17/2/11

Faisán al Chivas



Fotografía de Marina Reina (ABC)


El bar que ofreció en el día de hoy como menú del día 'Faisán al Chivas' está situado a espaldas del Ministerio del Interior y frente la Secretaría de Estado para la Seguridad. Según cuenta ABC, hoy estuvo muy concurrido.

Me gustó esta noticia porque muestra que, aún en los peores momentos, la salud mental de los españoles funciona a las mil maravillas.

El humor es, siempre, una herramienta de combate contra nuestros fantasmas. Cuando uno se burla de algo, lo parodia, lo caricaturiza, incide siempre sobre algo que le incomoda, hiere o tortura y utiliza el chascarrillo para situarse en un foco que le permita degradar el sentimiento y minimizarlo.

No cabe duda de que el 'Caso Faisán' es traumático. Es peor aún que los GAL. Nunca es tolerable el terrorismo de estado; pero situado en su contexto, es comprensible; siempre y cuando partamos de la base de que la incompetencia del Gobierno le impedía ver un camino mejor para luchar con un terrorismo que bañaba en sangre la España de aquella época día sí y día también. 

Ese fue el problema: la incompetencia. Si Felipe González y su Ministro del Interior hubieran sido inteligentes; si en lugar de elegir a quienes eligieron hubieran optado por contratar un equipo de profesionales que ejecutaran el encargo con eficacia y acabaran con ETA, hoy Felipe no sería un impresentable, sino un astuto estadista. En todo caso, Felipe González estaba del lado de España.

No solo, que no era poco, era necesario que el Estado terminara con ETA cuanto antes para detener el baño de sangre y muertos de aquellos años de hierro. ETA era el gran sostén del nacionalismo, no solo del vasco, sino también del catalán que chantajeaba al Gobierno exigiendo más competencias, más dinero, más independencia, en detrimento del resto de las comunidades. Sin ETA, los vascos y los catalanes quedaban despojados de su fuerza actual y de la amenaza encubierta que deslizaban estos últimos: «Nosotros también tenemos nuestros radicales, ya lo sabes y conviene que no les demos argumentos para que Terra Lliure actúe». La lección de «firmeza» ya exhibida, permitiría que replicara: «Tú verás. Lo que le ha ocurrido a ETA puede ocurrirle a cualquier otro grupo terrorista».

Urgía acabar con ETA, además; porque la presencia de una banda terrorista tan activa y potente, amparada por Francia y el PNV, constituía un problema gravísimo para la economía española. Su desaparición entrañaría el retorno de la diáspora de vascos amenazados por los terroristas que habían tenido que huir, con grave quebranto para la economía del País Vasco, que sufrió una recesión económica superior a la de cualquiera de las otras autonomías y si no la hundió del todo fue porque el chantaje obligaba al Gobierno a transferir grandes sumas a Euzkadi y a Cataluña.

El 'Faisán' es lo contrario. No es una decisión desesperada de un gobierno impotente ante el perjuicio que representa la banda, con todas sus consecuencias, sino la colaboración de las más altas instancias del Estado con los asesinos que llevan cuarenta años bañando en sangre España, que han asesinado a niños, mujeres embarazadas, hombres y adolescentes que pagaron con su vida el error de estar en el sitio equivocado en el momento menos oportuno; la pertenencia a un cuerpo determinado, las ideas que defendían, la ideología que habían adoptado o la simple guerra tribal entre familias en lucha por el poder con ETA como instrumento. 

'El Faisán' es la entrega incondicional del Estado a los asesinos, la humillación de todos los españoles ante los terroristas, la más abyecta burla a las víctimas, sin más norte que los intereses electorales de un Presidente. Ya disponemos de suficiente información para tener una visión muy clara del panorama. Había que apuntarse un tanto en la lucha contra el terrorismo «como fuera». No importaba la gravedad de las decisiones. No importaba que esto fuera un GAL mucho más grave. Ni siquiera tenemos el consuelo formal de ver dimitir en cascada a quienes ostentan responsabilidades políticas en el grado más alto por lo ocurrido.

Por eso nos reconforta esa imagen. Lo que está saliendo justifica que salgan a la palestra las actitudes propias de quienes se encuentran en una encrucijada tan insoportable que sólo tienen dos caminos: suicidarse o echarse al monte y salga el sol por Antequera. No vamos a suicidarnos por Rodríguez, Rubalcaba y sus cuates, por supuesto. Tampoco vamos a sacarnos una licencia de armas para liarnos a tiros con nadie (gracias a Dios,  no al Gobierno, aún somos civilizados). 

Sólo nos queda un camino: aplicar la terapia de la risa, asimilar el esperpento, burlarnos de este horror inenarrable y expulsar los demonios en forma de carcajadas mientras contemplamos con fruición la figura de los Guardias Civiles al otro lado de la puerta, examinando la pizarra y el ingenio de esa minuta ofertada en un local sito tras el Ministerio del Interior, enfrentado a la Secretaría General de Seguridad. 

Y con estas pequeñas sorpresas que nos hacen reír, con la «papada triste de trompeta» y otras pequeñas alegrías diarias, vamos sobrellevando sin enloquecer el azote inmisericorde que nos propina con látigo de siete colas este gobierno. 

2 comentarios:

Info dijo...

WWW.INFOCONTINENTAL.COM

Una vez la gente decida informarse podremos optar por una sociedad mas evolucionada. Pienso que lo más importante a tratar en el panorma nacional actual es la inmigración, pero siempre es bueno estar alerta de cualquier otro tema.

Por cierto, magnifico blog!!

Carmen Quirós dijo...

Son muchos los temas, en efecto. El de la inmigración sólo requiere una postura firme por parte del Gobierno. Si un español no puede ir con la cara cubierta, un extranjero tampoco. Si un grupo de extranjeros perturba la convivencia, ocupa espacios públicos y actúa de forma inaceptable, se les detiene y devuelve a su país, una vez que se demuestre que han infringido las normas de convivencia.

El problema no es la inmigración, sino la política y la actitud de nuestros gobernantes al respecto.

Gracias por su visita, Info. Un saludo.