16/4/10

Confianza razonable

Hoy estamos de enhorabuena. Las Fuerzas de Seguridad han dado otro golpe contra ETA y han sido detenidos, entre otros, los correos.
El Excelentísimo Señor Ministro del Interior ha comparecido ante los medios para darnos la buena nueva. Mis respetos para los responsables de la investigación y de las detenciones. Les felicito, tanto por el éxito como por el cambio en el viento que se ha producido.
Tiene que ser muy duro para quien tiene como deber profesional luchar contra el terrorismo, quien es objetivo directo de los terroristas, sólo por pertenecer a las FFSS, se vea obligado a dejar de cumplir su obligación porque los intereses políticos de un momento concreto deciden declarar hombres (y mujeres, faltaría más) de paz a los terroristas que participaron en el asesinato de muchos compañeros.
El señor Rubalcaba echó la pizca de sal a la noticia desvelando que su nombre estaba en las listas de futuros objetivos. Quizá olvide que las FFSS llevan en esas listas muchos años y que algunos asesinatos recientes no se habrían producido si el Gobierno no hubiera decidido embarcarse en el «proceso de paz».
Hoy es un día de duelo para el cuerpo de Abogados. Nuestro ingreso conlleva una ceremonia previa, que tiene como objeto habilitarnos para ejercer la profesión ante los Tribunales, en la que juramos o prometemos acatar la Constitución, el Ordenamiento Jurídico y ejercer nuestra profesión con respeto a las leyes y a las normas deontológicas que rigen el desempeño de nuestra función.
Es evidente que hay Abogados en ejercicio que trabajan al servicio de ETA. No son meros defensores de los terroristas en los juicios. Esa actividad es legítima y obligada; porque toda persona (incluso los peores criminales) tiene derecho a ser defendida por un Abogado y éste está obligado a poner toda su diligencia y conocimientos al servicio de esa defensa. Las Ley que permite escuchas en las entrevistas entre los terroristas y sus Abogados tiene ese origen: la certeza de que hay un grupo de profesionales que trabajan a las órdenes de ETA y sirven como correos entre la banda terrorista y los reclusos que pertenecen a ella.
Lo primero que debieron hacer los Colegios de Abogados fue proceder a una investigación, abrir expedientes a los colegiados que estuvieran bajo sospecha y expulsarles del cuerpo si encontraban pruebas suficientes de que estaban violando la deontología profesional. Ayer no debería haber sido detenido ningún Abogado; porque a estas alturas todos ellos deberían estar inhabilitados por sus Colegios y expulsados del Cuerpo.
He estado leyendo los foros de la prensa y estoy sorprendida de los comentarios de la gente. Hay quien acusa al señor Ministro de violar el secreto del sumario por decir que él estaba en las listas. Otros le defienden a capa y espada y aunque admitan que es una persona con una imagen que inspira poca confianza, llegan a afirmar que es bueno para todos nosotros que el Ministro del Interior sea una mala persona y descalifican a quienes ponen en duda su palabra cuando afirma que era uno de los objetivos de la banda.
No es bueno para la democracia, ni es bueno para los partidos, que las personas que los integran, más si ocupan cargos relevantes, puedan ser calificadas de «malas personas» y muestren una imagen tramposa, mientan, calumnien o incurran en bajezas, anteponiendo ante todo la conveniencia del momento político centrado en el aquí y ahora.
Me encantaría que los simpatizantes del PP, del PSOE, de IU, de todas y cada una de las fuerzas políticas, se organizaran en grupos de presión potentes que controlaran los manejos internos, que no consintieran que, si un miembro del partido ha incurrido en una conducta que daña la imagen que debe ofrecer la formación ante el electorado o traiciona la confianza de sus votantes, entren en juego las amistades o camarillas y obliguen a que se les dé de baja en el partido de forma inmediata y presionen para que toda persona pública sospechosa de haber cometido un delito sea separada de su cargo de forma inmediata.
No podemos esperar que los políticos obren como deberían. Un político de la extrema izquierda puede entenderse mejor con un político de la extrema derecha, que cualquiera de ellos con un tercero de su misma ideología que no se dedique a la política. Hay un espíritu de cuerpo tan fuerte o más que la ideología que les mueve a proteger su status y aunque les interese lanzar lodo sobre los contrarios cuando se descubre que han aprovechado su cargo para enriquecerse, en el fondo, todos comprenden muy bien la situación del zamarreado y sus clamores no van a ser nunca la semilla de una regulación que erradique esas conductas, sólo un oportunismo coyuntural, con la vista puesta en las elecciones, que se disolverá cuando cambie el viento y vengan intereses nuevos.
Los ciudadanos ostentamos la soberanía y eso significa que tenemos que remangarnos y ocuparnos de poner orden. Es duro; pero no hay alternativa. Una democracia no funcionará nunca, si no hay un abanico tan variado de grupos de presión bien organizado, que obligue al político a escuchar la voz del ciudadano y a pagar muy cara su osadía si osa ignorarla cuando el derecho y la ley están de su lado.
Es hora de que terminemos de construir la democracia y ya no tenemos mucho tiempo para acometer el remate. Los políticos nos manipulan tanto que no nos queda más remedio que pararles los pies de una vez por toda.
Señor Rubalcaba, con el debido respeto: los guardias civiles que murieron en Francia, estaban en la lista de ETA, esos hombres de paz que usted protegía.

1 comentario:

J.R. dijo...

Hay una vergüenza nacional. Para ejercer por ejemplo de periodista, abogado, médico es menester tener unos conocimientos que da la universidad.
Para ser médico ingeniero abogado es preciso un saber mundano y una ética.
Vamos que el saber y el tener son dos cosas unidas para el correcto desempeño de una función.
Para todas menos para la política, así vemos ilustres analfabetos y sinvergüenzas podridos, ocupar cargos dictar leyes y aplicar criterios.Para cuando ponemos el examen de político.
Kasi