9/9/10

Fidel Castro


La primera imagen que tengo en la memoria de la figura de Fidel Castro es la que recogió la niña que era yo en aquel tiempo, escuchando una conversación que no acababa de entender sobre unas personas que habíamos saludado y que me parecieron encantadoras. Al final le pregunté a mi padre qué les había pasado a aquellos señores y supe que vivían en Cuba y habían tenido que huir de ese país porque había llegado al poder un señor que les quitaba sus casas, sus tierras, sus negocios y los más afortunados, habían podido ocultar algunas joyas en su equipaje para poder sobrevivir tras la huida; otros ni eso. Me impresionó muchísimo, me pareció muy triste y pensé que ese señor era muy malo.

No mejoró mi opinión con el paso del tiempo. Por mucho que hubiera conseguido alfabetizar a los cubanos, formar cuerpos de profesionales competentes en las universidades de la URSS, la dictadura era una realidad dura y cruel, el sistema favorecía la corrupción, la persecución a quienes tenían ideas que el régimen no aceptaba. Era como el franquismo o aún peor. 

Llegó un punto en que no lo soportaba. Había hundido la economía de la isla, condenado al pueblo al hambre y la miseria. La anécdota del regalo de ollas expréss me pareció en su momento una broma macabra. No hay justificación para que el hambre de poder de un individuo condene a todo un país a la carencia absoluta de recursos de todo tipo.

Cuando anunciaron su regreso triunfal las agencias de prensa hace semanas, lo único que pensé es que, a lo mejor, era el menor de los males para los cubanos seguir bajo su férula, frente a los cambios, nunca a mejor, que conllevó el ascenso al poder del hermanísimo.

Hoy se me cayeron los palos del sombrajo cuando leí la información sobre la entrevista que le concedió a Jeffrey Goldberg en la Habana. En la entrega anterior, la revista The Atlantic publica la primera parte de las declaraciones que vertió el ex-mandatario en una entrevista que duró más de diez horas: Castro hace una declaración que me dejó atónita; porque supone un giro difícil de comprender en su actitud. Criticó al presidente de Irak, Mahmud Ahmadineyad, por sus declaraciones antisemitas y le pidió que "deje de difamar a los judíos" y que trate de entender por qué los israelíes temen por su vida. (Cita textual del artículo de 'El País del día de hoy, del que está tomada la fotografía que encabeza la entrada).

La primera reflexión es el alcance de esta declaración vertida por el referente máximo, el guardián de las esencias del marxismo, el faro que guía a nuestros adalides de la libertad, con Willy Toledo como figura señera de la defensa del régimen cubano y del antisemitismo de izquierdas. ¡Ver para creer!

En esta segunda parte, Fidel declara ante la pregunta del periodista sobre la vigencia del modelo cubano y su posible validez en otros países: El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros

No es nada nuevo, resulta evidente que es así hace décadas. Cuba ya no produce nada. Su gran industria azucarera, que tanto dinero le proporcionaba a la isla, está en mínimos históricos y no produce nada más. El bloqueo tiene importancia; pero no es la causa causante del hambre y la miseria que sufren los cubanos. El problema esencial es el sistema, sin la menor duda. 

Aún así, que quien instauró el sistema, lo sostuvo a sangre y fuego, mató, torturó y cometió todos los abusos imaginables y unos cuantos inimaginables mientras glosaba las excelencias del Régimen, declare eso, le deja a uno cuajado. Esto es tan cierto que el autor de la entrevista recurre a su compañera Julia Sweig para interpretar esas palabras, claras como la luz y que no necesitan interpretación y ella, en calidad de experta en relaciones exteriores, aclara que no está hablando de un fracaso de la filosofía de la revolución, sino de que el Estado cubano tiene un papel demasiado grande en la vida económica del país. 

La asumción de responsabilidades en la persecución a los homosexuales durante veinte años, de la semana pasada, tenía ribetes de esperpento. ¿Pide perdón por los homosexuales y no por los ciudadanos que se hacinan en las cárceles torturados y en condiciones terribles de vida por su oposición al régimen? 

Hay una realidad evidente: Tras cuatro años de retiro, luchando con una enfermedad rodeada por el misterio, vuelve recuperado, en perfectas condiciones físicas, al menos las mejores en un hombre de 84 años y con la mente lúcida y clara. No es alguna forma de debilidad o demencia senil lo que está tras estas palabras y si hay una realidad es que Castro midió siempre muy bien cada palabra, analizó sus repercusiones, dijo lo que quería decir y nunca necesitó traductores de intenciones. Así que si dijo que el modelo cubano no sirve, tiene claro que esa declaración pone en cuarentena la validez de las ideas de la revolución en las que tiene su origen. 

Yo no quiero caer en la tentación de interpretarle. Me pregunto si hay una relación entre lo que declara y la larga danza que mantuvo con la muerte durante cuatro años. Tengo la certeza de que si concede una entrevista, nada menos que a una revista norteamericana, critica a un régimen comunista amigo por su antisemitismo y declara que el modelo cubano no les funciona ni a ellos, es porque en ese largo retiro ha dedicado mucho tiempo a analizar la situación y si ha vuelto es porque quiere poner en marcha el plan elaborado en su Aventino particular. Habrá que esperar a ver qué pasa. Confío en que pase algo y que ese algo sea, por lo menos, el principio del fin del sufrimiento del pueblo cubano.

8/9/10

Ecos de agosto


Hoy releí un blog: 'Cronicas de Europa', que tiene las entradas paralizadas desde agosto. La última narra la andanada que les dedica Gunter Grass a los escritores de las nuevas generaciones, afeándoles que la literatura de esta generación no va a reflejar los grandes problemas sociales y políticos.

Sería ridículo poner en cuestión la obra de Grass y menos aún juzgarle por una frase sacada de contexto. No he tenido ocasión de leer la entrevista pero sí me permito poner en solfa esa postura que considera que el escritor tiene que ser 'testimonial' en el sentido de que tiene que 'denunciar' con su obra determinadas cosas y hacerlo de determinada manera.

Para empezar, los recuerdos de una persona son subjetivos, perdón por la perogrullada. El niño va recogiendo impresiones que quedan grabadas con mucha fuerza pero a modo de instantáneas de un momento sacado de su contexto; meros fragmentos que, además, estarán matizados por la personalidad del niño que le moverá a fijarse más en detalles concretos que en otros.

En segundo lugar, hay una componente de terapia en la escritura. El autor lucha con sus fantasmas, sus miedos, sus filias y fobias construyendo una historia como vehículo de liberación y herramienta para enfrentarse al día a día, en muchos casos. En función de la personalidad del autor, esa liberación puede pasar por rescatar las vivencias más oscuras o puede preferir historias que le ayuden a evadirse y expulsar por esa vía sus fantasmas interiores.

Por último, el testimonio existe siempre. Es imposible que un escritor no vuelque en sus novelas, aunque escriba literatura fantástica, los valores que dominan en su etapa vital a la sociedad o al sector de la sociedad que piensa, siente, comparte aspiraciones, censuras o desánimo, por poner un ejemplo, con el autor. Luego escriba lo que escriba, estará reflejando su tiempo y sus valores (salvo escritores excepcionales que son capaces de estudiar y empaparse en una época de tal modo que logran elevarse sobre la suya y reflejar con singular maestría los escenarios de tiempos pasados).

Para rematar, pondré un ejemplo que puede dar grima a algunos; pero que me resulta útil para aclarar lo que intento transmitir: Este verano repasé una colección de novelas que tengo guardada; porque tengo en la mente hacer un estudio de los universos que crea el autor. Ese autor es un maestro llamado Rafael Pérez y Pérez, nacido en Cuatredondeta en 1891 y empieza a publicar en 1930 novelas destinadas al público femenino de muchachas de clase media que debían ser protegidas de lecturas inconvenientes e instruidas en los valores que toda muchacha cristiana debe cultivar.

En su fecunda producción, cultiva tres tipos de narrativa: la novela histórica, en la que aborda, por ejemplo, la guerra civil que se desata en Aragón tras la muerte de Martín el Humano, la figura de Álvaro de Luna o la de Isabel la Católica. Una serie llamémosla de alta sociedad, en la que la historia de amor inevitable se desarrolla en el seno de la alta nobleza española o extranjera y otra serie del mismo cariz costumbrista, centrada en personajes del campo valenciano o murciano, casi siempre.

Con independencia de lo cursis que puedan parecernos y de lo irrelevantes en cuanto a la genialidad del autor todos los órdenes, son un testimonio inapreciable de los valores, las aspiraciones, los sueños y las miserias de una época. Las que más me gustan, son las que se desarrollan en ambientes de pueblo llano, en la que aparecen todos los elementos que podían enfrentar durante generaciones a familias, por cosas que hoy nos parecen alucinantes; pero en las cursilísimas de la alta sociedad, hay un riquísimo despliegue de cómo veía la sociedad a los nobles, qué rasgos apreciaba por encima de todos, qué actitud se consideraba admirable en la relación de los señores con sus vasallos y qué comportamientos resultaban deleznables.

No creo que sea menos testimonial la obra de este autor de best sellers de su época, que en autores de talla inmensa como Delibes o Torrente Ballester. Sin duda, los primeros tienen menos atractivo; porque el autor no quiso esforzarse o no tenía la capacidad necesaria para estructurar esas novelas tratando la trama con más calidad; mientras los segundos eran capaces de contar lo mismo; pero con una fuerza y una maestría que les eleva a otra categoría.

Aún así, los tapices de los grandes maestros de la narrativa son tan sublimes, que tienen algo de irreal, mientras que los de Pérez y Pérez son tan sencillos, cercanos y rudimentarios, que invitan a adentrarse en el retrato de los prejuicios y valores que recoge en su obra; porque son creíbles y cercanos, los vimos vivos, presentes y reales en nuestro entorno de infancia, mientras Los Santos Inocentes, siendo en esencia lo mismo, tiene una aureola mítica que complica aceptar como un retrato igual de cercano lo que narra Delibes en su novela. 

En resumen. Se ponga como se ponga un autor, sí o sí, va a dar testimonio. La cuestión es por qué se considera válido ofrecerlo a través de historias que rezuman dolor, angustia, miseria y no se da valor a la obra de quien no siga ese camino.

6/9/10

Cambio de tercio


Hoy me resultó más complicado que otras ocasiones encontrar un tema que me atrajera en el repaso de la actualidad. Sigo con ese ánimo postvacacional que no tiene nada de deprimido y me niego en círculos a que me bajen la moral. No son las malas noticias las que me deprimen, sino tropezar variaciones sobre el mismo tema día tras día.  Quizás debería entrar en la terrible condena de Sakinek; pero no me gusta ejercer de sufragista. Lo único que podemos hacer es sumarnos a su causa por los canales que ponen a nuestra disposición y no divagar con palabras huecas sobre tanto dolor, sinrazón e injusticia.

Me niego a aprovechar la muerte de una promesa del motociclismo  para rellenar la entrada. También es terrible; pero en este caso, siempre queda el consuelo de pensar que al menos murió haciendo lo que más le gustaba en el mundo.

Y el resto de las noticias, creo que llevamos meses comentando las mismas cosas. Así que opté por Merkel. Leo en 'Libertad Digital' que la economía alemana está creciendo de forma sorprendente y las claves por las que está ocurriendo eso. Es una buena noticia y es bastante nueva, me sirve. Nos da un montón de claves sobre el trabajo de base que hay que hacer para dar estabilidad al tejido económico y aunque nosotros estemos lejos, tenemos los datos, tenemos la energía necesaria para afrontar el reto y sobre todo, tenemos la más apremiante de las urgencias desesperadas. Si la locomotora empieza a tirar, aunque sufra deceleraciones, nos arrastrará, aunque sea un poco.

Aún así, todo cambió cuando recorrí la información de 'El País'. Resulta muy confortante comprobar una vez más que la desgracia saca lo mejor y lo peor de las personas y lo mantiene vivo para el resto de su vida.


Los supervivientes del accidente aéreo de los Andes ayudan a los mineros

Va a ser largo el rescate y, con independencia de la ayuda material proporcionando maquinaria más eficiente que ayude a acortar el plazo de acceso al punto en que están atrapados, lo mas urgente es mantener alta la moral y la esperanza viva.

Nadie como quienes protagonizaron aquella experiencia espantosa para ayudarles, para contarles que aunque saben en propia carne lo duro que es lo que están viviendo, sólo tienen que aguantar, maldecir si hay que maldecir, pedir perdón cuando cuadre y hacer todo lo posible por salir adelante. Seguro que la voz de esos supervivientes llegará como una ola de energía para recordarles que si otros lo hicieron, aún en peores condiciones, ellos también podrán superar la prueba y abrazar a sus familias.

Me gustan estas noticias en las que se nos recuerda que si estás dispuesto a luchar, a preguntarte qué solución tiene el problema y a ponerla en marcha aunque no te guste nada aceptar lo que te exige, llegarás donde quieras ir, estarás donde quieras estar, serás lo que quieras ser.

5/9/10

Un elefante en una cacharrería


Quiero empezar con una declaración de principios que creo haber hecho ya en alguna entrada para centrar mi visión de la política. 

No pertenezco a ningún partido ni voy a hacerlo nunca; porque quiero conservar mi independencia a la hora de votar. No tengo afinidades ideológicas; porque considero que es una estupidez, un anacronismo y un problema gordo que haya un electorado que vota, no por el candidato que parezca tener mejores ideas para resolver los problemas, sino para que pierdan los otros. Yo sólo le pido al candidato que me garantice que va a respetar las reglas de juego de la democracia, que va a trabajar duro y a intentar hacerlo lo mejor posible, con la vista puesta en el interés general. 

Aclarado el asunto, voy a redactar una entrada en primera persona; porque pienso que sería mucha chulería por mi parte pretender que mi punto de vista sea compartido por otras personas. Sólo transmito lo que veo e intuyo y pido excusas por tanto personalismo.

Me divierte mucho el jaleo que se ha montado en el PP asturiano con la amenaza de que se elija a Álvarez Cascos para la presidencia de la Autonomía.  El revuelo en el gallinero es impresionante y lo paso en grande viendo en la prensa los ataques de nervios que están sufriendo las 'taifas'.

A mí el señor en cuestión no me resultaba nada simpático cuando estaba en el Gobierno. Le encontraba maleducado, prepotente e insufrible cada vez que abría la boca; pero opino que un político no cobra por ser simpático, sino por ser eficaz.

Está cantado que el señor Areces (que fue un magnífico alcalde de Gijón y en su momento, parecía uno de los políticos de más talla del panorama en Asturias) alcanzó su nivel de incompetencia  cuando dio el salto a la Presidencia de la Autonomía. No fue un presidente eficaz, capaz de afrontar los retos que lastran el desarrollo de la economía local. No llegamos a salir nunca de la crisis del felipismo y me atrevo a asegurar, que ni siquiera salimos de la del '73.

Esperaba que Tini nos diera impulso; pero no fue así. Asturias se hundió en una red de corruptelas, en un reparto bien planificado de los fondos europeos a través de empresas de amiguetes que ni siquiera tuvieron la decencia de usar esos fondos para generar un tejido empresarial sólido que tirara de la economía regional. Se trataba de crear pantallas jurídicas que proporcionaran acceso a las subvenciones y punto.

No estaba ajeno el PP, presidido por el inefable Ovidio, de esa deriva. Aunque la tajada del león se la llevara el PSOE, se les concedían suficientes prebendas para que se estuvieran quietos, no molestaran demasiado y jamás intentaran (Ovidio creo que podría haber sufrido un infarto si por un milagro hubiera ganado unas elecciones, ante la idea de tener que trabajar, al menos en apariencia) ganar unas elecciones. 

Quitando a Gabino de Lorenzo, se mirara a donde se mirase en el plantío político regional, se te caía el alma a los pies. No encontrabas, no ya un político decente, sino alguien que tuviera un oficio presentable en la materia. Una banda de 'mataos', de la extrema izquierda a la extrema derecha, pasando por el centro, norte y sur.

Todos eran felices. Ahora que Tini se iba, los del PP iban a presentar alguna de sus estrellas, muy conocidas en su casa a la hora de comer, con un currículum nulo como políticos, hartos de perder elecciones, como la representante del PP de Gijón y como todos los asturianos estamos desesperados, votaríamos a la derecha con la remota esperanza de que sonara la flauta por casualidad.

Y de repente aparece Cascos. Todos saben (porque ya lo hizo) que va a entrar como un elefante en una cacharrería, que va a hacer una limpieza en el partido que va a volverlo del revés, privar a muchos inútiles que habían sabido conseguir una confortable poltrona en la que no daban un palo al agua y formar un equipo eficiente, dirigido con mano de hierro con el objetivo de formar un puñado de políticos de peso que nos saquen de la penuria en la que estamos inmersos desde que se trasladó la Corte a León.

Eso me gusta mucho. Pero aún me gusta más la idea de tener un presidente lenguaraz, maleducado, con un genio de mil demonios, que puede armarle al Presidente del Gobierno que toque la de San Quintín, si considera que se están perjudicando los intereses de Asturias.

Me cae fatal, ya lo he dicho; pero no quiero un presidente que me caiga bien, sino uno que ha demostrado una honradez intachable en el manejo de los fondos públicos, pese a que buscaron bajo las piedras intentando encontrar munición para acribillarle; que sea trabajador, que sepa lo que se trae entre manos y represente una esperanza bien fundada de que esto deje de ser el 'Paraíso Natural' y se convierta en un lugar donde haya trabajo, oportunidades y riqueza.

Lo siento por los que van a sufrir el azote de su látigo; pero se lo merecen por 'mantas'. Es mucho más sincero mi pesar por quienes tengan que trabajar con él, debe ser una pesadilla; pero es el único que puede meter mano al desastre, a esa Administración Autonómica mastodóntica que nos cuesta un dinero que necesitamos para otras cosas, que sabe cómo atraer proyectos que dinamicen nuestra economía, que luche como un campeón para que se solucione de una vez el gravísimo problema de nuestras infraestructuras. 

Si hubiera otra opción, sería estupendo; pero esto es lo que hay y no podemos permitirnos que los compadreos de los varones de un partido nos mantengan por los siglos de los siglos en la penosa situación en que estamos.

4/9/10

Noticias que no son noticia



Tras repasar la prensa que sigue publicando más de lo mismo sobre lo mismo, mareando la perdiz con las primarias del PSOE de distintas comunidades, con los rifirrafes de Madrid, con las especulaciones sobre el precio que podría pagar el señor Rodríguez por el apoyo del PNV, empezaba a sentir que estaba viviendo en 'El Día de la Marmota', cuando me encuentro en El País (gracias sean dadas a vuesa ilustrísim, beso manos, pies, etc, suya afabilísima) con una de esas noticias que no son noticia, que sirven de relleno a secciones de cultura y demás y me lleno de gozo.

El titular me atrae como un imán: "El regalo del Papa a los anglicanos". Abro y disfruto leyendo el desarrollo del titular en un artículo magnífico que cuenta cómo, por qué y para qué se encargaron esos tapices; lo que se pagó a Rafael por los bocetos, el traslado de los cartones a los más acreditados fabricantes de tapices de Europa y en resumen, la historia de esos cuatro tapices que, con motivo de la visita del Papa al Reino Unido, saldrán por primera vez del Vaticano para ser expuestos en el Museo Victoria y Albert, acompañados de los cartones originales que dibujó Rafael para su confección.

Mientras leo, me asaltan reflexiones. Al leer que el Papa abonó a Rafael 16.000 ducados de oro por su trabajo, cinco veces más de lo que se invirtió en el resto de los trabajos decorativos de la Capilla Sixtina, es imposible no pensar en la situación económica y política de aquellos tiempos: las figuras de Papas más interesados en la política mundana y en la guerra que en sus funciones como cabeza de la Iglesia ecuménica, el despotismo de papas y nobles, la situación de la inmensa mayoría de una población dividida en tres castas: la de los muy ricos: papas, príncipes, nobles y banqueros, una pequeña clase media constituida por artesanos y profesionales como boticarios, médicos, arquitectos, pintores, escultores y especialistas en oficios de construcción en una Roma que estaba entregada a la recuperación de su esplendor arquitectónico y artístico y la inmensa mayoría de la población, pobres de solemnidad.

Al contemplar este cuadro desde el prisma de los valores morales y políticos de esta época, la 'progre' sufre un conato de alboroto al encontrar un resquicio para levantar el gallo y vomitar su asco y repulsión ante lo que hubieran podido hacer con esos caudales quienes los poseían, empleándolos en beneficio de la sociedad y su progreso en conjunto, con ese pensamiento buenista zapaterino que forma parte de la mentalidad de mi juventud.

Sin embargo, recupero la Roma que adoro y visito en cuanto puedo en los archivos de mi memoria. Por encima de los horrores innegables, de la corrupción, de la simonía, la crueldad, todas la miserias que se les pueden achacar y más que me callo, lo cierto es que Italia alumbró el Renacimiento en ese medio repugnante, dio lugar al nacimiento de una clase media que recuperaron los conocimientos que permitieron construir el Panteón en el s. III y se perdieron con la caída del Imperio, para alumbrar de nuevo una cúpula que sólo puede construir un maestro cantero con un oficio excelente en San Pedro del Vaticano. Abandonaron la tosca técnica del medioevo y recuperaron la grandiosa perfección de las escuelas griegas y latinas de la antigüedad clásica y nos dejaron un legado que nos satura con su abundancia y su belleza. 

Hoy, que tenemos conocimientos tan superiores, una sociedad mucho más 'civilizada', unas posibilidades de aprender y desarrollar que ni en sueño pudieron imaginar los renacentistas, no tenemos un Leonardo, un Miguel Ángel, un Rafael,  un Boticceli. Me pregunto a qué se debe este hecho. 

Quizás la  respuesta está en una realidad: en su tiempo, todos ellos eran artesanos, aprendían el oficio desde la base, trabajaban horas sin cuento en los talleres de sus maestros, sin fines de semana ni vacaciones trimestrales;  presentaban su obra maestra para ingresar en el gremio avanzando por la veintena o la treintena y tenían el cuerpo y el alma forjados en el sacrificio, el espíritu de superación y sobre todo, el amor por hacer bien su trabajo por el hecho de disfrutar de lo bien hecho. 


2/9/10

La España profunda




La noticia más bonita del día apenas se recoge en los periódicos digitales; pero la encuentro en 'La Razón' tras verla 'poco y entre zarzas' en el Telediario.

Les cuento: El ocho de marzo de mil novecientos sesenta, se estrelló en Sierra Nevada un avión procedente de Nápoles que se dirigía a Rota, a unos dos mil seiscientos metros de altitud en el término municipal de Jerez del Marquesado. 

Era una noche de perros en términos estrictos: ventisca y nieve se confabulaban con la noche para sentenciar la vida de los pasajeros, veinticuatro marines que habían sobrevivido, unos ilesos, otros heridos de diversa consideración; pero los habitantes del pueblo se echaron al monte  desafiando los elementos. No disponían de prendas y calzado adecuados para la gesta en esas condiciones; pero se echaron encima ropa de abrigo y rescataron a los veinticuatro marines en un acto que, dos de los supervivientes calificaron como propio de héroes. 

Hoy se celebró la conmemoración del cincuentenario de esos hechos con la presencia del embajador de los Estados Unidos, don Alan B. Solomon y dos de los marines supervivientes, James Frank Zaio y Francis Jhon Rup. 

Quiero creer que si ocurriera hoy algo parecido en circunstancias similares, los habitantes de esta España cuyos ciudadanos se consideran modernos y cosmopolitas, al escuchar el paso del avión y el estampido del accidente, en lugar de llamar por teléfono y esperar que los servicios de salvamento o cualquier otro de los responsables de que se resuelvan las cosas en cada momento, estarían a la altura de aquellos hombres de la España profunda y se echarían una zamarra abrigada encima, calzarían unas botas resistentes, se arriesgarían monte arriba entre los remolinos de nieve que formaba la ventisca y rescatarían a veinticuatro jóvenes que pudieron contarlo gracias a que no esperaron que llegara alguien a hacer el trabajo. 

Desde aquí mi más emocionado homenaje al pueblo de Jerez del Marquesado y sus gentes.

1/9/10

Perlas cultivadas


«Pajín presiona desde Cuba para que la UE modifique la posición común»


¡No me digan que no es tierna la secretaria de organización del PSOE! La verdad es que me da un poco de pena la UE. Deben estar todos angustiados con esa presión. Después de todo, se trata de una personalidad de gran influencia, notoriedad y fama y es lógico que les preocupe mucho lo que diga, embriagada de dicha y amor por Cuba en su viaje caribeño, detalle importante en cuanto al nivel de empeño de la secretaria y los riesgos de no atender sus exigencias. Imagino que se ha pedido una reunión urgente del pleno para tratar de inmediato la petición, como consecuencia de esa presión insoportable y el terror ante las consecuencias que pueda tener para la UE desoír los requerimientos de la inefable Leire.



Por su parte, Albert Boadella, ante la pregunta de si se siente un conservador camuflado entre progres, ha respondido que entre proges no, que se los ha quitado de encima porque son unos pesados y unos reaccionarios que creen que sus valores son indiscutibles.

¡Qué tiempos aquellos en los que todos nos matábamos por ser progres y presumíamos de esa condición! ¡Y qué leche nos dimos cuando caímos del guindo! (Todo hay que decirlo, mal que nos pese).



Y como no hay dos sin tres, resulta que el Ministro del Interior, preocupado por el descenso de la recaudación por multas, le ha pedido públicamente a la Guardia Civil que se espabile y cumpla su deber de hacer cumplir la ley. 

Bueno... Hay que reconocer que la Guardia Civil no puede hacer cumplir la Ley (eso es muy personal, señor ministro). Como mucho, denunciar que alguien la ha infringido y calzarle una sanción administrativa que le deje tieso; pero lo que es obligar a respetar las normas de tráfico, lo tienen muy crudo.

Dejando aparte esas digresiones (es que me disperso un montón con este calor, menos mal que sopla un poco de brisa en este momento), lo sorprendente es la forma en que replica la Guardia Civil.

Las centellas salieron por todas partes. Por un lado, la Unión de Oficiales de la Guardia Civil espeta:

"Perdónenos la osadía de refrescarle la memoria Sr. Rubalcaba. Siendo ministro de Interior, allá por el 2007, aprobó su Gobierno una Ley, la 39/2007 de la Carrera Militar, que ordena al Gobierno que adapte la Guardia Civil al Espacio Universitario Único Europeo, coloquialmente conocido como Plan Bolonia y que se actualizara la estructura de escalas, reforma imprescindible para abordar la modernización del Cuerpo, recuerdan. "¿Qué infracción le ponemos al Señor Rubalcaba por no cumplir con la Ley de Carrera?


Pero hay más respuestas. La Asociación Unificada de la Guardia Civil también parece un poco irritada: 

Le recuerda que es mérito de la Guardia Civil el descenso en la siniestralidad en las carreteras, que ellos son los que se dejan la piel en el asfalto y el ministerio el que se cuelga las medallas.  Que sí, que hay que aplicar la Ley, pero tiene que empezar el ministro por hacerlo; porque hace tres años que está paralizada la Ley de Derechos y Deberes de los Guardias Civiles, por motivos ignorados. 

Por si fuera poco, le aclaran que si ha descendido la siniestralidad y las denuncias a un tiempo, queda demostrado que hay una relación de causalidad y que debería replantearse la política de seguridad vial. Menos gastos en radares y más gastos en eliminación de puntos negros.

Don Alfredo, yo le entiendo. La Guardia Civil ya no es lo que era, ya no aguanta y calla. No se preocupe. Estas cosas nadie las lee y en dos días todo estará olvidado. ¿Puedo preguntarle qué tal van las negociaciones con el PNV para los presupuestos? Disculpe, comprendo. El día ha sido muy duro.