31/3/11

El Gobierno de España obliga a Cataluña a violar las leyes




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El consejero de Economía y Conocimiento de la Generalidad, Andreu Mas-Colell. Foto: Luis Moreno para 'El Economista'


El Gobierno de España obliga a Cataluña, según su consejero de Economía, a maquillar las cuentas públicas.Es una declaración palatina y transparente, ofrecida desde el minuto  cero, de que las cuentas que presente  el Gobierno catalán serán falsas. En consecuencia, estará incumpliendo la Ley General de Contabilidad y alguna otra.

La Comunidad Autónoma más endeudada según los datos del Banco de España, es Cataluña. En el tercer trimestre de 2010 su deuda ascendía a un total de 30.304 millones de euros. Importa el 28,1% de la deuda de las Comunidades Autónomas y la Generalidad lucha con denuedo para que las asumamos el resto de los españoles.

No es baladí recordar que, a diferencia de lo que ocurre con Valencia y Madrid  (las Comunidades que le siguen en volumen de deuda, muy de lejos) Cataluña dispone de un peso específico en el Congreso. Aunque sean una minoría, sus diputados tienen la masa crítica necesaria para imponer condiciones (casi siempre económicas) al gobierno minoritario central, para apoyarlo en el intento de sacar adelante determinadas leyes.

La deuda de Cataluña ha mantenido un ascenso firme. Concurren dos factores: por un lado, sus políticas lingüisticas han movido a muchas empresas a migrar a otros lugares en los que no soportarían sobrecostes en la rotulación de sus productos. Por otro lado, sus afanes independentistas. El sostenimiento de políticas centradas en «el hecho diferencial», han detraído grandes caudales del presupuesto que se destinaron abordar políticas destinadas a consolidar una «realidad histórica» ficticia, en detrimento de los recursos que había que centrar en políticas vitales para la economía autonómica clave en el programa más razonable de consolidar fuentes de creación de riqueza y prosperidad como paso previo a otras aventuras, con la consecuencia de un progresivo empobrecimiento de la economía; pero también de la cultura, del desarrollo y la potencia local.

Cataluña dejó de ser el motor de la economía de España hace tiempo. También perdió su condición de cosmopolita, culta, puntera en el desarrollo de las artes. El nacionalismo implantado por la CIU de Pujol transformó poco a poco aquel semillero de creadores vanguardistas que consolidaban a Barcelona como el centro cultural por excelencia frente a un Madrid más conservador en la década de los ’60-’70 del siglo pasado, en un erial pueblerino frente al cosmopolitismo pasado, que mira su ombligo y sólo da cancha a los que centraran sus esfuerzos en potenciar la lengua y el «hecho diferencial» catalán.


Cataluña está arruinada. Las políticas que adoptaron sus sucesivos gobernantes la llevaron a un declive inexorable, en tanto no modificara de modo drástico una dinámica que no está dispuesta a abandonar. Los «sablazos» al Gobierno de España, a cambio de su apoyo en momentos de debilidad, no fueron suficientes para obtener botines de la cuantía que necesitaban para enjugar sus pérdidas.

Los catalanes de a pie viven en una contradicción permanente. La brutal política de manipulación que les imbuye la idea de que, sin el nacionalismo-independentismo no hay futuro para Cataluña, lleva a votar (al exiguo grupo que aún vota) a los moderados o a los radicales del independentismo; pero no son capaces de plantarles cara  (pese a que les están arruinando de forma evidente) eligiendo otras opciones. Y cuando lo hacen, el partido que gana, infectado por esa campaña de manipulación, vira de inmediato para mimetizarse con los nacionalistas, con lo que los votantes sufren una crisis depresiva. Da igual lo que voten: al final, los nacionalistas  atraen a su campo a quienes fueron elegidos para erradicar esas políticas. Voten lo que voten, no conseguirán librarse de ellos; porque en el momento en el que lleguen al poder, serán abducidos.


El Gobierno de España, azote de Cataluña, ha establecido directrices de límite de gasto para las Comunidades Autónomas. No lo ha hecho por sí, porque haya entendido que si no regresa a las normas que derogó sobre el techo de gasto, nos hundiremos. Es la Unión Europea la que impone esas normas. «Me parece muy bien su sistema de autonomías, es cosa suya la organización administrativa de su territorio. Sin embargo, debe considerar que ese sistema es mucho más costoso de lo que tolera su PIB y si quiere mantenerlo, o ajusta la economía de sus autonomías dentro de unos límites acordes con la capacidad económica de su país, o es intervenido y, en caso de que la UE no pueda afrontar esa intervención, saldrá de la zona euro».

Nos jugamos mucho todos los españoles, seamos o no nacionalistas. O apretamos el cinturón o seremos expulsados del euro. Teniendo en cuenta que el Gobierno ha usado más del 80% de la «hucha de las pensiones», instaurada por el malhadado dictador Aznar para garantizar a los pensionistas (incluidos los catalanes) el cobro de sus pensiones de jubilación, nos va la vida en el ajuste.

Los nacionalistas no pueden librarse de la esclavitud que llevan en el ADN. Cataluña no puede cumplir esas exigencias sin renunciar a sus políticas nacionalistas, a los fondos que destina a proteger su idioma, a sus políticas de fomento de «hecho diferencial». No puede recortar en ningún caso esos cuantiosos gastos y, acogotado por las normas del Gobierno de España, no le queda otra alternativa que hacer ingeniería contable, en lugar de una honesta y franca exposición de sus cuentas reales, como paso previo a los recortes de todos los gastos superfluos, para fingir que cumple lo exigido, sin que ello suponga una mejora efectiva, contable, real, de su contabilidad.

España tiene siempre la culpa. Ya lo tenemos asumido desde hace años. Lo aceptamos sin protestar; pero tenemos derecho a plantear una cuestión: ¿Hay alguna vía legal, constitucional, impecable e incontestable para librarnos de este peso muerto? Hoy es una losa que nos compromete a todos; pero ese hecho coyuntural no es tan importante como la realidad de que, hasta que no les demos la independencia, seguirán manteniendo esa postura de  «¿qué hay de lo mío?», insensibles a los problemas de los demás. Gastarán sin tasa en lo que estimen oportuno y sangrarán en cuanto se les dé ocasión al resto de las Comunidades, para disponer de un plus de fondos. No cabe esperar, va contra su naturaleza, posturas solidarias y cooperativas con el resto de España.

El diagnóstico frío e incontestable de la exploración de la salud de España, nos muestra una gangrena declarada e irreversible en dos miembros y síntomas reveladores de que se inicia el proceso en un tercer miembro. No cabe duda de que la urgencia primordial es que no se propague la sepsis al resto del organismo. Hay que amputar cuanto antes, desprendernos de esos órganos letales por alto que sea el precio.


4 comentarios:

jano dijo...

Carmen, excelente comentario que me ha ilustrado en la política de Cataluña, que desconozco por completo, como desconozco en general la política, tan aburrida para mi gusto.
Deberías compaginar la abogacía con el periodismo y todos saldríamos ganando con tus comentarios.
Un saludo.

Carmen Quirós dijo...

Intento mantenerme informada y algunas noticias llaman mi atención. A partir de ahí, san Google me ayuda a recabar datos y hacerme una composición de lugar.No es exhaustiva; pero intento que sea lo más rigurosa posible. Seguro que tiene fallos, que si entrara aquí una autoridad en la materia, pondría de relieve infinidad de datos que rebaten mi opinión; pero no ocurre eso.No entran a rebatir mi opinión, se limitan a ponerme un pleito y reclamarme una indemnización por daños.

No es broma. Acabo de recibir la notificación de una demanda por atentado al honor de una entidad aludida en una entrada antigua. Me he crecido, la verdad. La evidencia, traducida en cifras, del alcance del daño que puede entrañar lo que yo opine en esta modestísima bitácora, me da alas. Yo creía que era irrelevante; pero tengo más importancia de la que nunca pude imaginar.

Nunca imaginará el valor que tiene para mí su comentario en este momento. Un abrazo.

jano dijo...

Cuanto siento, Carmen, que tenga problemas por opinar en su blog. Probablemente la cosa quede en un susto sin más.
Anímese y afronte el problema con serenidad y el buen juicio que sin duda tiene, con la ayuda de sus amplios conocimientos jurídicos, y todo saldrá bien.
Un abrazo, que siga escribiendo y le deseo lo mejor.

Carmen Quirós dijo...

No se preocupe, Jano. Como ve, sigo publicando entradas. Los abogados siempre prefieren un mal arreglo que un buen pleito. Se ve que no tengo abogados en frente.

Gracias por su interés.