19/4/10

Despedida de soltero

Estoy oyendo a unos tertulianos hablar del volcán de nuestros desvelos y lo estoy pasando en grande. Los periodistas se preguntan qué consecuencias tendrá para la salud de las personas la caída a tierra de esas cenizas y sobre todo para el suelo. Por lo que he leído, los islandeses asmáticos (que tienen cierta experiencia) procuran no salir a la calle, el resto hace vida normal. En cuanto a las cenizas, yo no soy edafólogo; pero parece que los suelos más fértiles son los que están cubiertos de una capa de ceniza volcánica.
Mientras, sigo en Facebook el periplo de un joven al que le organizaron el pasado fin de semana la despedida de soltero en un país báltico. Es uno de los efectos de la globalización, o algo así. Hay que encontrar un sitio equidistante para los amigos del sur, norte, este y oeste. Así se entiende de maravilla que el sitio ideal sea un país que queda... ahí, en ese sitio, justo.
Ferry hasta Dinamarca. Allí búsqueda de transporte para llegar a España... Leo que hay un montón de amigos suyos que no estaban de despedida de soltero, sino desplazados por cuestiones de trabajo y están colgados en diferentes lugares intentando volver a casa de alguna manera.
Los tertulianos debaten en tono sesudo si es mejor el sistema americano: las compañías son las que deben tomar la decisión de si vuelan o no, o es mejor que lo hagan los políticos. Se ponen muy serios y responden que prefieren que lo hagan los políticos y yo no puedo dejar de reír imaginando a nuestra casta política intentando tomar una decisión tan técnica.
Me pregunto cuánto nos cuesta en 'asesores de la mesa de crisis'. Me pregunto por qué tengo que considerar que un político es más responsable que un directivo de una compañía aérea. ¡Ah! ¡Claro! El político no tiene intereses en el tema, salvo proteger a los indefensos ciudadanos que verían en peligro su vida; porque una compañía aérea va a anteponer su ansia vesánica de ganar dinero y no le importaría nada poner en peligro un avión, una tripulación y un pasaje entero, tomando decisiones arriesgadas.
Es mejor que sean los políticos los que decidan si la situación permite o no a los aviones volar sin riesgo. Ellos dominan la aeronáutica, saben cómo funcionan las cosas en materia de navegación aérea como nadie y son los adecuados para paralizar el tráfico aéreo en aras de la seguridad.
Mientras tanto, se incrementa el tráfico por carretera, que ese no tiene ningún riesgo, de forma exponencial. La gente se queda tirada en los aeropuertos, a la espera de que los políticos decidan cuándo y cómo pueden volar los aviones. Todo sea por la seguridad.
No sé por qué, intuyo que esto tiene menos que ver con la seguridad, como con el miedo a un accidente que pueda deteriorar aún más la mala imagen de los políticos y sobre todo, con que, sea cierto o no, esto es una excusa para justificar la tardanza en salir de la crisis debido a las grandes pérdidas que ha provocado el volcán.
Voy a ver por dónde anda el novio perdido, mientras me pregunto: ¿Por qué confío tan poco en los políticos y siempre pienso mal de ellos? ¿Será un virus o algo así?

1 comentario:

J.R. dijo...

Yo creo que las decisiones sobre los vuelos las deben tomar los políticos. Siempre que como en el caso del presidente polaco, viajen ellos en el avión.
Se dice, que es probable, que Kaczysnki, ordenara a su piloto aterrizar. Por lo menos ya lo había hecho una vez y despidió al piloto por no obedecer.
En fin que me parecería justo si toman decisiones sobre algo que les afecta y dejan mas libertad a quien tiene la responsabilidad real.
De las declaraciones de Don José Blanco solo me parece bien eso de estamos trabajando.
No se por que me suena a tenemos un brujo conjurando los vientos, o todo el ministerio con sus escobas esta dispuesto para barrer el cielo patrio.
Bueno, barrer lo que se dice barrer, estos barren "pa casa" hasta las colillas, buenos son.
Kasi