22/3/11

Los límites de la noticia





Ana Rosa Quintana, presentadora de 'El programa de Ana Rosa' ha tenido que declarar hoy en los Juzgados en calidad de imputada, junto con otros periodistas y colaboradores de su programa.

Para los que no conozcan a la protagonista del vídeo, esta señora está casada con Santiago del Valle, acusado (ya condenado a veintidós años de prisión) por la muerte de Mary Luz Cortés.

En las sesiones del juicio, esta mujer negó los hechos; pero, justo cuando el juicio estaba «visto para sentencia», el equipo de Ana Rosa consiguió llevarla al plató y hacerla declarar lo que negó en el juicio: que su marido había matado a la niña.

Alguien filtró el vídeo que encabeza esta entrada y quedó de manifiesto el método usado por el equipo para obtener la declaración en exclusiva.

Ante el escándalo (la protagonista es deficiente mental), Ana Rosa se justificó diciendo que ella había conseguido la exclusiva que todos querían.

Nadie duda de eso. Lo que está en cuestión en este caso es la ética periodística. Hubiera estado bien si esa declaración hubiera sido libre y espontánea; pero al revelarse la trastienda del iter que se siguió antes de sentarla en el plató para ser entrevistada, la cuestión cambia por completo.

Hoy Leire Pajín, ante un nuevo asesinato de una mujer a manos de su marido, urgía a la denuncia. Se preguntarán qué tiene que ver. Todo: la crisis de educación, valores, ética; la cultura del «todo vale», la falta de respeto a las formas y a los fondos, son el origen de esas conductas.

Aquí no se ha matado a nadie; pero se ha puesto de relieve una conducta más, una muestra del mal que impregna toda la sociedad: la falta  de unos mecanismos internos que marquen límites porque el individuo dispone de un concepto claro de lo que está bien y mal, de lo que es admisible y lo que no, de lo que no debe hacer, si no por virtud, porque es un profesional y sabe qué raya no debe traspasar nunca sin denigrarse y denigrar al colectivo.

No es raro que Ana Rosa protagonice este lance. Es evidente, hace mucho tiempo, que su sistema de valores es dudoso (seamos prudentes y apliquémosle el beneficio de la duda). Lo triste es que no es más que una de tantos miles de personas que no ven nada malo en mentir, presionar, emplear todos los recursos a su alcance para alcanzar su objetivo sin considerar nada que no sea su interés. Políticos, periodistas, ciudadanos anónimos... Demasiados miembros para un club de miserables que son el cáncer de nuestra sociedad.

Esperemos que la Juez de este caso, Coro Cillán, sea pionera en fijar límites, si no morales al menos jurisprudenciales, para los desaprensivos que se exceden en su trabajo, sea en un medio de comunicación, sea en otro ámbito.

6 comentarios:

Bate dijo...

(Sin ánimo de hacer proselitismo)
Ando enfrascado con la Encíclica
HUMANUM GENUS del Papa León XIII (30 de Abril de 1884), tras leer su entrada, se me vino a la mente el siguiente parrafo:

Perdidas estas verdades, que son como principios del orden natural, trascendentales para el conocimiento y la práctica de la vida, fácilmente aparece el giro que ha de tomar la moral pública y privada. No nos referimos a las virtudes sobrenaturales, que nadie puede alcanzar ni ejercitar sin especial don gratuito de Dios. Por fuerza no puede encontrarse vestigio alguno de estas virtudes en los que desprecian como inexistentes la redención del género humano, la gracia divina, los sacramentos y la bienaventuranza que se ha de alcanzar en el cielo. Hablamos aquí de las obligaciones derivadas de la moral natural. Un Dios creador y gobernador providente del mundo; una ley eterna que manda conservar el orden natural y prohibe perturbarlo; un fin último del hombre, muy superior a todas las realidades humanas y colocado, más allá de esta transitoria vida terrena. Estas son las fuentes, éstos son los principios de toda moral y de toda justicia. Si se suprimen, como suelen hacer el naturalismo y la masonería, la ciencia moral y el derecho quedan destituidos de todo fundamento y defensa. En efecto, la única moral que reconoce la familia masónica, y en la que, según ella, ha de ser educada la juventud, es la llamada moral cívica, independiente y libre; es decir, una moral que excluya toda idea religiosa. Pero la debilidad de esta moral, su falta de firmeza y su movilidad a impulso de cualquier viento de pasiones, están bien demostradas por los frutos de perdición que parcialmente están ya apareciendo. Pues dondequiera que esta educación ha comenzado a reinar con mayor libertad, suprimiendo la educación cristiana, ha producido la rápida desintegración de la sana y recta moral, el crecimiento vigoroso de las opiniones más horrendas y el aumento ilimitado de las estadísticas criminales. Muchos son los que deploran públicamente estas consecuencias. Incluso no son pocos los que, aun contra su voluntad, las reconocen obligados por la evidencia de la verdad.

Carmen Quirós dijo...

La sociedad se ha construido contando con la religión como base de la relación. El temor del individuo a la cólera divina si no cumplía los preceptos y el temor del grupo a que los dioses o Dios, da igual, les hiciera pagar a todos los desafueros de unos pocos, eliminaba por sí mismo gran cantidad de actitudes que generaban conflictos en la sociedad.

Hoy ya no creemos en los castigos divinos, muchos no creen en Dios; pero seguimos necesitándole porque nuestra estructura social está construida contando con él.

Gracias por su visita, Bate.

Neo... dijo...

Querida Carmen.
Si en vez de Rosa Quintana, una mujer, hubiera sido cualquier periodisto, sí se podría haber llamado violencia de género, pero como no es así...

Gulliver dijo...

Tiene usted mucha razón, Dª Carmen.
Como dice el art. 10.1 de la CE y muchos se empeñan en "ignorar":
La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la Ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.

A esta pobre mujer la han tratado como una cosa, un simple instrumento para obtener una noticia. No conozco una situación de indefensión más clamorosa

jano dijo...

Buenas noches a todos.
Ni siquiera la pornografía más explícita es tan obscena como el hecho de engañar a las personas más indefensas, los discapacitados psíquicos, bajo presiones veladas y otros artificios que ellos no pueden asumir en la inocencia que les caracteriza.
La prensa amarilla debería enfrentarse a personas mejor dotadas para destapar sus secretos y sería más respetable. Pero no debemos olvidar que ese tipo de prensa vive de una clientela, por desgracia muy abundante, que se nutre de las miserias de los demás, quizás porque su vida no es interesante y necesita una comparación a la baja de su existencia para sentirse mejor. El escándalo siempre vende aunque estemos instalados en una sociedad que ya no se escandaliza de nada.

Carmen Quirós dijo...

Neo: Si llega a ser hombre, se queda sin licencia de periodista.

Gulliver, Jano: Es sobrecogedora la evidencia que muestra la imagen. La calaña del equipo es lo más despreciable que se puede echar uno a la cara.

Gracias por sus comentarios.