16/11/11

Fondos y formas





Empacha la moral la lectura de titulares de la prensa de hoy. José Blanco asiste a una mariscada programada por la Comunidad de Montes de Cabral para celebrar el final de un litigio con AENA, que se prolongó sesenta años, motivado por la ocupación de terrenos y montes comunales para construir las instalaciones del aeropuerto de Vigo. Fomento llegó a un acuerdo con los perjudicados cuando José Blanco era titular y aceptó indemnizar a los comuneros con 7,5 millones de euros. A favor del ministro, hay que decir que existía una sentencia favorable a la Comunidad; pero, con la que le está cayendo con la 'Operación Campeón', debería ser más cuidadoso a la hora de presentarse en celebraciones en las que planea la sombra del nepotismo en el ejercicio de su mandato.

Griñán es otro protagonista. La juez Alaya investiga las ayudas concedidas a los ERE por la Junta de Andalucía, prescindiendo de forma total y absoluta del procedimiento, cuando él detentaba la titularidad de la Consejería de Hacienda.

Emprendedores subvencionados por la Junta de Extremadura; enchufes en esta comunidad, durante el Gobierno de Fernández Vara, que llevaron a la ruina a un ente público.  

Mientras tanto, la prima de riesgo roza el límite de los 455 puntos, la línea de no retorno. No es extraño. Ni usted ni yo invertiríamos los ahorros destinados a asegurar nuestra vejez (usted y yo somos los mercados) en un país que, en lugar de invertirlos en crear riqueza, administrando con rigor nuestro dinero, se dedica a repartirlo con alegría entre amigos y deudos. ¡Qué larga resulta esta penosa campaña!

15/11/11

El retiro de la razón





Existe una suerte de obligación de mantenerse informado, de deglutir cada día lo que nos oferta una serie de comentaristas, analistas, profesionales de la información en suma, que generan la ilusión de que disponemos de todos los datos que necesitamos para formar una opinión; pero no es cierto. 

Por mucho que luchemos por beber de diferentes fuentes para evitar la contaminación, al final seguimos una suerte de dogma no escrito que orienta la línea, en especial, cuando parece que se va a producir de modo inevitable un cambio y todos los opinadores independientes toman posiciones en la nueva etapa.

La vacuna para esta ingesta compulsiva está en la distancia. De repente, de grado o por fuerza, te alejas del mundanal ruido, desconectas, no lees la prensa, no ves la televisión, te concentras en labores manuales, rutinarias, disfrutas del paisaje, el silencio y el aislamiento y, de forma subrepticia, toda esa información que llevabas en el buche se condensa en unos pocos mensajes, muy simples, muy elementales, como corresponde a una situación en la que todo eso queda muy lejos de tu realidad del momento, en la que tu mente se concentra en otros asuntos y sólo se mueve en áreas ignotas de tu cerebro lo que te preocupa.

Y entonces, mientras limpias el polvo o paseas en un atardecer en el que el mundo queda lejos y sólo existe un entorno ancestral de fuerte raigambre emotiva, la luz difusa y embriagadora de poniente decanta a espaldas de tu razón ideas básicas, simples, cargadas de sensatez.

Y la tarde muere. Te sumes en el descanso plácido de una velada que antecede a un sueño profundo y reparador; porque ningún ruido exterior perturba un descanso mecido por los crujidos ocasionales de las viejas maderas que te arropan en tu descanso,de cuando en cuando. Amanece un nuevo día, vuelves a empaparte de luz, aire puro, cansancio físico gratificante, derivado de tareas llamadas a acopiar recursos o garantizar el bienestar en el regreso, similares a los que ejecutaron tus ancestros hasta la noche de los tiempos.

Y vuelves. Abandonas el paraíso y retornas a la rutina de la lectura de la prensa, la recogida de datos, el análisis de las opiniones; pero hay un pequeño cambio: ya no lees con el mismo ánimo. En el telón de fondo de tu mente está ese pequeño paraíso aislado del tiempo, que lucha por sobrevivir y lo hará, sin ninguna duda, como lo hizo a lo largo de milenios y esas reflexiones inconscientes saltan al primer plano, condensándose en una visión de claridad meridiana: en tiempos convulsos, si tenemos una oportunidad de sobrevivir, hemos de elegir la sensatez, la seguridad, la opción por la cordura y el orden. 

Sólo la buena administración, la adopción de medidas encaminadas a dedicar los escasos recursos que tenemos a atender a lo esencial y a liberar de trabas innecesarias a quienes tienen proyectos llamados a crear riqueza, empleo y un entramado potente de productos con un alto nivel de demanda potencial, nos sacará de este pozo. Dejémonos de políticas sociales, paternalistas y engañosas y confiemos en que todos y cada uno de nosotros somos capaces, si se nos proporciona trabajo, de cubrir nuestras necesidades y enriquecer a los demás con nuestro esfuerzo.

11/11/11

La agenda oculta


La Puerta de Brandenburgo


La fotografía tiene como objetivo el recordatorio de la realidad. Estamos intervenidos de hecho y las decisiones políticas del Gobierno de España pasan por el eje Berlín-París.

Es muy importante tener claro este hecho porque sea quien sea el que gobierne (y esto, quien mejor lo sabe es Rubalcaba), las decisiones, sobre todo las económicas y las que afectan al ámbito laboral tendrán que tener el visto bueno del eje franco-alemán.

Dicho esto, lo más importante, voy a hacer mi apuesta sobre la agenda oculta del PP.

Recuerdo que en la campaña de 1996 el PSOE aseguraba que el PP iba a quitar las pensiones a los jubilados y que su programa económico era imposible. En aquella época, España estaba hundida por los escándalos de corrupción (como ahora), en quiebra, era imposible, a primera vista, que lográsemos cumplir los requisitos establecidos en el tratado de Maastrich para ingresar en el euro. Yo no le voté (en aquellos tiempos iba en contra de mis principios votar al PP); pero supongo que muchos de los que le votaron eran tan escépticos como yo y lo único que querían era abrir ventanas y ventilar el ambiente tan enrarecido que se respiraba en España.


El tiempo demostró que no solo no era imposible, sino que no era demasiado complicado. Ahora el PP, si gana las elecciones, sólo tiene un camino. Hemos dejado de cumplir los requisitos de Maastrich y hay que volver a recorrer ese camino. Hay que crear empleo para reflotar la economía y crear empresas. Cierto que ahora parece muy complicado usar de nuevo la construcción como motor; pero eso no sólo no es un obstáculo, sino que es bueno.


La tecnología ha avanzado mucho del '96 para acá y se han abierto campos muy prometedores que entonces no existían. Son muchos los empresarios que quieren poner en marcha proyectos y sólo necesitan que se les ofrezcan condiciones adecuadas para poner en marcha sus ideas. 


La respuesta a la cuestión de la agenda oculta es esa: volver a imponer orden, recortar gastos de modo drástico para frenar la sangría de recursos que sufrimos, que se van por el sumidero en subvenciones, ocurrencias y derroches que no generan riqueza, sólo constituyen un gasto insoportable. Devolver la salud al Estado de Derecho implantando la seguridad jurídica que ha desaparecido con los gobiernos de Zapatero y Rubalcaba y ha sido una de las causas de la tragedia económica que vivimos. 


Los dos primeros años van a ser durísimos, no debemos engañarnos. Sin embargo, los equipos del PP, si llega a gobernar, tienen una preparación ya demostrada para dar la vuelta a la tortilla; pero sobre todo, son gente que puede carecer de carisma, resultar poco simpáticos; pero, sin ninguna duda, son gente sensata que no emprenderá aventuras arriesgadas, que administrará al milímetro los recursos y pondrá orden en una economía que no ha tenido nadie que la administre durante siete largos y oscuros años.

10/11/11

Otoño de hojas secas



El tejo de Lago


Llueve melancolía el otoño. El espíritu lucha a brazo partido con el peso de las cifras: la de paro, la de deuda... Encara con denuedo el redoble enloquecedor de los tambores que anuncian la catástrofe: la deuda griega, la crisis italiana... Se enfunda en la coraza para protegerse de una campaña que dura ya tantos meses que este final resulta agotador. Las noticias de la prensa oscilan entre la lluvia fina y la tormenta tropical que amenaza transformarse en huracán ante nuestro estupor impotente. 

El cálido olor del otoño se ha impregnado de miseria y corrupción. Se han abierto las cloacas tras la larga travesía por un paraje social en el que se cultivaron con ahínco el desprecio a los valores, al esfuerzo, al reconocimiento del mérito, a la honorabilidad, al sagrado derecho del ser humano a creer en Dios y profesar la religión con naturalidad sin que los practicantes sean etiquetados como acreedores de desprecios. Todo lo que oliera a honestidad, a defensa de valores, a exigir un comportamiento ético, quedó tachado de «cavernario», «reaccionario», «antisocial».

Se nos prohibió enorgullecernos de nuestra historia, nuestros mitos fueron vilipendiados, nuestros símbolos proscritos. Arrasaron los pilares que sostienen la civilización y se nos condenó a la apostasía de lo que fuimos y somos, por encima de todo.

Pero nos queda el tejo de Lago. Un árbol milenario, símbolo vivo de un pasado en el que las gentes se reunían en torno a él en fechas señaladas para rendir culto a los muertos, que según las creencias de aquellos tiempos, eran el refugio de las ánimas de los difuntos de la aldea. Se les hacían ofrendas y se impetraba su protección contra las inclemencias naturales o fruto de la acción del hombre, que acechaban la paz del enclave.

Junto al tejo, bajo su protección, existe una iglesia, una de tantas, que simboliza el paso del tiempo, el traslado de la fe a otras potencias sobrenaturales, dotadas de una capacidad superior a la de las ánimas queridas para proteger a las gentes; pero los devotos de hoy siguen mirando con reverencia al tejo cuando van a la iglesia y la iglesia se alía con el tejo para protegerse, a su vez, del paso del tiempo.

El espíritu reposa en este enclave perdido, empapándose del simbolismo que exuda el lugar, que los cimientos de la iglesia y las raíces del árbol extraen de las entrañas de la tierra para difundirlo como un aroma tenue y dulce de eternidad que nos recuerda que todo es efímero.

Al igual que el tejo, nuestra fuerza y vitalidad descansa en nuestras raíces. Al igual que la iglesia, superaremos todos los reveses si conservamos la solidez de nuestra cimentación. La respuesta no está en lo externo, sino en nuestra capacidad de reacción y nuestro esfuerzo.

Mientras no olvidemos quiénes somos, qué debemos hacer y seamos capaces de hacerlo, aunque cueste, nos duela, sea muy duro, ninguna tormenta será lo bastante fuerte para abatirnos. Llueve melancolía el otoño; pero lleva en su seno el germen de la regeneración.

8/11/11

La imagen en el debate




Moderados y candidatos
Alfredo Pérez RubalcabaMariano Rajoy
Fotografías del álbum de Libertad Digital sobre el debate

He elegido estas tres imágenes, sobre todo las dos de abajo, para ilustrar la parte frívola de la entrada de hoy. 

No es nuevo que ni Rubalcaba ni Rajoy prestan especial atención a su imagen y ambos están lejos de ser ejemplos de «metrosexualidad»; pero parece que el candidato del PP se preparó en un espectro más amplio que el candidato del PSOE.

Aunque en la actualidad esté muy relajado el concepto de cortesía en el vestir, se mantiene una percepción de la adecuación de la vestimenta como muestra de la actitud del individuo. Por eso, es muy importante el traje; porque transmite una actitud que, aunque no se aprecie de modo consciente por una mayoría de espectadores, sí es captada por todos como una aproximación a la persona.

Ambos eligieron un color oscuro, gris; pero hay matices. Mientras el tono elegido por Rubalcaba mostraba un aspecto apagado y ceniciento al ser captado por las cámaras, el de Rajoy muestra un brillo satinado y una gama más intensa. Si observan bien los hombros, de las chaquetas, mientras la caída de la de Rubalcaba se ondula, no se ajusta a su estructura y es demasiado grande para su complexión, la del traje de Rajoy es impecable. 

Con independencia de los gustos sobre el color de las camisas, la elección del tono azul o gris pálido por parte del candidato no es acertada; porque acentúa el aspecto ceniciento del tono de la chaqueta y el tono de la corbata no salva el problema, lo agrava al focalizar la visión en ese cuello asimétrico de la camisa, que desluce aún más la imagen. En lugar de animar el conjunto, la corbata «canta» en exceso, acentuando los fallos de elección en los tonos del conjunto, aunque es probable que ese efecto se deba a la modificación de las gamas que suelen perpetrar las cámaras. En cambio, la camisa blanca de Rajoy y la corbata azul pavo, están bien elegidas. La camisa realza el traje y la corbata. 

¿Qué importancia tiene esta tontería? Para los expertos en imagen, toda. Rubalcaba se presenta como una persona que va a su aire, que no admite ser asesorada, que no colabora como debe con un equipo que trabaja a destajo para ayudarle a alcanzar su objetivo. Rajoy, en cambio, aunque comparta su desdén, sí entiende que es importante la imagen, entiende que las pequeñas cosas pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso y acepta los consejos. Ninguno de los dos candidatos se gastó la hijuela en la ropa; pero Rajoy supo equilibrar su sentido de la sobriedad con las concesiones necesarias para presentar un aspecto adecuado. Rubalcaba compareció con aspecto «fachendoso» y eso es una falta de respeto para su equipo, más que para los espectadores.

Ambos equipos debieron tener en cuenta que el interés por el debate sería limitado. Muchos conectarían por curiosidad para ver qué pasaba durante un tiempo y pasarían a otra cadena, como mucho, al terminar la primera parte. Por ello, los quince primeros minutos serían claves: engancharían o hastiarían a muchos votantes.

En los primeros minutos, se vio a Rubalcaba muy nervioso, mientras Rajoy, si lo estaba, supo ocultarlo a la perfección y transmitió seguridad y aplomo. Para algunos, será entrañable ver al «hombre oscuro» presa de una debilidad humana; pero no por ello desaparecerá la sensación de inseguridad que transmitió con esa potente eclosión de nerviosismo. 

Un error mucho más grave fue presentarse con el programa del PP aprendido al dedillo, en lugar de acudir al encuentro para formular una defensa de su propio programa. 

Sumó uno aún mayor: adoptar la tesitura de un entrevistador o un miembro de la Cámara interpelando al ganador en el debate sobre el programa de gobierno, previo a la elección del presidente, en lugar de la de quien se siente presidente in péctore y desafía a su rival a demostrar que sus propuestas son mejores que las que él formula. 

Animó mucho el debate con esa actitud incisiva, intentando acorralar a su oponente, interrumpiéndole como lo haría cualquier entrevistador, tratando de obligarle a decir lo que él quiere que responda; pero esa táctica, tan divertida para los espectadores, fue otro error; porque le mostraba como un hombre desesperado que trata de doblegar a quien siente superior, buscando en el cuerpo a cuerpo un error que le desacredite, en lugar de barrerle con una argumentación de estadista.

La prueba de esa inferioridad es que a lo largo del primer bloque, Rubalcaba repetía una y otra vez: «cuando gobierne», «usted va a hacer», «su gobierno»... Fue tan evidente que le da por ganador de las elecciones, que su equipo debía estar tirándose de los pelos y el de Rajoy, aplaudiendo a rabiar. De hecho, en el receso debieron darle un toque; porque en la segunda parte cuidó más de acudir al modo potencial; pero el mal estaba hecho.

No vi el debate completo. Tras el primer bloque, tuve claro que no había más tela que cortar. Ninguneado por Rajoy (por lapsus o cálculo, llamándole Zapatero y teniendo que corregirse en dos ocasiones) era claro que el velocista no tenía ninguna posibilidad de lograr que el ciclista se apeara de su línea y le dejara llevarle al huerto. 

No me extrañó que un medio tan poco sospechoso como 'La Sexta' diera a Rajoy como ganador, tal como cuenta 'Expansión'. Los fallos fueron tan clamorosos en el mejor candidato del PSOE, en el hombre inteligente, astuto, que siempre lo tiene todo bajo control, que bastaban pocos minutos para tener claro que, pese a los fallos del oponente, no tenía nada que hacer frente a él.

En resumen: tal como cabía esperar, el debate no aportó gran cosa, no le dio la oportunidad al candidato del Gobierno de mostrarse como una opción ganadora o capaz, al menos, de medirse con éxito con el rival y es posible que algunos de los indecisos que perseguía el de Solares, se decidieran por Rajoy. Rubalcaba demostró tanta inseguridad e impotencia, un discurso tan alejado de las preocupaciones de los ciudadanos, que perdió más que ganó en el debate.

7/11/11

No es Zapatero el problema de Rubalcaba




González y Rubalcaba, en Valencia
Rubalcaba con González en Valencia (Reuters para ABC)

Dice 'El País' hoy que el problema de Rubalcaba es el lastre que soporta como miembro de un Gobierno que no presidió. Incide en el hecho de que no fue el Presidente de forma imperiosa, como si eso le exculpara de las decisiones tomadas en el Consejo de Ministros del que formó parte durante años.

Hay dos falacias en esa afirmación. La primera, la señalada: como no era el Presidente, su responsabilidad es escasa. La segunda, atribuir la escasa afección de los votantes a las decisiones políticas de su etapa de súper ministro.

No merece la pena dedicar tiempo a la primera, se cae por su base. La segunda, sí merece un análisis. 

No son las decisiones políticas en sí mismas la causa de la pérdida de confianza en el candidato. Son otras las cuestiones que le lastran y en mi opinión hay tres esenciales que expondré de menor a mayor:

1.- La estrategia política de Zapatero fue la de la confrontación. El «cordón sanitario», la ruptura con los «Pactos de la Transición» y la política de crispación puede que sean un diseño de Zapatero; pero la mayoría vemos la figura de Rubalcaba como muñidor necesario de la estrategia para alcanzar esos fines, mediante la proposición de leyes destinadas a revitalizar el enfrentamiento de la Guerra Civil, la elección del matrimonio homosexual, la ley del aborto, los ataques a la Iglesia, la manipulación de la Fiscalía y de la Justicia, el ataque a la seguridad jurídica y el resto de las aberraciones que perpetró el zapaterismo para conseguir un alto nivel de crispación social destinado a obtener réditos electorales.

2.- Las negociaciones con ETA. Aunque intente presentar como un éxito su política como Ministro del Interior, con la supuesta campaña de acoso a ETA, hay muchos españoles que consideramos que no hay tal éxito. Cierto que ha jugado muy bien la partida. Por un lado, la política antiterrorista, continuadora de la de Aznar, usando las Fuerzas de Seguridad para detener a los etarras e incautar armas y explosivos con la colaboración de Francia, les ha desarbolado. Pero no es menos cierto que las negociaciones que mantenía con la banda, en paralelo, han minimizado ese efecto y han permitido que ETA vuelva a las Instituciones y sea una fuerza política que no debería de existir en este momento, amenazando la Democracia.

3.- La mentira. Sólo hubo un miembro del Ejecutivo capaz de dejar a la sombra de sauce en estos años a Zapatero como mentiroso compulsivo. Es cierto que todos los miembros del Ejecutivo mintieron como bellacos todos estos años; pero los dos grandes artistas fueron Zapatero y Rubalcaba, o Rubalcaba y Zapatero y ahí es donde radica el gran problema del candidato. Nos ha mentido tanto, de forma tan evidente y descarada, que su mera presencia desata náuseas. Ha afirmado que no negociaba con ETA ante nuestra incredulidad, para ser luego desmentido por las actas de la banda en tantas ocasiones. Ha sido tan fullero y desvergonzado, que no se le puede afear una sola ocasión en la que se haya mostrado honesto y fiable ni en su etapa felipista ni en la era zapaterista en la que ostentó las mayores cotas de poder.

No es Zapatero su problema, sino él mismo. Superó al Presidente por cuerpos como la sombra más siniestra y oscura de su Gobierno, dueño del SITEL, director plenipotenciario de las negociaciones con ETA, diseñador de las políticas que llevaron a De Juana Chaos y otros sanguinarios a huir de la cárcel en la que pagaban sus crímenes.

Se ganó la desconfianza por méritos propios y ahonda el descalabro de su imagen repudiando a Zapatero y sacando a pasear la etapa más oscura de la corrupción y el horror de la democracia reciente, exhibiéndose con Felipe González y Alfonso Guerra como valedores en esta campaña.

Es parte de la divisa guerrista «Montesquieu ha muerto»; porque en el pasado reciente se ha encargado de enterrar lo poco que quedaba de él con las sangrantes actuaciones de algunos Tribunales y de la Fiscalía. Por eso es tan mermada su cuota de confianza en el electorado. No culpe a Zapatero, señor Rubalcaba y protectores mediáticos. Su problema está en él, sin paliativos. Que se le pueda oponer a cada propuesta la pregunta de por qué no aplicó esas medidas cuando estaba en el Gobierno, es una cuestión de pura estrategia. 

Lo esencial, lo que le desacredita, son sus mentiras, sus dobles juegos, su cultivo de un perfil oscuro, su empeño en que creamos que es listo, peligroso y no hay barreras frente a él, porque carece de moral y escrúpulos a la hora de utilizar cualquier recurso para alcanzar sus objetivos.

Mal lo tiene quien no dudó en usar el 11M para dar la vuelta a los votos y está bajo la sospecha de que no desdeñaría usar otra catástrofe así, si la suerte la pusiera en su camino, para ganar las elecciones. 

No, no es Zapatero su problema. El problema, suyo y sobre todo de los españoles, un problema muy grave, tiene nombres y apellidos: Alfredo Pérez Rubalcaba.

El sargento fallecido, Joaquín Moya.


Quiero terminar rindiendo un sentido homenaje al sargento primero Joaquín Molla Espeso, muerto de un disparo en el pecho en un enfrentamiento con los talibanes. Mi más afectuoso pésame a su familia y, sobre todo, a su hijo.

5/11/11

Risoterapia para sobrevivir a la campaña



Cartel promocional de la película 'Nunca es tarde'

La Dirección General de Tráfico ha sido hoy una de las noticias chuscas de la prensa. La verdad es que es comprensible. Andamos muy mal de pasta y unos eurillos nunca vienen mal, aunque sea una patochada el intento de multar. Por intentarlo, que no quede.

La DGT no ha tenido mejor ocurrencia que multar a Tripictures por infringir el artículo 52 de la Ley de Tráfico que prohíbe la publicidad de vehículos de motor que infrinja leyes de tráfico o incite a la conducción temeraria. «¡Ahí hay caso!», afirma Pere Navarro. Ir sin casco en una moto es una infracción y como Tom y Julia no llevan casco, pues eso... ¡Tres mil euros de multa!

Imagino la cara que se les pondrá a los de la productora cuando reciban la notificación. ¿Cómo vas a promocionar una película cubriendo la cara de los protagonistas con un casco? ¿Creen que Julia Roberts va a aceptar que desluzcan su espléndida belleza en la promoción encasquetándole algo tan poco favorecedor? ¿Saben en la DGT que esas fotos se hacen en el estudio, con un fondo de cartón piedra y un ventilador alborotando el pelo para crear el efecto ficticio de que la moto circula? El resto de los españoles sí lo sabemos y a nadie se le ocurriría pensar que esa foto incita  a la conducción temeraria; pero Pere debe creer que lo que ve en el cine es verdad.

Y digo yo... ¿Cuanto le va a costar a la DGT el pleito? Porque Tripictures digo yo que recurrirá, no va a pagar y callar como los sufridos españoles. Además, en principio, el proceso judicial se desarrollaría en USA, que es el domicilio del demandado y los abogados americanos cobran una pasta gansa. Aún suponiendo que, dado que han infringido una norma española, consigan que se declaren competentes los tribunales españoles, me parece difícil que un juez de lo contencioso considere que una promoción de este tipo incita a la conducción temeraria. La DGT palmará con costas y la broma nos saldrá por un pico.

Esto debe ser la justicia universal de Garzón. 


Como ya está en marcha la campaña electoral y es una plasta inmensa, aquí les dejo (que es viernes, la vida está muy achuchada y nunca vienen mal unas risas) la canción elegida por el PP, previo tuneo de un tema del grupo alicantino 'Sin Pauxa', que no sabremos si ha autorizado o no el uso de su canción. 

Todo empezó con un vídeo colgado en Youtube hace un par de semanas por una usuaria cuyo nick es hartadelPSOE. De ahí pasó a Twitter, se convirtió en trending topic y acabó siendo adoptado por los responsables como tema de la campaña.

Rubalcaba va de descalabro en descalabro. Tras el vídeo del niño pijo, la elevación al Supremo del 'asunto Blanco' y otros problemas, como el reto de no desaparecer en un mitin lleno de morbo, con la reaparición tras veinticinco años del tandem «Felipe-Alfonso» con todo lo que va unido a esas figuras, ahora esto.

Si logra sobrevivir al sabotaje de su jefa de campaña y a la cancioncilla de marras, habrá que consagrarle entre los grandes supervivientes de la política de todos los tiempos.