1/4/11

El país de los disparates








No merece la pena que repase la que está cayendo, ¿verdad? El paro, la economía hundida, el Gobierno enfangado hasta las trancas, el asco que da ver a nuestros políticos en campaña... 

Pues bien: Una vez más, nuestro poder legislativo da muestras de músculo flácido en su bagaje mental y nos atiza otra que nos deja con la mandíbula colgando.

Resulta que hoy el Congreso aprobó una ley sobre intermediarios financieros, conocidos hoy como brokers: los corredores de bolsa de toda la vida, que necesitan una habilitación especial para hacer su trabajo.

Resulta que el Congreso ha decidido que, como son lo peor, la causa de todos los males, a partir de ahora, la Comisión Nacional del Mercado de Valores pueda pedir información sobre el número de personas en cada entidad y empresas de inversión con remuneraciones de al menos un millón de euros y transmitir esa información al EBA y al ESMA. 

Todo esto persigue un fin de enorme interés: la gestión del riesgo prudente y eficaz. Me gusta la frase: hay que gestionar el riesgo; pero no uno cualquiera, sino un riesgo prudente y eficaz, el (riesgo) que no reúna estas condiciones, nasti de plasti.

Bueno, esa limitación se reducirá solo a los complementos variables de su salario y en los casos en que no sea compatible con el mantenimiento de una base de capital sólida. Yo diría que la base de capital de los corredores es muy sólida y si se refieren a las empresas que los contratan, digo yo que si pagan eso es porque les va bien; porque si son complementos variables, estarán sujetos a unos resultados. Si se alcanzaron, cobras, si no, no cobras. Así funcionan las cosas.

Yo diría que han visto muchas películas y se han creído todo lo que cuenta el cine. Porque, digo yo: a los empresarios, cualquiera que sea su campo de actividad, les cuesta más pagarle un millón a un empleado que donarle un riñón. Si hay afortunados que cobran esas cantidades, será porque la empresa obtiene tanto beneficio con su trabajo que quiere retenerlo por encima de todo.

Un corredor de bolsa de categoría tiene que tener una cantidad inmensa de conocimientos sobre el mercado de valores, una formación económica muy sólida, una gran agilidad mental e intuición, un instinto especial que le permite relacionar datos y definir cuál es la inversión más ventajosa. Sólo aquellos que aciertan mucho más de lo que se equivocan, consiguen esos sueldos increíbles. 

Me da que el Congreso ha perdido un tiempo muy valioso debatiendo una ley que no va a servir para nada. Es tan intrincado el mundo de las finanzas, hay tantas formas de maquillar balances, tantas argucias para ajustarse por completo a las leyes generales de contabilidad, sin que haya ni un fallo técnico y, sin embargo, presentar cuentas de resultados falseadas, que las ocasiones en que se llegue a aplicar esa ley  serán contadas.

Pero si no fuera así, si los brokers que operan en el mercado de valores español y cobran esas cantidades astronómicas, tienen problemas, seguro, seguro, que no les cuesta nada irse a otro sitio donde no haya leyes que limiten los acuerdos que alcancen con su empresa. Quedarán aquí los peores, los que nunca podrán alcanzar esas cifras; porque no tienen las cualidades de los grandes. 

¡Cuanto duele pagar cada mes el sueldo, las dietas y las canonjías de esta tropa, con lo dura que está la vida!

1 comentario:

jano dijo...

De finanzas, como de muchas cosas, no entiendo ni jota, pero he ganado algunas perrucas en la Bolsa con acciones heredadas.
Me encanta el mapa, que me recuerda a la escuela primaria, aunque no figura el Imperio Austro-Húngaro de Berlanga, y echo de menos el mapa geológico de Gillermo Schulz de Asturias...
Es broma. Como siempre, un buen comentario.
Un abrazo.