del sistema. Se nos ofreció información inquietante antes de que fuera notificada la sentencia y su contenido nos hizo sospechar que se había quebrantado esa independencia. 

Aún así, aunque no hubieran existido presiones y el resultado fuera fruto, en exclusiva, de una posición personal de varios jueces que estaban en sintonía con la línea que creían preferida por el Gobierno, la resolución era igual de demoledora; porque cuando se plantea un recurso de inconstitucionalidad, todo lo que tiene que hacer el Tribunal es examinar las garantías procesales, decidir si se han respetado o no los derechos fundamentales en un juicio. No puede entrar en el criterio que siguió el Tribunal Supremo a la hora de valorar la prueba, tal como lo expusieron los jueces disidentes en sus votos particulares  y sigue siendo igual de condenable su postura. Más cuando apenas unos días más tarde, un asesino etarra ha salido de la cárcel apoyando a Bildu y Sortu (como muestra la fotografía de la cabecera), para que no quepan dudas entre los ciudadanos de que han vuelto a derrotarnos.

La reflexión siguiente es empírica. Quienes hemos seguido de cerca la trayectoria de este tribunal sabemos de viejo que su sintonía con los intereses políticos es extrema. También sabemos que las formaciones que ha bendecido forman parte de la hoja de ruta de ETA para la independencia del País Vasco y la cuestión que me he planteado es simple: si deploro o no que se escinda ese territorio de España.

La respuesta es no. Sostengo que si se hubiera expulsado a los nacionalistas a tiempo del mapa de España, nos hubiéramos ahorrado muchos problemas y sobre todo, muchas transferencias de recursos que pudieron aplicarse a políticas de revitalización de regiones españolas muy deprimidas y sentado las bases de una gran prosperidad para todos.

Por otro lado, ese fallo no es más que un trámite. Los vascos tienen plena capacidad de comprender y analizar a dónde les lleva el nacionalismo y los movimientos independentistas. Ellos son, al final, quienes tienen en su mano, cuando depositen su voto, anular las consecuencias de ese fallo. Si no ocurre es porque hay una mayoría que apoya la secesión y lo deseable es que lo hagan cuanto antes, se vayan con viento fresco y nos dejen vivir en paz al resto.

Nada cambiará el daño que ETA ha hecho a nuestras instituciones; pero todo tiene remedio y cuanto antes aceptemos la realidad, soltemos lastre y quedemos en condiciones de dedicarnos a nuestros asuntos sin que el cañón de una pistola nos obligue a tomar decisiones que perjudican a una mayoría, mejor.

Las cosas están tan mal, que es indispensable soltar lastres y quitarnos problemas de encima. Podremos remodelar la justicia, reorganizar los tribunales para que no vuelvan a pasar cosas así. Eso será clave para recuperar esa fe necesaria para hacer grande a un pueblo pequeño; para inyectarle una confianza tan profunda en sus capacidades y posibilidades, que les haga sentir que no hay enemigo, por potente que sea, que no pueda derrotar.

Lo que ha quedado escrito para la historia a lo largo de estos siete años es la evidencia que el PSOE ha sido el artífice del hundimiento de la fe en las Instituciones de los ciudadanos, el que demolió su estructura como grupo, sembrando odios y enfrentamientos y, sobre todo, que nos hizo sentir, sea cierto o no, que colaboraba con los asesinos en su operación macabra. Lo deseable sería que los españoles le demos la respuesta que merece al partido presuntamente colaboracionista con nuestros asesinos. La triste realidad es que eso, probablemente, no ocurrirá.

3/5/11

El cristal roto





Un hombre contempla las imágenes de las portadas de los diarios (El Mundo)


Hay una confidencia que permanecerá indeleble en mi memoria: Tras recibir la noticia, se tomó el tiempo que necesitó para recuperar el grado mínimo de serenidad necesaria antes de decirles a sus hijos (el mayor de nueve años y el pequeño de año y medio) que ETA había secuestrado a su padre.

El pequeño era demasiado pequeño, le mantuvo al margen. La respuesta fue el llanto en todos ellos, salvo el segundo, fiel retrato de su padre. Con ocho años, sus ojos adquirieron la expresión de un anciano de vuelta de todas las batallas de la vida y le respondió: «Lo van a matar, mamá».

Ocho días después, identificaba su cadáver. El resto del grupo era consciente de que cualquiera de ellos podía ser el siguiente. Tras rendir el homenaje que todos necesitaban brindar a aquel compañero inolvidable, se tomaron por consejo de la empresa unos días de descanso, breves. Al volver, todos se reunían obedeciendo al instinto de la manada que llevamos en nuestros genes, conscientes de que la unión era el único camino para sobrellevar el drama y el miedo que nos atenazaba.

Una escena que se mantiene nítida, invulnerable al tiempo: Volvíamos a casa después de una de aquellas reuniones. Habíamos estado cinco horas reunidos con otros compañeros y sus mujeres. Cada uno exponía una hipótesis, a veces varias alternativas, en un intento de conjurar el peligro latente adelantando ideas sobre el siguiente movimiento previsible, en una ilusión vana de que si analizábamos bien las cosas, había una esperanza de conjurar el riesgo.

Eran las dos de la madrugada de una noche estrellada cuando, con la cabeza aturdida por el largo debate y el terror exacerbado, aparcamos el coche frente a nuestra casa. Cada uno salió por su puerta y mientras mi marido cerraba el coche, escuchamos un tenue roce de metal contra una superficie rugosa. Quedamos paralizados y nos miramos, compartiendo una emoción y diferentes sentimientos. Los dos tuvimos la certeza de que lo que escuchamos era el roce de un arma. Él me miraba convencido de que era la última vez que me vería, al menos en esta vida y yo entraba en un infierno, consciente de que en cuestión de segundos caería abatido por el disparo inexorable. El sonido volvió a repetirse mientras sentíamos la brisa leve de la madrugada junto al mar en nuestro rostro, con todas nuestras potencias desplegadas para que no se nos escapara ni un matiz de la escena de ese desenlace fatídico.  Aceptado lo inevitable, volvimos la cabeza a la vez y vimos una bolsa de patatas fritas, tal vez abandonada por un niño pequeño, tirada sobre el asfalto a  pocos metros. Lo que creímos que era el roce involuntario de la culata de un arma, no era más que una bolsa de patatas arrastrada por una leve brisa. Nos echamos a reír, nos cogimos de la mano y entramos en el portal con una sensación de liberación nueva. Esa noche, por primera vez en semanas, disfrutamos de un sueño tranquilo y relajado.

Al despertar, supimos que aquella inocente bolsa de patatas que nos había conmocionado, había sido un proyectil liberador. Envueltos en la burbuja del terror, no disponíamos de ningún camino útil para ajustar la perspectiva y el envase jugó un papel clave. Por un lado, nos hundió en lo más profundo del pozo del miedo durante unos segundos; por otro, tras aterrorizarnos, nos hizo ver que la semilla del miedo está en nuestras mentes, que nosotros mismos lo alimentamos y nos instalamos en lo más profundo de ese paraje, bajo la ilusión de una capacidad para controlar lo impredecible.

La bolsa de patatas fritas rompió en mil pedazos el cristal del miedo y nos inmunizó con la ayuda de la brisa, el cielo estrellado y la aceptación del destino que imaginamos en un instante eterno.

Cuento esta anécdota porque tiene una importancia clave. Hoy, tras difundirse la noticia de que Bin Laden había sido abatido, han ido apareciendo voces que ejecutan (con absoluta ignorancia del papel crucial que han adoptado colaborando con los terroristas) una labor de transmisión de la fuerza básica de estos engendros: sumir a la sociedad en un sentimiento de miedo, impotencia y fatalidad, poniendo de relieve que habrá una respuesta por parte de los radicales islamistas para vengar la muerte de su líder y que todos corremos peligro de estar en el sitio menos adecuado en el momento menos oportuno.

Están envolviéndonos en la campana de cristal del miedo y es preciso que lo tengamos presente y la rompamos de inmediato. La operación contra Bin Laden no añade ningún peligro. No se había abatido a ningún terrorista ni atacado ningún centro neurálgico de Al Qaeda cuando se produjo el atentado contra las Torres Gemelas o el Metro de Londres.

El terrorismo, llámese Al Qaeda, ETA o cualquier otra cosa, vive para matar, programa sus acciones y ejecuta sus actos propagandísticos para hacer que sintamos que estamos indefensos de forma activa, en función de sus intereses, no como reacción. 

Hoy no corremos más peligro que ayer o hace cinco años. Del mismo modo que por mucho que intentemos adoptar todas las medidas de seguridad imaginables para no correr riesgos, nadie está libre de que le caiga encima una cornisa desprendida o le lleve por delante un coche que ha sufrido un fallo mecánico e invadido una acera, no tenemos ninguna garantía de no vernos involucrados, de la forma más absurda e inesperada en la escena de una acción terrorista.

Aceptemos que los riesgos existen por el mero hecho de vivir y que nadie es responsable o causante de las matanzas que provoca el terrorismo, salvo los dirigentes que las planifican y ordenan ejecutar. No estaremos a salvo mientras exista esta lacra y cada baja en ese grupo de mensajeros de la muerte, es un paso adelante hacia el día de la liberación.

Rompamos el cristal. Aceptemos que es mejor morir por error, que vivir con terror y arrebatémosles el instrumento coactivo estrella que usan para dominarnos. Cuando se acepta la muerte, las posibilidades de conjurar la amenaza crecen de modo exponencial; porque ya no nos atenaza el miedo.

2/5/11

Mientras dormías



EE.UU. mata a Osama Bin Laden
Bin Laden en foto de archivo de AP

Esta noche, a las 5:45 hora española Barak Obama anunció que Bin Laden estaba muerto. 

Pocas horas antes, el Tribunal Supremo español impedía que Bildu concurriera a las elecciones.

Es obvio que el 1 de mayo de 2011 ha sido un mal día para el terrorismo. Esperemos que sea el principio del fin.

Que descansen en paz todas sus víctimas.

24/3/11

Sin ti no soy nada y con el faisán, menos que nada








Fotografía www.avifauna.net

Sobran muestras de que nos hemos convertido en el país de la caspa. Nuestros dos grandes directores, los que triunfan con su obra, son Pedro Almodóvar y Santiago Segura. Belén Esteban es uno de los personajes más influyentes. Las televisiones emiten telebasura hasta sepultarnos. Las series de producción española son penosas y las pocas que los críticos consideran buenas, siempre llevan la coletilla «para ser españolas».

La España profunda que aspirábamos a superar, la España de la ignorancia, la improvisación, los caciques, los enchufes, la corrupción, que según los progresistas era fruto de la ignorancia y la opresión a la que nos habían sometido la monarquía, la Iglesia y Franco, desaparecería bajo el impulso progresista en pocos años, soñábamos cuando daba los primeros pasos nuestra democracia. 

Treinta y cinco años después de la muerte de Franco, no sólo está más viva y potente que nunca esa España negra, sino que se extiende por todas las capas de la sociedad y llega a las más altas instancias del Estado.

Para muestra, la sesión del Congreso de ayer. Un diputado del PP interpela al ministro del Interior, señor Rubalcaba, sobre el chivatazo del 'caso Faisán'. He elegido el enlace de la crónica de 'El País' (que lucha a muerte por imponer la candidatura de Rubalcaba a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones) para que nadie dude de lo que afirmo.

Ya había ensayado lo suyo en otras sesiones; pero en esta se arrancó sin tapujos, abdicó de su condición de ministro y optó por ejercer de bufón de corte o humorista de uno de esos horrorosos programas con los que nos deleitan las cadenas de televisión. Su éxito fue total. Toda la bancada socialista se rió mucho y a la salida todo eran felicitaciones por lo gracioso que había estado.

El problema para el Partido Socialista, para el señor ministro y para el país en su conjunto es que tenemos gobernando de facto a este personaje. Su trayectoria es larga. Ejercía de portavoz de Felipe González en la época de los GAL y ya demostró con galones su cinismo y su completa amoralidad en ese cargo. 

En la anterior legislatura amparó la negociación con ETA, ejerció un acoso inhumano sobre las víctimas que se habían movilizado contra la política de cesiones a ETA. En ésta, siendo ministro del Interior, alguien llamó al dueño del Bar Faisán para avisarle de que estaba dispuesto todo para detener al correo que vendría a recoger a ese bar la recaudación del 'impuesto revolucionario'. 

Conociendo al ministro, nadie puede creer que un miembro de las fuerzas del orden de este país haya cogido el teléfono para dar el aviso, sin que él conociera el plan y autorizado la llamada.

Seguro que los votantes socialistas con fe ciega en el partido no piensan así. Sin embargo, hay muchos ciudadanos que tienen un peso decisivo en unas elecciones; porque no votan siglas, sino candidatos y programas, que sí albergan, por lo menos, la sospecha. 

Es demasiado negro el futuro del PSOE, como para que su gran esperanza se muestre ante los españoles como un bufón; porque esa vis cómica no tiene ninguna gracia y hace que pensemos que si es incapaz de dar una respuesta contundente, meterse en harina y responder las preguntas con argumentos y datos, es porque él y José Luis Rodríguez Zapatero son los que aprobaron que se hundieran meses de trabajo conjunto entre la justicia española y la francesa a cargo de la juez Le Vert, para dar una prueba fehaciente a los etarras de la buena voluntad del gobierno de España.

Y eso no lo perdonaremos nunca muchos españoles, sea cual sea nuestra ideología o inclinación política. Cante, Rubalcaba, cante con el faisán: «sin ti no soy nada».




8/2/11

Déficit de credibilidad



Rubalcaba dice que «la credibilidad de Batasuna está bajo mínimos»
Rubalcaba dice que la credibilidad de Batasuna está bajo mínimos. (Foto 'La Razón')

«Son muchos años de violencia y la credibilidad de Batasuna es la que es, está bajo mínimos, los españoles desconfían de las verdaderas intenciones. Queda un camino largo por recorrer y ETA aun no ha declarado el fin de la violencia y las fuerzas y Cuerpos de Estado siguen trabajando para que ETA desaparezca».

Esto es lo que ha declarado nuestro vicepresidente en una rueda de prensa tras una reunión con Paulino Rivero, presidente de la comunidad canaria. 

Añade que han de ser los jueces los que decidan; él se limitará a enviarle los estatutos de la nueva formación a la Fiscalía y la Abogacía del Estado, junto con los informes policiales para que inicien las acciones que estimen oportunas. 

Las palabras están muy bien, qué duda cabe; pero resulta que tenemos un problema: la credibilidad del Ministro del Interior está a la altura de la de Batasuna y sería necio por nuestra parte confiar en quien ha hecho de la mentira, la intriga y el desprecio absoluto a la ley, las instituciones, los ciudadanos y los valores morales una señal de identidad política. 

La experiencia demuestra que cuando don Alfredo nos dice no, lo normal es que sea sí. Así que ante sus palabras, lo lógico es tener la certeza de que harán lo que sea para que estén en las elecciones, aunque eso suponga una nueva degradación de los órganos jurisdiccionales. Triste; pero real como la vida misma, que la palabra de una institución del Estado y la del entorno terrorista esté al mismo nivel en la cotización del mercado.


(EFE)

Por otro lado, Mercasevilla ha dado hoy una nueva campanada en los medios. Las investigaciones policiales han destapado una trama dedicada a la manipulación fraudulenta de los expedientes de empleo, en los que figuran personas que nunca habían trabajado en esas empresas. 

El modelo que implanta la Junta de Andalucía para la ayuda a las empresas en crisis en los expedientes de regulación de empleo en el año 2001, se convirtió en el marco que utilizaron brockers, mediadores y cargos públicos para desviar dinero público a trabajadores fantasma, hombres de paja cuyas primas cobraban, en apariencia, los intermediarios. 

Lo más escandaloso, es que estas operaciones se nutrían de un «fondo de reptiles» creado de forma expresa para huir de los controles administrativos. Por ahora, el agujero es de 647 millones de euros. 

La Junta de Andalucía tiene, sin la menor duda, tanta credibilidad como Batasuna. 

30/11/10

Ercoreka y ETA

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Ercoreka pide a PP y PSOE que no acomoden a su interés la Ley de Partidos

Todos los que hemos vivido el terrorismo de ETA sabemos sin necesidad de confirmaciones oficiales que la banda terrorista no hubiera nacido, tenido capacidad operativa y sobrevivido sin el amparo del PNV. No nos cogió por sorpresa la declaración explícita de Arzalluz diciendo que unos agitaban el árbol y otros recogían las nueces, en una explicación sin complejos ni rastros de ética, del papel que jugaba el combinado ETA-PNV.

Tras el paréntesis de bonanza para todos ellos de la actitud de Zapatero en los últimos seis años, dispuesto a «lo que fuera» para colgarse la medalla de ser quien dio fin a ETA, los vientos han cambiado y PP y PSOE vuelven a aliarse para impedir que los terroristas y su entorno retornen a las instituciones endureciendo la Ley de Partidos para intentar cerrar las gateras que les permitían colar sus partidos en las elecciones.

El PNV, vuelve a hacer gala, tal como cuenta ABC (que proporciona la fotografía que encabeza esta entrada), de su calidad de paladín de la banda a través de su portavoz en el Congreso. Están muy nerviosos ante estos hechos que son letales para la banda. Si ETA no consigue colar sus formaciones políticas en los Ayuntamientos, primero, se verá privada de una gran cantidad de dinero que perciben los partidos con representación en las corporaciones y en segundo lugar, no menos importante, perderá el acceso al censo de los municipios, con lo que no tendrá a su disposición los datos de los residentes, muy útiles para facilitar sus labores asesinas y de extorsión. 

Confío en que esta vez no pase como en la anterior ocasión en la que, mientras con una mano firmaba el pacto contra el terrorismo con el PP, con la otra, el PSOE firmaba las actas que recogían lo tratado en las reuniones con la banda terrorista. Soñar no cuesta nada y aunque sea un sueño y los sueños, sueños son, esperemos que el PNV no consiga, a cambio de su apoyo en el Parlamento, que los asesinos de casi 900 españoles concurran a las elecciones.