26/12/11

El Rey proclama el imperio de la ley





Elijo una imagen del árbol de Navidad como símbolo de la luz que rasga las sombras de la estación más oscura del año.

Luz es lo que necesita España tras la oscuridad de estos años de tinieblas. Se alumbró la luz con el contenido del programa marco del nuevo gobierno comprometiéndose a decir la verdad, a perseguir la transparencia y fortalecer las Instituciones del Estado mediante leyes que propicien su independencia.

Es una luz necesaria en esta época en la que ninguna institución ha salido ilesa de los efectos del programa de ruptura que abanderó desde el primer momento el anterior Gobierno. Incluso la Corona, a través de uno de los miembros de la familia real, se ha visto tocada por ese viento de amoralidad y desdén hacia las estructuras básicas que articulan el buen funcionamiento de una sociedad.

En su mensaje de ayer, el Rey fue todo lo claro que podía ser. Es necesario que nadie, sea quien sea, se sienta por encima de la Ley, elemento básico de la estabilidad social. 

Todo aquel que haya vulnerado los principios básicos del sistema con un comportamiento contrario a la ética y la moral que ha de presidir todos y cada uno de los actos de cualquier español, internándose en los territorios que penalizan nuestras leyes, puede sustraerse a la acción de la Justicia, sea yerno real, infantas reales o ciudadanos que han asesinado o colaborado con los asesinos.

Ese mensaje terminante de preeminencia del imperio de la Ley es necesario tras un tiempo en el que el espíritu imperante era que las normas se hicieron para ser vulneradas, incluso por las más altas instancias del Estado.

Uno de los factores determinantes del problema que afrontamos fue la quiebra del principio de seguridad jurídica. Es preciso restablecerlo, aplicar la Ley con rigor, caiga quien caiga.

Dura lex, sed lex. Ese es el aforismo que apuntala el funcionamiento de la sociedad y es bueno que, pese a los riesgos que entraña para la institución que representa, el Rey se haya puesto de forma indiscutible del lado de la ley, refrendando la línea que ha marcado el nuevo Gobierno.

Solo falta que los españoles estemos a la altura y seamos capaces de encarar la crisis con una visión clara de un hecho elemental: las Instituciones están representadas por personas; pero están por encima de ellas. Hemos de ser inflexibles a la hora de exigir que las personas que ostentan la titularidad sean ejemplares; pero si no lo fueren, la solución no es derribar el ente, sino adoptar medidas adicionales para garantizar que no se repitan los hechos y salgan reforzadas de la crisis.

4 comentarios:

Rubín de Cendoya dijo...

Preciosa metáfora e imprescindibleartículo para encarar una muy necesaria regeneración de la política.

Feliz navidad amiga.

Belosticalle dijo...

Amiga Carmen, feliz Navidad, con mi admiración y gratitud por sus páginas, siempre interesantes por el tema, informadas y objetivas en la exposición, fundadas y equilibradas en el juicio.

De mi voto, premio a la regularidad.

Un abrazo y besos.

jano dijo...

Admirada amiga Carmen:
Espero que sus pronósticos se cumplan y que un país tan luminoso como España se llene de luz en sus oscurecidas instituciones, tan veladas últimamamente por el sarro de la corrupción.No va a ser tarea fácil ni siquiera con la mejor voluntad del nuevo Gobierno de España. Habrá que esperar con paciencia.
Felices fiestas.

Carmen Quirós dijo...

No va a ser nada fácil, amigos, en una sociedad educada en el todo vale, en la que las generaciones jóvenes son las que más lo han asimilado; pero las conductas pueden variar y el ejemplo de las figuras más relevantes es esencial para la regeneración.

Gracias por su premio, don Belosti. También agradezco de todo corazón sus comentarios a don Rubín y don Jano. Les tengo un poco abandonados; pero espero tener pronto más tiempo para visitar a los amigos.

Felices fiestas.