6/10/10

En defensa de Rubalcaba




El juicio que se celebra en la Audiencia Nacional contra los etarras Javier Aratristain y Juan Carlos Besance confirma que Venezuela se convirtió hace tiempo en el paraíso de los etarras, tras la decisión de Francia de 'tolerancia cero' con sus actividades en su territorio y ha dejado bastante claro que el propio presidente Chávez despliega la máxima protección sobre sus actividades de formación profesional de la banda asesina, que se completan con la colaboración con las FARC.

El papel lo soporta todo y la prensa vuelve a dar muestra de una ingenuidad preocupante en profesionales que deberían de tener una gran capacidad para analizar los datos y ofrecer una evaluación certera de la situación o, al menos, una aproximación razonable a la escena que emerge tras estas declaraciones en las relaciones entre España y Venezuela, con un editorial de La Razón que ha provocado una caída de mi mandíbula en un ataque de incredulidad absoluta ante lo que leía. 

Don Alfredo Pérez Rubalcaba compareció ayer en rueda de prensa para dejar establecidos unos puntos clave, tras la difusión de esas declaraciones:

1.- No le cabe ninguna duda de que son ciertas, que ETA ha encontrado su paraíso en Venezuela para desarrollar cursos de adiestramiento de sus asesinos.

2.- Da por cierto, del mismo modo, que existe una colaboración entre ETA y las FARC, tal como se desprende de las declaraciones de los etarras, de los datos que suministra el correo electrónico al que se ha accedido tras capturar el ordenador de Raúl Reyes, completadas por lo que han expuesto los dos encausados. 

3.- Pese a ello, no contempla ni como mero ejercicio imaginativo que el Ejecutivo de ese país, menos aún su presidente, señor Chávez, conociera estas actividades y las amparara. 

Estos tres puntos constituyen un mensaje inequívoco. Rubalcaba afirma sin la menor duda que los etarras se entrenan en Venezuela y mantienen una colaboración estrecha con las FARC; pero avisa: «Ni se os ocurra mencionar a Chávez como protector, incluso inductor del traslado a Venezuela de los campamentos de adiestramiento. Chávez no sabía nada, ésta es la consigna».

Incluso yo, que soy una mera aficionada con escasísima capacidad para interpretar los mensajes, soy capaz de entender y aprobar las palabras de nuestro Ministro del Interior. Nunca es bueno para un país ver a su Ejecutivo mezclado en un escándalo en un rifirrafe con la cúpula de otro país. 

Si se tratara de otro Gobierno, la situación sería fácil de manejar. Cualquier presidente de un país civilizado conoce y respeta los mecanismos de la protección a la información reservada y a los secretos de Estado. Pongamos un ejemplo: Si España llegara a un acuerdo con Israel para que enviaran un comando especializado en 'operaciones de limpieza' para que eliminara de forma limpia, bajo la apariencia de accidentes variados a todos los etarras que sustentan la estructura sanguinaria de la banda y a una segunda fila capaz de tomar el relevo (muy escasa) para acabar con el terrorismo de la banda, Israel, si aceptara el encargo, lo ejecutaría con la mayor limpieza y el Gobierno español no correría ni el menor riesgo de que saliera a la luz pública ni una brizna que pudiera desvelar esos tratos. 

El problema es que Venezuela, la de Chávez, no es Israel. Si incomodan al Gorila Rojo, corren riesgos graves de que su incontinencia verbal y su inmunidad congénita para asimilar el principio de que las decisiones de gobierno son con frecuencia muy vidriosas, la consecución de algunos objetivos roza el delito si no cae en él de lleno y todos han de respetar las reglas que protegen esos pactos de sangre, «hoy por mí, mañana por ti», le lleve a largar por esa boquita cosas que dejen al Gobierno español con la retaguardia al aire, tanto en clave interna como internacional.

Zapatero mantiene una larga amistad y cooperación con el Gorila Rojo. Mantuvo una política que insinuaba un sentimiento de fascinación hacia los asesinos de ETA en su primer mandato. No sabemos, ni debemos saber, los pactos que pudo establecer en su delirio admirado para satisfacer los peticiones de los asesinos en esos cuatro años de conversaciones que sumó a los dos anteriores, ya como Presidente del Gobierno, con recursos más amplios para colmar sus aspiraciones, como lo hizo cuando les dio cancha para hacerse oír en la UE.

Nadie gana y todos perdemos, si el Gorila Rojo larga los detalles de las conversaciones que mantuvo con el Presidente del Gobierno español para negociar con él un espacio cómodo en el que pudieran desarrollar sus actividades los terroristas tras perder el santuario francés. La cautela del Ministro del Interior es muy reveladora. Su empeño en apartar a Chávez de la escena (pese a la poca credibilidad de esa exoneración, dado el puesto que ocuparon, tanto Antonio Cubillo, asesino en 'caza y captura' por los tribunales españoles que le imputaban tres asesinatos y su mujer, otra 'joyita' en el organigrama de la banda de asesinos) es una advertencia que yo secundo con todo fervor.

Nos gobierna un hombre que persigue la demolición de la sociedad y los aparatos estatales como presupuesto necesario para instaurar un orden nuevo erigido sobre los escombros, llamado a llevarnos a un mundo nuevo, a una sociedad perfecta. Todos los acuerdos, hasta los más graves y vergonzantes que haya consumado ese individuo fanático en su empeño por ejecutar su programa, son una mera iniciativa personal y nadie gana con la divulgación de los contenidos de los acuerdos que haya podido alcanzar en su cruzada delirante. 

La arenga de la editorial es irresponsable e inoportuna. La crisis que afrontamos es de órdago. No sólo ha naufragado la economía. Lo más grave es la crisis de valores y ética y hace muy bien Rubalcaba en poner un cortafuegos para evitar riesgos de que sepamos más de lo que nos conviene y España caiga en el mayor de los desprestigios amte el mundo en un momento en que la «marca» está demolida. 


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