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31/10/11

Razones para estar allí






El comunicado de ETA fue una burla al Estado de Derecho. Tras cuatro décadas bien cumplidas sembrando nuestra historia de cadáveres, mutilaciones y atentados fallidos, declaraban una tregua definitiva, aunque no tanto;  puesto que estaba supeditada al cumplimiento de un plan de ruta que mantenía punto por punto sus objetivos, repetidos hasta la náusea a lo largo de medio siglo, mantenía su capacidad de atentar, reivindicaba sus bajas, supuestas víctimas, sin mencionar las causadas por su actividad y exigía compensaciones inaceptables.

Lo más duro, fue el comunicado de Mariano Rajoy, poniendo el acento en el hecho de que no se habían otorgado concesiones políticas. Tras lo ocurrido con María San Gil, esa apostilla era muy preocupante para las víctimas; pero también para toda una ciudadanía que rechaza cualquier claudicación, por nimia que sea, ante la banda.

La concentración estaba fijada para la una de la tarde; pero a las doce ya era muy abundante la presencia de asistentes en la Plaza de la República Dominicana, escenario de una de las matanzas más crueles de ETA. 

Las intervenciones estaban planificadas para poner de relieve el horror vivido con las intervenciones de María Jesús González, Toñi Santiago, Teresa Jiménez-Becerril y Francisco José Alcaraz.

No era una exposición gratuita de horrores, sino una necesaria evocación de lo que supuso ETA para miles de personas, a través de una selección de historias, que, siendo horribles todas ellas, eran benignas junto a muchas otras hazañas perpetradas por la banda en su siniestra cadena de crímenes. 

Se trataba de lanzar un mensaje de memoria histórica. Poco después de que Rajoy incluyera la morcilla de la ausencia de concesiones, Zapatero salió a la palestra para asegurar que, por lealtad política, no se daría ningún paso ni se tomaría ninguna decisión antes de que se celebraran las elecciones. 

Ninguno de los dos mensajes era tranquilizador. Rajoy no mostraba una negativa radical a dar importancia al comunicado y Zapatero establecía un plazo: nada antes del 20N; pero entre esa fecha y la toma de posesión del nuevo gobierno hay un plazo en el que el Ejecutivo en funciones puede tomar decisiones y ese interregno era muy preocupante.

Por eso había que manifestarse. Cuanto más numerosa fuera la asistencia, más cautelas tomarían los políticos a la hora de dar pasos. Había que estar allí para hacer bulto, para arropar a las víctimas, para colaborar en la labor de tienta de la ropa de los políticos antes de dar un paso, enfrentándoles a una respuesta masiva de la población.

Se consiguió el objetivo. Al menos en cuanto al PP. Nunca podremos saber si el anuncio que hizo hoy el PP al presentar su programa, comprometiéndose a no negociar con ETA bajo ninguna circunstancia, hubiera llegado en los mismos términos si no hubiera sido un éxito rotundo la concentración.

Por eso había que estar allí y, como nota curiosa, apuntaré un detalle que comentaron algunas de las personas que estaban en mi entorno.

Abrió el turno de intervenciones María Jesús González. Funcionaria de la Dirección General de la Policía, sufrió la amputación de una pierna y un brazo en un atentado con bomba lapa adherida a los bajos de su coche cuando se dirigía a su trabajo, llevando con ella a su hija, Irene Villa, a la que iba a dejar en el colegio. Irene sufrió la amputación de ambas piernas y varios dedos de una mano. Tenía doce años.

Cabía esperar que, como hizo Toñi o Teresa, se refiriera a su atentado en su intervención; pero no fue así. Relató el drama de otras víctimas que perecieron en otros atentados muy crueles; pero no a su caso y muchos se extrañaron.

La explicación es difícil de comprender para quienes están ajenos al núcleo de víctimas. Puedes ser un empresario que recibe cartas de extorsión para que pagues el llamado «impuesto revolucionario», te niegas a pagar, consciente de que puedes sufrir un atentado por la rebeldía y vives años y años con la amenaza suspensa sobre tu cabeza, consciente de que cada día es el último, que en cualquier momento, te pondrán una bomba lapa, te secuestrarán o te pegarán un tiro en la nuca. Puedes ser víctima de un atentado que te mutila, te priva de la visión, de la audición, deja metralla en tu cuerpo que causa dolores, incluso periodos en los que sufres grandes limitaciones por el dolor; pero, enfrentado a la muerte de otros, algo te mueve a rechazar tu condición de víctima. 

María Jesús, como la mayoría de los que han sobrevivido, soporta una serie de secuelas adicionales que le producen grandes sufrimientos; pero aún así, piensa, como todos los supervivientes, que lo suyo no es nada ante el resultado muerte de otros atentados. Por eso, obvia narrar su calvario particular para otorgar protagonismo pleno a los muertos, los que ella ve como víctimas reales, junto a sus familias.

Por eso, también, había que estar allí; para que los que soportan secuelas terribles y quienes han tenido que aprender a vivir sin sus padres, hijos, novios, maridos, grandes amigos, personas muy queridas, sepan que hay muchos españoles, muchísimos más de los que comparecen, que están a su lado y no les olvidan. Esa solidaridad es su fuerza y por eso había que estar allí, también por eso; sobre todo, por eso.

27/10/11

Concentración




Concentración en apoyo a las Víctimas del Terrorismo.
29 de Octubre. 
Sábado
13:00h.
Plaza de la República Dominicana.
Madrid.
España.

19/10/11

Carta abierta a María Jesús González



María Jesús González (Fotografía Minuto Digital)


Querida María Jesús:

Ayer fue un día terrible para todos; pero para ti fue peor. Se cumplían veinte años del día en el que una bomba lapa adosada a los bajos de tu coche por José Javier Aizkuren Ruiz y Soledad Iparaguirre, estallaba cuando iba contigo tu hija Irene, que tenía doce años. Ella perdió las dos piernas y tres dedos de la mano derecha, tú una pierna y un brazo.

Fuisteis dos de las cuatro víctimas que se produjeron ese día en Madrid. Las otras dos, fueron Francisco Caballar, que murió y Rafael Villalobos, que sufrió también graves amputaciones. 

Ayer tuvisteis que sumar a un recuerdo tan traumático la escenificación de una pantomima encaminada a satisfacer las aspiraciones de quienes os destrozaron la vida. 

Todo eso ocurre porque el Gobierno de España lleva años negociando con ETA para que se cumpla la hoja de ruta jalonada por la muerte y la mutilación de personas elegidas al azar, como es vuestro caso, que eran el instrumento para llevar a término sus planes. El Gobierno de España ha permitido que ayer se abra una nueva etapa en la que la «internacionalización del conflicto», propiciada por la cómplice pasividad del Gobierno en funciones, se os volvieran a amputar miembros sensibles del alma.

No pienses que no lo entienden. Recuerda la respuesta de Zapatero: a él también le mataron un abuelo y desde ese día, inició un calvario de operaciones, vivió entre la silla de ruedas y las prótesis que abren dolorosas llagas con el uso. Entiende, no lo dudes, cómo te sientes, cómo se siente Irene y todas las víctimas; porque a él le mataron a su abuelo y eso le convierte en una víctima, como vosotros. 

Hace cinco años se inició una campaña que no habrás olvidado contra todas las víctimas, en especial contra ti, en la que se os acusaba de que lo que queríais era que otros muchos sufrieran lo que sufristeis vosotros y por eso rechazabais las negociaciones. Por suerte, la campaña cesó tras la T4 y tuvisteis un respiro; pero hoy empieza una nueva campaña, ya lo has visto, en la que no se os ahorran vejaciones ni bromas macabras.

Va a ser muy duro, María Jesús. Sé que eres muy fuerte y que soportarás esto, como lo hará Irene y el resto de las víctimas. Es imposible que no haya momentos en los que el acoso os haga sentir una soledad insoportable; por eso quiero decirte esto:

No vas, no va a estar sola ninguna víctima. Somos muchos millones de personas las que os admiramos, miles las que os queremos y os tenemos como ejemplo de lucha y superación.

Nunca tuviste una mala palabra. Derramas alegría, dulzura y paz y eres un faro para todos nosotros, al que recurrimos cuando nos sentimos vencidos, te miramos y comprendemos que no hay nada insuperable si se lucha con determinación contra los reveses.

Por eso, porque todos estamos en deuda contigo y con el resto de las víctimas, es muy importante que tengáis la certeza de que no os abandonaremos nunca a vuestra suerte. Tenéis todo nuestro apoyo y no repararemos en medios para parar esta locura y que triunfe el Estado de Derecho. 

Lo haremos por vosotros; porque os lo debemos. Vosotros seréis el motor que nos anime a luchar, a no ceder a la pereza o al desaliento y eso tiene un gran valor; porque, reconozcámoslo: todos perdemos con esta rendición y las heridas que abrirá, harán muy difícil la reconciliación entre los españoles.

Espero verte el 29 de octubre. Verdad, Memoria, Dignidad y Justicia. 

Un abrazo.

18/10/11

Dentro de un año emitieron una declaración




Berti Ahern habla junto a Gerry Adams, Harlem Brundtland, Kofi Annan, Pierre Joxe y Jonathan Powell. | Ap
La foto de la ignominia (AP para 'El Mundo')

Si quieren saber algo de los personajes, abran el link que les brindo, en el que José Antonio Zarzalejos (El Confidencial) entra en el fondo de quienes pueden ser los eventuales promotores, organizadores, financiadores del evento y currículum de los expertos mediadores internacionales. Les dejo el ratón que han parido y seguimos más abajo.


DECLARACIÓN
Hemos venido al País Vasco hoy porque creemos que ha llegado la hora  y la posibilidad de finalizar la última confrontación armada en Europa.
Creemos que este objetivo puede ser alcanzado ahora con el apoyo de toda la ciudadanía, de sus representantes políticos y con el de Europa y la amplia Comunidad Internacional. Queremos aclarar que no hemos venido aquí hoy para imponer algo o pretender que tenemos el derecho o autoridad de dictar a la ciudadanía de este país, a sus diversos actores y a sus representantes políticos qué se debe hacer.
En cambio, hemos venido con buena fe y con la esperanza de poder ofrecer ideas desde nuestra propia experiencia resolviendo largos conflictos que afligieron a nuestras propias sociedades y pueblos, así como
de otros que ayudamos a resolver.
Sabemos desde nuestra propia experiencia que lograr terminar con una situación de violencia y conflicto, y lograr una paz duradera nunca es fácil.
Se requiere valentía, voluntad de tomar riesgos, compromisos profundos, generosidad y visión de hombre de estado.
La paz viene cuando el poder de la reconciliación pesa más que los hábitos del odio; cuando la posibilidad del presente y del futuro es infinitamente mejor que la amargura del pasado.
Sabemos también de nuestra propia experiencia que cuando hay una verdadera oportunidad para alcanzar la paz debe ser aprovechada. La creciente exigencia de la ciudadanía de este país y sus representantes políticos para superar el conflicto mediante el diálogo, la democracia y la completa no violencia, ha creado esta oportunidad.
En base a esto creemos que es posible terminar hoy con más de cincuenta años de violencia y alcanzar una paz justa y duradera.2
Por todo ello:
1.- Llamamos a ETA a hacer una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada, y solicitar diálogo con los gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.
2.- Si dicha declaración fuese realizada instamos a los gobiernos de España y Francia a darle la bienvenida y aceptar  iniciar conversaciones para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.
3.- Instamos a que se adopten pasos profundos para avanzar en la reconciliación, reconocer compensar y asistir a todas las víctimas, reconocer el dolor causado y ayudar a sanar las heridas personales y sociales.
4.- En nuestra experiencia de resolver conflictos hay a menudo otras cuestiones que si son tratadas pueden ayudar a alcanzar una paz duradera.
Sugerimos que los actores no violentos y representantes políticos se reúnan y discutan cuestiones políticas así como otras relacionadas al respecto, con consulta a la ciudadanía, lo cual podría contribuir a una nueva era sin conflicto. En nuestra experiencia terceras partes observadoras o facilitadoras ayudan el diálogo. Aquí, el diálogo también podría ser asistido por facilitadores internacionales si así fuese decidido por las partes involucradas.
5.- Estamos dispuestos a organizar un comité de seguimiento de estas recomendaciones.
Donostia
17 de Octubre de 2012

Estaba cantado que esto era una farsa montada por ETA. Empecemos por la designación de la farsa: «Conferencia internacional para la resolución del conflicto en el País Vasco. Ese pomposo enunciado es sello indiscutible de ETA, que se empeña en llamar conflicto a lo que es un problema: tenemos una banda de asesinos, chantajistas y secuestradores que perturban el orden público desde hace cuarenta años. 

A lo largo de todo el preámbulo la presencia etarra en la redacción es evidente. «La última confrontación armada en Europa», consagrando su machacona insistencia de que lo suyo es una confrontación bélica. Sigue con la vieja aspiración de la internacionalización del «conflicto» pretendiendo meter a Europa. «Oportunidad para alcanzar la paz». No, señores, necesidad de restaurar el orden público y la seguridad ciudadana amenazada por los terroristas. El diálogo y la colaboración ciudadana como vías de resolución del conflicto (me entra la risa floja).

Y por último, los pasos.

Que ETA haga una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada y que España y Francia acepten negociar con los asesinos. Y yo digo: ¿Qué garantías tenemos acerca de ese cese definitivo? La única vía, que tampoco ofrece una seguridad total es que entreguen todo el arsenal, que vayan a juicio, cumplan sus sentencias completas por pertenencia a banda armada y pidan perdón a las víctimas.

El siguiente apartado acota el marco. Lo único que se puede tratar en esa negociación son las consecuencias del conflicto, lo que demuestra que el punto primero no se cumplirá, salvo que se acepten las condiciones de la banda: amnistía total para los etarras, incluidos los presos.

El tercero tiene truco; pero no engaña; porque esa formulación de auxiliar a todas las víctimas es lo que reclama ETA, que ellos mismos sean considerados tan víctimas, como los que han sufrido las consecuencias de los atentados de la banda.

El cuarto no merece ni la más leve consideración.

El quinto es buenísimo: se trata de garantizar a los negociadores unos ingresos permanentes; porque hay que dar por hecho que si la paz ha de ser duradera, tendrán que mantener controles a lo largo de años para verificar el cumplimiento. No se pierdan la fecha, esa declaración se emite en el año 2012, para rematar el surrealismo.

Palabrería etarra que no vale ni el papel en que está escrita. Lo normal (como consecuencia de las negociaciones del Gobierno y ETA) es que el Gobierno en funciones apruebe estas medidas, con la ayuda de los nacionalistas catalanes y vascos, tal como está pactado y de este modo, Jaime Mayor Oreja, tan denostado, demostrará que tenía información de primera mano. La pregunta es: ¿Qué haremos los españoles ante esta humillación?

11/4/11

Carta abierta a don Alfredo Pérez-Rubalcaba o las figuras de la danza con la Muerte



«Si ETA y Bildu están el 22-M, es porque Zapatero lo permite»
Manifestación de las Víctimas del Terrorismo (APF para ABC)


Señor Rubalcaba:

He leído en su periódico valedor varias crónicas que ofrecen una visión de la manifestación de ayer. Sumadas, conformaban la imagen de una salida a la calle de los votantes de derechas, con una edad media de cincuenta años (la que tienen la mayoría de los que les votaron a ustedes en los '80 y '90), sin otro ánimo que ayudar a debilitar al Gobierno.

Sus periodistas no debieron estar en el mismo lugar que yo. Había gritos de «Zapatero dimisión» y también de «Rubalcaba a prisión»; pero eran tan anecdóticos como el que más gracia me hizo, que se coreó con frecuencia: «Zapatero, jódete, aquí estamos otra vez».

La mayoría de los que estuvimos allí, no nos congregamos para desahogar nuestra frustración, lógica, ni para pedir procesamientos verosímiles; pero que no era el lugar ni el momento para pedirlos. Fuimos para ejercer un acto democrático: informar al Gobierno de nuestra postura ante ETA. Solo a eso, el resto, ya tendrá su momento y ocasión. 


No es posible evitar que la dinámica de las manifestaciones de la izquierda contamine un acto así, haciendo que se proclamen consignas; porque ustedes han hecho creer a mucha gente que una manifestación no lo es si no hay alguien gritando malas rimas y un rebaño coreándolas. La mayoría, preferíamos el silencio para reforzar el mensaje que figuraba en la pancarta. 

Tuve ocasión de saludar a unas cuantas víctimas anónimas. Cónyuges o parientes de personas que fueron asesinadas por ETA, que caminaban en silencio, algunas solas, otras llevando con ellos niños pequeños. He caminado junto  a mucha gente que lloró en el año '83 de emoción tras votar al PSOE y ver que su voto le había encaramado al poder, convencidos de que se iba a consolidar la democracia y, primero atónitos, luego incrédulos y por fin, asqueados, entendimos que, por desgracia para nuestra democracia, habíamos ayudado a dinamitarla.

Lo que usted no sabe, señor Rubalcaba, pese a que cree saberlo todo, es que una cantidad de asistentes, mucho mayor de la que imagina y otra que no fue; pero estaba de corazón con los manifestantes, tiene una experiencia del miedo que la mayoría desconoce y usted parece ignorar. 


Inmersos durante un largo tiempo, primero en la amenaza, en la vivencia diaria del riesgo, luego en el dolor de la concreción de ese miedo en forma de asesinato, alcanzaron el fondo más profundo del pozo del terror y el dolor. Algo tan impresionante, tan revelador y decisivo que apenas se puede expresar. La metáfora más adecuada está en la visión de una larga danza con la muerte, mientras miras su rostro hasta que te resulta tan familiar como el del ser más querido. Y cuando la reconoces de forma íntima, cuando aprendes todos los pasos y las figuras que conforman la danza que trenzáis mano a mano, te coge con fuerza de la mano y te conduce con una dulzura, una suavidad, al tiempo que una firmeza implacable, para que abordes la remontada de los escarpes de ese pozo, paso a paso, engarzando una rara amistad que te inmuniza contra el miedo y muchas otras cosas.

Cuando bailas con la muerte, cuando caminas con ella a tu lado mostrándote el camino, vas viendo la cantidad de cosas irrelevantes que conviertes en el motor de tu vida y resultan vanas, incluso ridículas, cuando hundes tu mirada en sus ojos. Son dos discos de tonalidades cambiantes, que van del negro profundo de las pasiones y acciones más repugnantes que puede concebir el hombre, a tonalidades cálidas de cielos limpios, de aguas transparentes, gamas que desgranan ante ti los ciclos de la vida e incluyen transparencias tornasoladas en las que te empapan en la importancia de sentir y expresar en cada momento, de escuchar y comprender más allá de las palabras, de apurar cada segundo para extraer de él toda la riqueza que te brinda y asimilar esa belleza humilde en la construcción de una personalidad más humana y profunda.

La muerte te enseña que un paseo de la mano de quien amas es más importante que toda la riqueza del mundo; porque si lo dejas para mañana, puede ser demasiado tarde. Te enseña qué cosas son las valiosas y las importantes y cuales no. Y le aseguro, señor ministro, que lo que opinen usted y su prensa afín, no tiene ninguna importancia; pero sí es vital hacer lo que esté en nuestras manos para que la presencia de asesinos y terroristas no contamine las  instituciones del Estado por una simple razón: porque es la violación de la Democracia. 

La Democracia, señor, es una criatura frágil, que se desnaturaliza con facilidad y se transforma en algo peor que la dictadura, cuando la ejercen quienes no la respetan. ¿Somos «representantes de la derecha extrema» los que ejercemos nuestros derechos democráticos pidiendo respeto a la Ley y a las Instituciones? Seguramente para usted y para ellos lo somos; porque, carentes del respaldo formidable de la Ley y las normas que rigen el sistema, nuestros actos, por pacíficos e intachables que resulten, son una afrenta para ustedes y lo que no les gusta debe ser visto por la sociedad como algo repugnante para restarle fuerza.

Olvida señor ministro, que todos los de más de cincuenta recordamos aquella famosa frase del autoproclamado «Generalísimo», con la que etiquetaba todo lo que le molestaba: «La conjuración judeo-masónica». ¡Lo que nos reímos los progresistas de aquella época con ese espantajo agitado hasta la náusea!

Usted que sabe tanto, sin duda conoce bien que, en política, la imagen es el mensaje. Ustedes abusan de los latiguillos franquistas, de sus posturas y sus formas con tan reiterada frecuencia, que ni siquiera los que desconocen las figuras de la danza con la muerte les toman en serio ya. Su «derecha extrema» despierta tanto regocijo como «la conjuración judeo-masónica». 


Esa necia réplica de las fórmulas de la pasada dictadura empieza a instalar en sectores cada vez más amplios de la población, que la lucha contra el franquismo no terminó, como creímos, en el '75. Que, tal como dijo Arias Navarro, «todo quedaba atado y bien atado» una vez que su larga agonía dio tiempo para rematar la faena y ustedes y otros políticos, que ven la política de forma tan personalista y sectaria como los franquistas, son el último baluarte del Régimen y hay que desterrar ese último reducto para consolidar nuestra democracia.

Quizás es esto lo que mueve a sus plumillas oficiales y oficiosos a intentar desacreditar un acto cívico que es toda una representación de un ejercicio vivo y saludable de la democracia. 


No se molesten. 


La muerte, sentada junto a nosotros mientras se toma un descanso, nos guiña un ojo y nos sonríe con complicidad. Construiremos una democracia viva, fuerte y sólida con ella como aliada contra los asesinos y los herederos del Régimen, tiene nuestro compromiso más firme.

Así que no se esfuerce, señor Ministro. Lucha usted contra una fuerza que no puede neutralizar: la que se abriga en el manto multicolor de una Muerte que desprecia tanto como nosotros a los asesinos y sus cómplices y nos dará fuerzas hasta el último aliento para coronar nuestro objetivo. Se lo hago saber con todo el respeto a la institución que encarna en el seno de la democracia. Puede que ganen batallas; pero perderán la guerra.

27/2/11

Fariseismo periodístico



Grafico Gonzalo de las Heras. Fuente: Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco.
Copiado del Blog de Edurne Iriarte 'Con Ánimo de Molestar' (ABC)

He de decir que Edurne no es la única que extrapola los fríos datos de la encuesta realizada por el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco, para dotarlos de contenido y sacar conclusiones en las que todos coinciden en una santa indignación ante los resultados porcentuales que arroja la cuestión: «le importaría tener como vecino a...». El 55% de los encuestados responden que a un etarra, el 51% a una persona amenazada por ETA. De ahí deducen los periodistas que las víctimas están situadas en el mismo nivel para la población vasca que los asesinos.

Se les ha olvidado contrastar ese dato con el de otra columna: «las víctimas de cualquier acción terrorista merecen todo nuestro apoyo», el 71% de los encuestados estuvo muy o bastante de acuerdo. En la siguiente: «en ocasiones los actos terroristas pueden estar justificadas», el 59% en desacuerdo frente al 12 que están muy o bastante de acuerdo.

Es evidente que la muestra encuestada revela un apoyo mayoritario  a las víctimas, que el cincuenta y nueve por ciento de los encuestados declara de forma tajante que no existe justificación alguna para los actos terroristas y es mínima la proporción de ciudadanos, doce de cada cien, que cree que puede estar justificada.

Frente a esta evidencia, la prensa ignora el gran nivel de apoyo a las víctimas del terrorismo y de repudio a la acción terrorista y se alza presa del escándalo, rasgándose las vestiduras, acusando a los vascos de ser injustos con las víctimas y cómplices, en alguna medida, de ETA, al mostrarse renuentes a tener una víctima de vecino.

La cuestión es: ¿Por qué la prensa reacciona de este modo? ¿Por qué no contempla los datos en su conjunto y se detiene a analizar ese porcentaje que parece contradecir los índices de apoyo a las víctimas?

No tengo respuesta. Sí tengo la experiencia de lo que es convivir con el terrorismo, incluso la de ser objetivo de los asesinos. Cualquier persona que viva en el País Vasco sabe que los asesinos no se paran en barras, que les importan una higa los efectos colaterales de sus atentados; que si el método más sencillo para liquidar a la víctima es poner una bomba y cargarse toda la planta del edificio sin que les tiemble el pulso ante la evidencia de que matarán niños pequeños. Lo harán sin preocuparse lo más mínimo de llevarse por delante un puñado de vidas o integridades personales si la carnicería viene bien para sus fines.

Incluso las víctimas entienden ese temor, el riesgo que representan para su entorno, la nada desdeñable posibilidad de que, si deciden ejecutarle, no sólo acaben con su vida, sino que se carguen a ese niño que vive en el piso de abajo y que puede morir o sufrir un trauma terrible como testigo directo de su asesinato.

Pero los periodistas no. En lugar de denunciar a quienes son responsables de que la gente viva aterrorizada, bien porque sabe que puede ser asesinada, bien porque comparte edificio con alguien que lo está y eso les pone a todos en peligro, criminalizan, con absoluto fariseismo, a quienes acusan los efectos del terror que flota en el aire y prefieren mantener lejos de sí y sus familias las situaciones de riesgo. 

Una vez más, el periodismo muestra su lado peor, su actitud de connivencia con el terror, su ignorancia frívola o culpable de los hechos que somete a un supuesto análisis. Edurne Uriarte, dado su nombre y apellido, debería tener mimbres para hacer un buen análisis. Su prosa es muy buena, su trabajo brillante, con frecuencia. Lástima que como parece propio de su gremio, la brillantez de su pluma sea anulada por la pereza mental o por el ansia de despachar el artículo por la ruta más fácil, dedicándole el mínimo esfuerzo.

11/1/11

El 5 a las 5. ¡Pásalo!




Los fantasmas de la boina a rosca no necesitan montar equipos de propaganda. Se los sirve gratis la prensa de este país, que ha tomado como obligación inexcusable hablar de la banda de asesinos a diario. Ni siquiera necesitan noticias. Si no las hay las fabrican a golpe de especulaciones. 

Hace mes y medio que día sí y día también están dando la matraca con el puñetero comunicado. ¿Son tontos o creen que lo somos los demás? Si la prensa habla de ese asunto con tanta fruición, es porque perciben que toca menear la perdiz y la perdiz se menea, no lo olvidemos, cuando le interesa al Gobierno.

Los españoles nos olemos, yo tengo la absoluta certeza de que es así, que nunca se han roto las negociaciones del Gobierno con ETA. Están cerca las elecciones, Batasuna necesita presentarse y por eso se ha creado este clima de opinión.

Ahora sacan el comunicado de siempre. ¿Cuántas veces hemos leído lo  mismo en estos cuarenta años? Puede que saquen otro que haga reflexionar al Gobierno, es más que probable. Porque el gobierno del 'Faisán' está ansioso de reflexionar. 

La rosa blanca que encabeza esta entrada es para todos y cada uno de los casi 900 españoles de toda edad y condición asesinados por esos carniceros. La brindo también, como homenaje a Francisco José Alcaraz, al que ha insultado este Gobierno y ha intentado arruinarle en todos los terrenos por su firmeza en contra de las negociaciones.

Voces Contra el Terrorismo convoca a todos los españoles el día 5 de febrero a las 5 de la tarde a una manifestación con la que responde a la tregua de ETA. No podemos faltar a esta convocatoria. Hemos de luchar con todas nuestras fuerzas para que los asesinos y su entorno no concurra a las elecciones, con el único objetivo de trincar el dinero de todos los españoles para seguir asesinándonos y para obtener las listas del censo que le permiten saber dónde vive cada uno de sus objetivos.

Por los muertos, por los que han sido heridos y arrastran sus secuelas de  por vida, por sus familias, todos el 5 a las 5 en Madrid. Tenemos que colaborar con todas nuestras fuerzas.