Soraya Sáenz de Santamaría. (pp.es)
Una de las mayores aspiraciones del feminismo español, plasmado en una normativa legal que permite que los hombres pidan un periodo para atender a sus hijos, fue que los hombres asumieran la responsabilidad del cuidado de sus hijos recién nacidos y no fuera siempre la mujer quien se quedara en casa, perjudicando su carrera profesional.
Soraya Sáenz de Santamaría dio a luz el pasado día once. Su marido, Abogado del Estado, pidió permiso de paternidad y ella, el día veintiuno, estaba ya trabajando con normalidad coordinando el traspaso de poderes. Al parecer, tienen un aya experta que les ayuda en el cuidado del niño. Parece que todo es impecable y que las feministas deberían estar dando palmas con las orejas, ¿no?
Hoy aparecen dos artículos en 'El País' en el que (aunque no formulan una censura abierta), sí dejan clara la cuestión que plantean: la decisión de Soraya va a perjudicar a muchas mujeres anónimas e indefensas ante sus voraces y malvados jefes que las van a obligar a reincorporarse de inmediato alegando que si Soraya pudo, ellas también pueden.
No me digan que no es alucinante.