27/7/10

La visita

Hierve el cotarro estos días ante la noticia de la visita de los Obama. Primero era el matrimonio, que venía a pasar unos días de vacaciones en el hotel Villa Padierna, de la cadena Ritz-Carlton, donde se supone que se celebraría el cumpleaños del Presidente Obama, el cuatro de agosto. 

Luego vino el desmentido. No viene la familia al completo, tan sólo Michelle y Sasha con unos amigos; porque Malia, la mayor de las niñas, está en un campamento de verano.

El comunicado sorprende por varios motivos. El primero, obvio, es que parece extraño habiendo una celebración familiar por el medio como es el cumpleaños de Barak, su esposa y su hija no retrasen el viaje lo necesario para poder celebrar la fiesta en familia. Cuestión de imagen que, más las personas sometidas al foco inquisitorial de la opinión pública en todos los extremos de su existencia, cuidan de forma habitual con esmero.

Otro es que venga sólo la primera dama con su hija y unos amigos. Se supone que en esas fechas toda la familia debe tener unos días de descanso. Es cierto que el presidente Obama está atravesando momentos muy bajos en su popularidad. Tanto la prensa como las noticias que me llegan a través de personas cercanas que viven en USA, reflejan una bajada intensa de los índices de aceptación del mandatario que tantas expectativas desató cuando fue elegido. 

De momento, en Estados Unidos no ha saltado la noticia; pero imagino que si viniera el Presidente, los periodistas americanos investigarían a fondo y en tiempos de crisis y decepción como los que atraviesa EEUU,  es probable que aún enconara más los ánimos si se airea que pasará sus vacaciones en el mejor hotel de España, uno de los mejores del mundo, donde el precio de las habitaciones (oscilan entre los 500 y los 250 € por noche, pero se supone que el Presidente y su esposa ocuparán las más costosas, por lógica) les daría más munición aún para crucificarle. 

La sentada del Presidente Rodríguez al paso de la bandera de EEUU, les serviría para censurarle que viaje al país cuyo presidente de gobierno desprecióen su día al pueblo americano en un acto oficial y la calidad del alojamiento añadiría argumentos para atacarle acusándole de que demuestra muy poca sensibilidad ante el electorado permitiéndose esos lujos cuando el país atraviesa una grave crisis. Aunque pagara la estancia de su bolsillo, no sería inteligente por su parte abrir un frente más a los muchos que ya tiene ante sí con la impopularidad, incluso ante el electorado, de sus medidas.

Yo (que soy malísima) cuando saltó la noticia me malicié que se trataba de una invitación de nuestro presidente que, desesperado por el fracaso de sus intentos de intimar con Obama, había querido mostrarse solidario con él ante la desgracia que comparten en forma de impopularidad y había decidido invitarle. Al principio, aceptaron la invitación; pero al pensarlo dos veces, optaron por que Michelle y Sasha vinieran a disfrutar en ese entorno privilegiado, con tres campos de golf y bancos de mármol de Carrara en los jardines y Obama se quedaba tan a gusto en su Casa Blanca o donde decida descansar en tanto regresa Michelle.

Sin ninguna duda, no es así. No es una invitación de nuestro Presidente; porque la agenda de la señora Obama contempla una visita a los Reyes en Marvivent, donde ha sido invitada como único acto oficial que rompe su calendario de actividades privadas. Si se tratara de lo que yo me maliciaba, no podría por menos  corresponder al gesto de Zapatero con una visita o una recepción a sus anfitriones. No está previsto el encuentro de la primera dama con el matrimonio Rodríguez-Espinosa, luego va a ser que no va el viaje de la señora Obama con cargo a los presupuestos del estado español.

Imagino que será una gran desilusión para nuestro presidente, una más; pero EEUU no es España, allí hay cosas sagradas y los símbolos de la nación son venerados. Si alguien no muestra respeto por la bandera americana, las consecuencias le acompañarán el resto de su vida. 

Lejos estaba Zapatero aquel día de imaginar que ese gesto grosero y estúpido iba a costarle tantos disgustos; pero no viene mal que aprenda que los errores se pagan, aunque aquí se lo consintamos todo. Así de dura es la vida, Presidente. Aprenda que los símbolos de una nación son sagrados. Allí el concepto no es discutido ni discutible aunque la diversidad en todos los órdenes sea mucho más plural y extensa que en España. 

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