11/5/11

Marionetas en el guiñol de ETA



El preso etarra Ander Errandonea Arruti (d) enarbola una pancarta a favor de Bildu junto a uno de sus hermanos tras salir hoy de la prisión de Herrera de la Mancha (Manzanares). Efe
Fotografía tomada de 'La Gaceta'


Creo que debo empezar esta entrada explicando las razones por las que llevo días ausente. La historia es sencilla: sufrí una conmoción intensa al conocer el fallo, que, por previsible, aún era más dañino. 

Lo más urgente era darme tiempo para asimilar el golpe. No lo lograría colgada del ordenador, leyendo artículos en defensa de la decisión o en contra. Necesitaba instalarme en la realidad, en la vida rutinaria y cotidiana en la que tus preocupaciones son recordar que hay que comprar leche, qué comemos mañana o decidir que ha llegado el momento de hacer esa invitación pospuesta para compartir mantel y sobremesa con personas que quieres.

Empleé las horas que antes dedicaba a informarme  en la prensa digital y los blogs, a la lectura tradicional, a paladear el placer del peso del libro en las manos, el aroma del papel, la comodidad del sillón orejero en el que me enrosqué como un gato mientras me entregaba a las lecturas que tenía pendientes. Entre tanto, en un sector secundario de mi mente, iba produciéndose, tal como esperaba, el análisis del por qué que debería liberarme de la desolación que roía mi alma.

El hilo de mis lecturas ayudaba en ese proceso. Me conducía a través de la historia al análisis de lo que estaba estudiando; pero también a las causas profundas de la articulación de las sociedades, lo que las lleva a coronar con éxito gestas heroicas o las sume en la derrota y la opresión.

El elemento clave está en la fe. Cuando los habitantes de lo que más tarde sería Hispania tenían fe en sí mismos, en sus capacidades y en la bondad de su organización, fueron capaces de plantar cara a la misma Roma y embarcarla en una lucha tenaz para conquistar el territorio. 

Cuando las luchas fratricidas entre las facciones godas hicieron que la población sintiera que aquello no tenía arreglo, sufrieron en sus carnes la crueldad de la lucha entre clanes que llevaban a masacrar a la población, carente de defensa ante esos desmanes, los ejércitos invasores no encontraron resistencia. Es una de las grandes incógnitas que aún no se han resuelto entre los historiadores; pero yo lo vi muy claro.

Cuando las grandes estructuras de poder hacen que el ciudadano se sienta seguro, protegido, dueño de unas expectativas de futuro, aunque esta mejoría pase por un esfuerzo personal que entrañe grandes sacrificios para mejorar su posición, defiende su tierra y sus instituciones con uñas y dientes; pero cuando le defrauda el sistema, cuando contempla un panorama terrible en el que está indefenso y no tiene ninguna posibilidad de cambiar las cosas, recibe con resignación, incluso con complacencia, al invasor que ha de tumbar esa estructura opresora, porque siente que todo cambio, por malo que sea, será mejor que lo que tiene.

Esa es la clave. Los individuos necesitamos tener fe en las grandes estructuras. Necesitamos que los gobernantes ejecuten el papel que les hemos encomendado conforme a lo previsto. Necesitamos que los tribunales defiendan la ley y nos protejan adoptando una línea que, aunque en ocasiones nos parezca injusta, en los grandes problemas, resuelva conforme al interés común.

El Tribunal Constitucional ha roto, una vez más, nuestra fe en la Justicia. Todos necesitamos que demuestren independencia frente al Ejecutivo, es indispensable para el buen funcionamiento del sistema. Se nos ofreció información inquietante antes de que fuera notificada la sentencia y su contenido nos hizo sospechar que se había quebrantado esa independencia. 

Aún así, aunque no hubieran existido presiones y el resultado fuera fruto, en exclusiva, de una posición personal de varios jueces que estaban en sintonía con la línea que creían preferida por el Gobierno, la resolución era igual de demoledora; porque cuando se plantea un recurso de inconstitucionalidad, todo lo que tiene que hacer el Tribunal es examinar las garantías procesales, decidir si se han respetado o no los derechos fundamentales en un juicio. No puede entrar en el criterio que siguió el Tribunal Supremo a la hora de valorar la prueba, tal como lo expusieron los jueces disidentes en sus votos particulares  y sigue siendo igual de condenable su postura. Más cuando apenas unos días más tarde, un asesino etarra ha salido de la cárcel apoyando a Bildu y Sortu (como muestra la fotografía de la cabecera), para que no quepan dudas entre los ciudadanos de que han vuelto a derrotarnos.

La reflexión siguiente es empírica. Quienes hemos seguido de cerca la trayectoria de este tribunal sabemos de viejo que su sintonía con los intereses políticos es extrema. También sabemos que las formaciones que ha bendecido forman parte de la hoja de ruta de ETA para la independencia del País Vasco y la cuestión que me he planteado es simple: si deploro o no que se escinda ese territorio de España.

La respuesta es no. Sostengo que si se hubiera expulsado a los nacionalistas a tiempo del mapa de España, nos hubiéramos ahorrado muchos problemas y sobre todo, muchas transferencias de recursos que pudieron aplicarse a políticas de revitalización de regiones españolas muy deprimidas y sentado las bases de una gran prosperidad para todos.

Por otro lado, ese fallo no es más que un trámite. Los vascos tienen plena capacidad de comprender y analizar a dónde les lleva el nacionalismo y los movimientos independentistas. Ellos son, al final, quienes tienen en su mano, cuando depositen su voto, anular las consecuencias de ese fallo. Si no ocurre es porque hay una mayoría que apoya la secesión y lo deseable es que lo hagan cuanto antes, se vayan con viento fresco y nos dejen vivir en paz al resto.

Nada cambiará el daño que ETA ha hecho a nuestras instituciones; pero todo tiene remedio y cuanto antes aceptemos la realidad, soltemos lastre y quedemos en condiciones de dedicarnos a nuestros asuntos sin que el cañón de una pistola nos obligue a tomar decisiones que perjudican a una mayoría, mejor.

Las cosas están tan mal, que es indispensable soltar lastres y quitarnos problemas de encima. Podremos remodelar la justicia, reorganizar los tribunales para que no vuelvan a pasar cosas así. Eso será clave para recuperar esa fe necesaria para hacer grande a un pueblo pequeño; para inyectarle una confianza tan profunda en sus capacidades y posibilidades, que les haga sentir que no hay enemigo, por potente que sea, que no pueda derrotar.

Lo que ha quedado escrito para la historia a lo largo de estos siete años es la evidencia que el PSOE ha sido el artífice del hundimiento de la fe en las Instituciones de los ciudadanos, el que demolió su estructura como grupo, sembrando odios y enfrentamientos y, sobre todo, que nos hizo sentir, sea cierto o no, que colaboraba con los asesinos en su operación macabra. Lo deseable sería que los españoles le demos la respuesta que merece al partido presuntamente colaboracionista con nuestros asesinos. La triste realidad es que eso, probablemente, no ocurrirá.

20 comentarios:

Bonnie E. Parker dijo...

Doña Carmen, no sé que más poder añadir a su post. Es magnífico.
Un fuerte abrazo,

benjamingrullo dijo...

Completamene de acuerdo con los argumentos,e incluso con las emociones. También yo he estado 4 días como enfermo. Una única pega. En su probablemente se aprecia un ápice de optimismo. Desengáñese, la triste realidad es que eso no ocurrirá.

nonpossumus dijo...

Buena reflexión, doña Carmen, pero permítame una salvedad:
El problema vasco no consiste en que una mayoría quiera independizarse, sino en que una minoría no quiere. Si se concediera al País Vasco la independencia, varios cientos de miles de personas serían abandonadas a su suerte. La única garantía de que sus ya dañados derechos prevalecerán es el mantenimiento de su unión con el resto de España.
Si no fuera por este motivo, estaría de acuerdo con Vd.

Ramius dijo...

La ya perdida fe en la Justicia, dª Carmen, lleva ya tantos golpes de gracia, que maldita la gracia que tiene el asunto. Que la tiene, aunque maldita: "Suspendemos la suspensión del apoyo...". ¿Se puede decir más claro que esto es el chalaneo más bajo? Si el TC no se debe al Gobierno, ¿por qué se presionó al éste mediante el compadreo con los presuspuestos? Y lo peor es que la ciudadanía asiste impasible a tan lamentable espectáculo. Aunque ya sabe ud. que defiendo la opinión de que tal pasibidad es muy activa, pues es este país de chorizos, trileros y macarras, en el fondo, la inmensa mayoría espera su oportunidad para trilar la parte que cree que le corresponde. Lástima que, de las 8 porciones de la tarta, ya nos hemos comido 80.

Kaizen dijo...

Buen comentario, Doña Carmen, pero permítame una pregunta:

¿Quién son "Los Vascos"?

Yo creo que no son sólo los que están. También lo son los ausentes, por exiliados o por muertos.

La estrategia de expulsar y/o eliminar a los disidentes para que un hipotético referéndum "cuadre" con los postulados nacionalistas se perfila como muy efectiva, máxime con la inestimable ayuda del PSOE a todos los niveles, pero yo particularmente no trago con ella porque creo que el País Vasco es algo "nuestro", no algo "suyo" (de los nacionalistas, quiero decir). La Historia así lo demuestra.

Los nietos de Witiza no van a salirse con la suya en esta sucesión de asesinatos e intimidaciones en aras de los intereses de unos pocos (yo es que me niego a llamarlo "guerra").

Al menos en lo que a mí respecta.

Un saludo.

Belosticalle dijo...

«Pensar alto, sentir hondo y hablar claro»: si eso es ‘poesía’ (Duque de Rivas), Carmen, su texto es poético, amén de sabio.

Hay que ver, de qué forma tan estúpida tuvimos que complicarnos la timba nacional dando cartas a tahures tramposos. Que encima fuman y te echan el humo a la cara.

Sólo un reparo a su propuesta:

«Hay una mayoría que apoya la secesión y lo deseable es que lo hagan cuanto antes, se vayan con viento fresco y nos dejen vivir en paz al resto.»

De acuerdo en principio, yo también pienso así y algunas veces he escrito lo mismo. Pero, ¿a dónde se han de ir, si su idea es quedarse en y con el paisito, porque «esta es Vizcaya, y al que no le guste que se vaya»?

Lo más fuerte de la foto y pancarta no es su chulería obscena; es el aviso: Siguen donde estaban y van a más. Su idea es ser Estado, y que su violencia sea violencia de Estado. Esa es toda su renuncia al terrorismo.

Un caluroso saludo.

(Respecto al uso de la conjunción ETA en la pancarta del etarra, permítame recordar lo que titulé, hace tres meses, La cópula de ETA.)

elquiciodelamancebia EQM dijo...

Dña. Carmen, no se puede decir mejor.

Un abrazo.

El quicio de la mancebía [EQM]
elquiciodelamancebia.lacoctelera.net

CURRO dijo...

SONETO MANIFA

Las calles con la sangre de los nuestros
recogen otra vez nuestra protesta,
y acogen a la España que detesta
la infamante traición de estos cabestros.

Las muertes, las heridas y secuestros,
perpetrados por chusma tan funesta,
hallarán aquí nuestra respuesta
de cagarnos en todos sus ancestros.

Veréis con vuestros ojos algún día
que triunfan la Justicia y dignidad,
que vuelve a nuestra patria la alegría,
que ganan la memoria y la verdad,
que el crimen ya no tiene ideología
y purgan los culpables su maldad

Sl2

José Antonio del Pozo dijo...

Soberbio post, Carmen. Para mí estamos con la sentencia sobre Bildu ante el Testamento político de Zetapé: todo desatado y bien desatado en la nación discutida y discutible.
Saludos blogueros
(Te sigo ya mismo, soy josemp19619

Enrique dijo...

En el País Vasco viven muchos vascos que no son nacionalistas. ¿A donde se irán?

Marro dijo...

Si llevas casi una semana triste, desanimado, descentrado, asqueado, desilusionado... que sepas que nos pasa a muchos...¿Sueñas con un gran edificio de forma cónica truncada plagado de chaperos?? EL SINDROME DEL PROSTIBILDU...

Carmen Quirós dijo...

Acabo de encender el ordenador y no daba crédito al eco de mi cabecera. Bonnie E. Parker, benjamingrullo, nonpossumus, Ramius, Kaizen, Belosticalle, EQM, Curro, José Antonio del Pozo, Enrique, Marro, gracias por sus comentarios; contienen análisis bastante mejores que el mío.

El problema de los vascos que no quieren la independencia está en mi mente; seguramente son más de los que creemos; pero o no ven el problema o no pueden salvar las contradicciones que les llevan a un voto masivo al nacionalismo, sin ser conscientes de que el PNV y los separatistas que le hacen el trabajo sucio, les llevan a la independencia y ellos ayudan en ese proceso.

Los españoles no podemos hacer nada, ni votar allí, ni evitar los chantajes o la demolición de las Instituciones que ha promovido el PNV en connivencia con el PSOE. Tengo amigos muy queridos en el País Vasco, gente que ha sufrido el zarpazo de ETA y me da muchísima pena esta deriva; pero no podemos hacer nada. El camino a la secesión está programado y avanza inexorable.

Por eso pienso (aunque me cueste aceptarlo) que lo mejor para evitar que los nacionalistas terminen demoliendo España es librarnos de ellos cuanto antes.

Ramius dijo...

Una puntualización constructiva dª Carmen: no sólo los nacionalistas terminarán demoliendo España. Para ayudarle hay una cola más larga que la del INEM. Y eso, contando sólo con los que está cargados de intenciones. Si le sumamos los "omisores", es para echarse a temblar. Lamentablemente, cada día soy más pesimista, pues este afán destructivo no lo observo sólo respecto a la estructura territorial del Estado, sino también en la educación, trabajo, fiscalidad, etc, etc, etc.

jano dijo...

No se aflija, Carmen, por el suceso de Bildu; es la canción de siempre interpretada por una orquesta (el PSOE, y más concretamente el de Zapatero)que no ha hecho más que desafinar, sin saber ir a tono y a tempo, dirigida por una batuta más que mediocre que se empeña en logros personales a cualquier precio para mayor gloria de su ego. Pero también los músicos tienen su culpa por seguir el compás cuando les conviene e ir a su aire siempre. El nacionalismo es muy rentable políticamente y económicamente pero además, te da cierto marchamo de superioridad muy atractivo.
No entiendo esa ambigüedad de vascos y catalanes que no militan en las filas nacionalistas pero tampoco rechazan del todo sus planteamientos, mudando su actitud constantemente en un "ni contigo ni sin ti"...
No entiendo a los vascos.
Un saludo a todos.

Carmen Quirós dijo...

Ramius, estamos de acuerdo. La estrategia de la demolición de las Instituciones empieza por la base: las creencias, los valores familiares, sociales, educativos... En el momento en que destrozas esas estructuras todo lo demás se va abajo. Aquí le enlazo una antigua entrada en la que describo las bases de la estructura social.

Yo estoy muy preocupada; pero siempre pienso en la ley del péndulo. Siempre acaba oscilando en la dirección contraria y creo que ya empieza ese desplazamiento.

Carmen Quirós dijo...

Muy buena reflexión, Jano. Yo tampoco lo entendía cuando vivía en el País Vasco. Si el gobierno ordenaba que se tiraran todos al mar lo hacían sin rechistar. Cuando les preguntabas asombrado por qué atendían una petición así, te respondían: «ellos sabrán».

Tienen una confianza plena en sus dirigentes y no es del todo infundada. Hay nepotismo y corrupción; pero las cosas funcionan. Se inicia una autovía y en seis meses está terminada. Son eficientes, proporcionan servicios, gobiernan con acierto, con mucho más acierto que cualquier otro gobierno regional.

Las cosas son complejas; pero hay algo indiscutible al definir al pueblo vasco: «¡Que gran vasallo si tuviera un buen señor!

Un saludo.

Reinhard dijo...

Este es un proceso, de auténtica rendición, muy elaborado, y sólo faltaba su guinda, su colofón, y eso es algo que solamente podía hacer el TC. Esperemos que esto sea su epitafio. Saludos.

Carmen Quirós dijo...

Estamos de acuerdo, Reinhard. Un saludo.

www.relaxbilbao.com dijo...

Hola, me gusta mucho tu pagina, espero que sigas posteando. Un saludo

Carmen Quirós dijo...

Muchas gracias, relaxbilbao. Ahora ando un poco liada; pero volveré en pocos días. Un saludo.