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9/4/11

¡Por Dios! ¿Qué va a decir la gente?



Manuel Chaves González. Fotografía sacada de la página hazteoir.org.

La exclamación que recojo en el título de la entrada levantó en armas a la rebelde que llevo dentro toda una vida y estoy segura que a muchos de mi generación les pasaba lo mismo.

Era frecuente que escucháramos en nuestros mayores esa frase que en su sencillez alcanzaba una riqueza de matices increíble. Sin la imprecación divina y en tono neutro, servía para obligarte a peinarte mejor o de distinta forma, limpiarte los zapatos, censurar tus modales. Si era exclamativa, entrañaba una censura: te habías pasado de la raya mucho en algún aspecto y eras la vergüenza de la familia. Cuando incluía el clamor a la divinidad te informaba de que era terrible lo que habías hecho o pretendías hacer y habías puesto en entredicho el honor de la estirpe en pleno.

La razón por la que me sublevaba iba unida a la esencia de la educación que nos daban. Había que ser bueno, noble, considerado, educado, primero, porque eso agrada a Dios y es el camino para ganar el cielo. Segundo, porque era el perfil de una persona honorable, con principios arraigados, que hace las cosas como debe, aunque su defensa de lo honesto le acarree consecuencias; porque una persona debe ser fiel a sus principios y su conciencia. El qué dirán chocaba con toda esa filosofía. Yo debía hacer en cada momento lo que considerara adecuado y debía ignorar de forma sistemática la opinión de esa masa difusa de fiscales y jueces sociales que al parecer vivían pendientes de mis actos. Debía hacer o no hacer por honestidad, no para quedar bien, alcanzar consideraciones o elevarme en la estima de los demás.

Manuel Chaves, José Antonio Griñán y el resto de la camarilla enfangada en la llamada 'Tela de Araña Andalaluza', que incluye todo tipo de malversaciones, cohecho, abuso de poder, desviación de poder y unas cuantas cosas más (por supuesto de forma presunta; puesto que hasta ahora, no hay una sentencia que declare que han cometido todos esos delitos) me sacan  unos cuantos años y crecieron en un entorno social que, sin ninguna duda, fue siempre más exigente de lo que era en mi tierra; porque la de las cotillas es una especie abundante en todas partes; pero en algunos sitios, hay cierto pudor a mostrarlo, mientras en otros, incluso está mal visto no estar al corriente de vida y milagros de los divinos y los humanos. 

La corrupción es una figura que puede ser muy difusa para quienes no tengan muy arraigados unos principios muy claros y definidos de lo que resulta inaceptable o no en determinado momento. Por ejemplo: yo soy un empresario que necesito el apoyo de una empresa para subcontratarle algo o para que me fabrique algo que necesito de un modo determinado. Lo haré porque sé que esa empresa trabaja muy bien y me ofrece garantías de que responderá de forma excelente. Pero pasa el tiempo, gana mucho dinero gracias a mis encargos, consigue crecer, se entablan relaciones personales entre los directivos de las dos empresas y un día, comento que tengo que rehabilitar la casa de mis abuelos en el pueblo y estoy buscando una empresa de confianza para que se ocupe.

El otro empresario, responde impulsivo que tiene lo que necesita, me manda a alguien de su empresa o a otra que le ofrece plena confianza. Se cierra el trato y a la hora de pagar, me informa de que esa obra corre a cargo de su empresa, que le he ayudado tanto, que se siente mejor al devolverme de algún modo el favor. Lo honesto es negarse en redondo. Sin embargo, también puede serlo aceptar el regalo si sabes que esa persona necesita tener ese gesto de gratitud y le dolerá mucho que no lo aceptes, siempre que el coste del regalo sea modesto.

Cuando ocurre esto entre particulares, se puede discutir si se debe o no se debe aceptar ese tipo de muestras de gratitud. Pero si eres un alcalde, un concejal, un funcionario con mando en plaza o una autoridad, es obvio que las cosas cambian. Esa empresa habrá ganado un concurso público porque presentó el mejor proyecto. Si mantiene una continuidad, será porque tiene acreditado que la relación calidad-precio de sus servicios y las condiciones que ofreció en los sucesivos concursos fueron el único motivo por el que se les contrató y en ningún caso puedes prevalerte como particular de las ventajas que te reporta el cargo que ocupas. 

Esto no lo entiende todo el mundo. Hay que tener una formación muy sólida para tener muy claro que las esferas de la personalidad pública y el particular nunca pueden mezclarse y esto no es moneda común. Por lo tanto, hay políticos que aceptan que les restaure la casa de los abuelos una empresa privada, por amistad y porque sí, porque han ganado con el organismo que diriges mucho dinero y creen con toda honestidad que no hay nada malo en esa aceptación. Digamos que han incurrido en un «pecado venial», han contravenido las reglas; pero fue porque ignoraban que era malo lo que estaban haciendo.

No es posible admitir ignorancia cuando te aprovechas del cargo para dar plaza en los organismos oficiales o en los de gobierno a personas que no son necesarias, que colocas sobrecargando las partidas presupuestarias infringiendo la ley o usándola de forma torticera para generar una clientela personal que te garantice un voto cautivo nutrido. Cuando designas para cargos de responsabilidad, para dirigir políticas sensibles para el conjunto de los ciudadanos a personas de probada incompetencia que, no están preparadas de antemano, carecen de la formación adecuada para formarse en el puesto y no lograrán aprender a hacer bien su trabajo aunque estén cincuenta años al frente de una consejería. 

Alcanzamos el grado de lo intolerable cuando se crea una red para desviar fondos a cuentas opacas, librar grandes sumas de dinero del control presupuestario y destinarlas a fines espurios, detrayendo porcentajes suculentos del dinero destinado a crear riqueza, paliar el daño de la destrucción coyuntural de puestos de trabajo en momentos de crisis. El episodio de los hijos, raya lo alucinante.

El ejercicio de nepotismo fue vergonzoso, sin ninguna duda. Las filas socialistas en el parlamento regional le han respondido a Arenas que este asunto es vergonzoso. Uno pensaría que, por fin, reconocen la realidad; pero no es así. Lo vergonzoso es que se saque a colación algo tan repugnante en el parlamento, no los hechos. 

Y una se pregunta si en su casa no escucharon ninguno de ellos eso de «¡Por Dios! ¿Qué dirá la gente?» Porque con el índice de paro, pobreza y descapitalización de Andalucía, hechos como los que están saliendo hacen obligada la pregunta a los que diseñaban ese complejo entramado. La consideración de la opinión pública, debería de haber sido lo primero que debieron contemplar. Parece que no oyeron nunca nada sobre el «qué dirán» o que si lo oyeron, les importa un bledo lo que opine esa gente. Califas de pacotilla, mediocres endiosados; espero que la gente exprese su opinión y que la Justicia caiga sobre ellos con todo su peso.

No sólo por lo que han ensuciado la imagen de Andalucía: lo merecen por el daño que han hecho a la gente que les paga su sueldo, por ese millón que no tiene trabajo ni posibilidad de tenerlo; por el sufrimiento de tantas familias. Por ellos, espero que la Justicia recaiga con la mayor fuerza para que nadie olvide, en lo sucesivo, que la política es servicio, sacrificio y respeto a los ciudadanos.

Mañana estaré en Madrid, con las víctimas. Nos veremos el domingo.

20/3/11

¿De qué planeta he venido?



Manuel Chaves. (Fotografía PSOE Andalucía)

Andalucía es la región que ocupa la cola de las Autonomías en renta per cápita. Forma parte de su tradición, no superada en democracia, la desigualdad social. Hay un gran latifundismo, propiedades inmensas en manos de unos pocos, que son los amos de tierras y riqueza y una gran masa de jornaleros, muchos de ellos temporeros, que sobreviven como pueden. 

La población de Andalucía, en números redondos, es de ocho millones (8.000.000) de habitantes. Su renta per cápita es de diecisiete mil doscientos cincuenta y un (17.251) euros anuales o lo que es lo mismo, mil cuatrocientos treinta y siete, cincuenta céntimos (1437,5) euros al mes. Dadas las desigualdades señaladas, la renta mensual disponible para muchas familias es muy inferior a esa cifra media.

La encuesta de población activa en Andalucía en el cuarto trimestre 2010 muestra los siguientes datos: la población activa (personas en edad de ocupar un puesto de trabajo) asciende a tres millones, novecientas setenta y seis mil, quinientas (3.976.500) personas. El número de parados es de un millón, ciento veinte siete mil, cuatrocientas (1.127.400) personas.

Vamos a centrarnos en la etapa que transcurre entre los años 1999 a 2008. En esa etapa, la Junta de Andalucía manejó un montante de fondos de ayudas a los expedientes de regulación de empleo (ERE) por importe total de seiscientos cuarenta y ocho (648.000.000) millones de euros para financiar esos expedientes.

La realidad fue que, más que para financiar los expedientes, un treinta por ciento de esa cantidad se destinó a desviar fondos hacia militantes del PSOE andaluz, mediadores y familiares de los socialistas, en lugar de a sus destinatarios naturales.

A esa cantidad hay que sumar los fondos europeos para la ayuda al empleo por valor de veinticinco millones, seiscientos noventa y siete mil, ciento treinta y siete (25.697.137) euros, defraudados por afiliados, amigos y afines al PSOE andaluz. Todo ello con la connivencia de los más altos cargos de la estructura política de la Autonomía, sin cuya participación hubiera resultado imposible este inmenso fraude.

El montante total de lo defraudado es de seiscientos sesenta y tres millones, seiscientos noventa y siete mil, ciento veintisiete (663.697.127) euros.

Antes de que saltara a la palestra este inmenso fraude era vox pópuli en Andalucía; pero nadie se movía. Ahora que aflorado en las noticias de actualidad, ningún político asume responsabilidades y los andaluces, en especial los parados, que deberían movilizarse como fieras contra la corrupción, no mueven un dedo. 

Puede que den su opinión cuando lleguen las elecciones; pero, por ahora, todo lo que hay es un juzgado que investiga y un parlamento en el que saltan chispas entre gobierno y oposición, sin que los ciudadanos, empezando por esa ingente masa de parados, se organicen para exigir responsabilidades políticas por el expolio al que han sido sometidos.

No puedo entender nada de esto. No cabe en mi cabeza que los ciudadanos no reaccionen, no ya como demócratas, sino como perjudicados por un gobierno corrupto hasta las cachas, que ha mantenido a Andalucía en los niveles de las sociedades menos desarrolladas durante treinta años porque ha empleado el grueso de los recursos generados por Andalucía y los que se les entregaron en el reparto de los impuestos de las distintas Autonomías y los Fondos Europeos en crear una red de clientelismos y corruptelas diseñados para garantizar los votos que debían mantener al PSOE en el poder.

Mi madre solía decirme que yo pertenezco a otro mundo; porque es frecuente que no entienda el que me rodea. Reconozco que su juicio era certero.



La hija de Gadafi se manifiesta con los miembros del «escudo humano».
Fotografía (APF en ABC)

Leo en la prensa que, frente a los insurgentes, miles de libios han acudido al entorno del palacio de Gadafi para protegerle, como escudos humanos, contra el ataque exterior.

Intento comprender: Es obvio que Libia es otro mundo, un país en el que los distintos clanes de beduinos se han asentado en circunscripciones estables. Cada región libia es el territorio de una tribu. Los dirigentes máximos de cada región son algo así como los «abuelos» de todos los residentes del territorio y la máxima autoridad afectiva y política para los habitantes del territorio en el que se han asentado de modo estable. 

Es obvio que la «tribu» de Gadafi, la más favorecida por su conquista del poder, debe tener el máximo interés en protegerle; porque si es abatido tras tantos años de desmanes, tan crueles en el territorio exterior como en el interior, van a pasarlo muy mal si triunfa el alzamiento.

Aún así, no puedo comprender esa fidelidad. Nadie percibe con tanta claridad como los más allegados la realidad de los pies de barro de los poderosos. Ni la persona más educada, refinada y admirable, supera la prueba de inspección diaria en su vida íntima. Siempre habrá un rapto de mal humor, un incidente que le sorprenda en una postura indecorosa, una suma de detalles menudos que rebajen esa imagen pública impecable a la condición humana lastrada por manías, vicios menudos o graves que procura superar o intenta ocultar, instantáneas que rebajan su proyección y la reducen e instalan en la condición de simple mortal.

Cuando los cercanos se enfrentan a una personalidad ciclotímica, arbitraria, carente de referencias morales, ansiosa de sangre, necesitada de dosis diarias de sufrimiento ajeno para obtener satisfacción, el héroe oficial se revela como un miserable, un gusano, una persona indigna de la posición que ostenta y debe ser relevada.

Por eso no entiendo que haya miles de libios dispuestos a morir para proteger a Gadafi. Me parece tan inconcebible que quedo sumida en el más profundo estupor, en la incomprensión más radical de las causas de esa reacción.

Es tan inasequible para mi intelecto como la pasividad de los andaluces ante el espolio que han sufrido, puesto de manifiesto blanco sobre negro.

Vuelvo a recordar la frase favorita de mi madre: «Carmen, tú no eres de este mundo». Por fin, al cabo de los años, la asumo con absoluta sumisión y fe en su criterio y no me queda otra opción que preguntarme con infinita angustia a qué mundo pertenezco, dónde está el planeta o satélite en el que tienen cabida las personas como yo. ET podía extender su dedo y orientarlo en una dirección concreta antes de decirle a Elliot: «¡mi casa!». Yo no sé dónde dirigir mi dedo índice para señalar de forma vaga el lugar en el que está mi casa. No sé de dónde procedo, no sé si es planeta o satélite; pero acepto el criterio de mi madre: no está aquí y mi angustia crece, como la de los hijos adoptados que buscan su origen y chocan con muros formados por lagunas en los datos registrales que les impiden rastrear la identidad de su madre biológica.

9/3/11

La corrala nacional




Navarro aclara que conducir a más de 80 km/h del límite es delito
Pere Navarro, director general de Tráfico. (Fotografía: 'La Razón')


Pedro Navarro, ante las manifestaciones de la Guardia Civil de Tráfico en las que los agentes se quejaban de que no sabían qué criterios adoptar a la hora de sancionar, ha aclarado que «La Guardia Civil tiene instrucciones muy claritas de ajustar los radares».

La GCT pedirá un complemento por esas labores nuevas que les adjudica nuestro flamante director general. Hasta ahora, ellos se dedicaban a la vigilancia y auxilio al tráfico y las cosas de la intendencia: poner señales, paneles, radares, el mantenimiento y ajuste de estos artefactos, iba a cargo de la DGT.

Hay que suponer que esta instrucción novedosa retrasará el ajuste de los radares; porque antes de ponerla en práctica, los agentes de la benemérita tendrán que hacer un curso intensivo de electrónica para adquirir las habilidades que exige su nueva competencia.


Imagen. Manuel Chaves González. Vicepresidente Tercero y Ministro de Política Territorial.
Manuel Chaves, foto oficial de la web de La Moncloa.

Por su parte, el excelentísimo señor ministro de Política Territorial y Administraciones Públicas, al ser interpelado en el congreso por los diputados populares,  respecto a los ERE andaluces, acusó al partido de la oposición de «hurgar en la basura».

Y es que ese es uno de los graves problemas que tiene estar en la oposición. Tu trabajo en esa bancada es fiscalizar la labor del gobierno y corres el peligro de toparte con una gran bolsa de basura: corrupción enquistada en las instituciones, fomentada desde el propio poder. Así que el señor ministro, por una vez, calificó con perfecto ajuste lo que pasó durante su mandato y sigue pasando en Andalucía: basura. 


Sebastián Piñera Echenique y José Luis Rodríguez Zapatero (Web oficial del Gobierno de Chile)

La fotografía es de ayer. El presidente recibió al Presidente de Chile en el Palacio de la Moncloa. Dado que Sebastián Piñera procede del municipio de Colunga, seguro que pudieron hablar de lo fenomenal que se duerme en Asturias.

En el día de hoy, el Congreso recibía a Piñera en un acto solemne que se vio deslucido por la ausencia del señor Rodríguez, que estaba en su despacho, porque tenía una comparecencia en el Congreso tras el acto; pero cabe suponer que una inesperada llamada de Obama o Merkel le impidió ejercer sus deberes de anfitrión.

El presidente de Chile, buen orador, pronunció un excelente discurso; pero las formaciones de izquierdas no lo aplaudieron, al encontrar que era «anticomunista» y porque nombró embajador en Madrid a Sergio Romero Pizarro, que estas formaciones consideran que tuvo vinculaciones con el régimen de Pinochet.